¿Se acerca el final del cordero patagónico? Productores advierten sobre «el ocaso de la oveja» y hay una importante región bajo alerta

El sur de Río Negro es sinónimo de grandes estancias dedicadas a la lana y la carne; los problemas de una producción estrella

BARILOCHE.- La Patagonia es sinónimo de nieve, hermosos paisajes, cerveza y cordero. Sin embargo, este último puede desaparecer. La preocupación entre los productores ovinos es total, ya que el stock va en caída libre y cada vez quedan menos estancias.

Bariloche, una producción bajo riesgo

Agrofy News viajó al epicentro de la producción ovina de Río Negro para conocer en detalle la realidad de una producción centenaria. Además, como repiten todos los rionegrinos, la oveja es soberanía.

“Si seguimos así, desaparecerá la oveja de la Patagonia”, afirmó con tristeza el presidente de la Sociedad Rural de Bariloche, Leandro Ballerini. En el marco de la Exposición Rural de esta localidad, Agrofy News recorrió estancias y profundizó sobre la situación ovina.

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El dirigente y encargado de una de las estancias más importantes de la provincia manifestó que se está viviendo el “ocaso de la oveja” en la Patagonia. Los motivos son múltiples: depredadores, problemas de rentabilidad, recambio generacional, entre otros.

El final de la identidad patagónica

Visitar Bariloche también es una oportunidad para probar el cordero patagónico. Es un clásico de la gastronomía, pero pronto podría empezar a estar ausente en la carta de los restaurantes. Ballerini describió que el sector vive un momento muy crítico. “Venimos con problemas de rentabilidad desde hace muchos años”, indicó.

Además, la región atraviesa una importante sequía desde hace dos años, lo que generó menor disponibilidad de pasturas para el verano. Por el momento, son todos problemas para el productor ovino, aunque la pasión es fuerte y mantiene a los productores luchando contra las adversidades. Durante la exposición, los productores trabajaron para buscar soluciones ante este complejo presente.

Por su parte, el secretario de Ganadería de Río Negro, Tabaré Bassi, sumó otro problema que afecta a la oveja: “Hay un proceso multifactorial, pero el principal factor es un problema de predación”.

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También indicó que el factor generacional afecta al sector. “Tenemos un productor de edad mayor y las generaciones jóvenes buscan otras cosas más allá de la ruralidad. Buscan comodidades, estar en la ciudad, tener comunicación y servicios. Es difícil detener esta migración de la zona rural a la urbana”, planteó.

Cómo es el stock ovino de Río Negro

Estos inconvenientes generaron que Río Negro tenga un stock ovino de 900.000 cabezas, distribuidas en 2700 establecimientos, muy por debajo de lo que solía ser años atrás.

Ballerini explicó que da un promedio de 500 ovejas por productor, un número muy por debajo de lo que recomienda el INTA, que es de 4000 animales, para ser rentable.

“Vemos la tendencia de cómo viene bajando la producción ovina. No quiero ser apocalíptico, pero estamos viviendo el ocaso de la oveja en gran parte de la Patagonia. Un punto clave fue la ceniza del año 2011, que terminó por desplazar a muchos productores, mientras que otros están tratando de subsistir. Está muy difícil”, indicó el presidente de la Rural. El año del volcán, Río Negro contaba con 1,4 millones de cabezas.

Bassi contó que hay una gran predación de zorros, pumas y jabalíes, que afecta a las majadas. “Tenemos un problema estructural porque el tamaño del productor es muy pequeño y con campos de baja capacidad de hacienda”, dijo.

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Esta situación se agrava en el sur de la provincia de Río Negro y la zona precordillerana porque los campos no son aptos para bovinos.  “Ese productor que estaba con ovejas no va a poder estar más, son campos que se vacían y se llenan de predadores que empiezan a afectar al que está al lado”, contó Ballerini.

El funcionario rionegrino acotó que si no se ponen ovejas, otra cosa no se puede tener. “Estamos tratando de que el productor pueda continuar en la actividad”, planteó. 

El dirigente rural señaló que hay que cambiar la cabeza y trabajar de otra manera. Sin embargo, para generar estas oportunidades es necesario modificar los sistemas productivos para ser rentables. Si la situación no se revierte, el cordero patagónico está cada vez más cerca de desaparecer.

 

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