
Comenzó la primavera y El Niño se intensifica, pero aún no aparece: el trigo ya clama su presencia
Un nuevo pronóstico internacional confirma que los niveles de calentamiento del Pacífico no tienen antecedentes. La clave es que El Niño suele tomar fuerza recién a partir de octubre. Mientras tanto, hay zonas del país donde falta agua y comienzan a encenderse alertas.

El Instituto de Investigación para Internacional para el Clima y la Sociedad (IRI, por sus siglas en inglés), que pertenece a la Universidad de Columbia, dio a conocer una nueva actualización de su pronóstico El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), en el que ratificó no solo la vigencia del fenómeno, sino que no para de escalar a niveles nunca vistos.
“El fenómeno de El Niño de 2026 continúa intensificándose en el Pacífico ecuatorial central y oriental. El índice tradicional Niño 3.4 muestra un aumento pronunciado y sostenido, con una media estacional que alcanza los +2,03 °C entre junio y agosto de 2026, y un incremento mensual en agosto hasta los +2,52 °C. El último índice semanal Niño 3.4, con fecha del 16 de septiembre de 2026, ascendió a +3,0 °C, lo que confirma que El Niño ya es muy intenso y continúa fortaleciéndose”, explica el reporte.
Genética forrajera: el desafío de llevar las pasturas subtropicales a los campos donde manda el frío
Un desarrollo de Pemán Semillas sobre Panicum coloratum busca ampliar el uso de pasturas subtropicales en ambientes bonaerenses, aprovechando que el buen precio de la hacienda vuelve a poner al pasto en el centro de la estrategia ganadera.

La actividad ganadera atraviesa un contexto histórico: con precios de la hacienda en niveles récord, el sector goza de un viento de cola que invita a la inversión y a la mejora productiva.
En ese marco, una de las oportunidades pasa por optimizar y hacer más eficiente la alimentación de los animales, para lo cual la genética forrajera es fundamental.
Las brechas productivas de la nutrición animal: el “potencial enorme” para crecer en la generación de proteínas
Según un informe de la Cámara que nuclea a las empresas de nutrición animal, el mercado sectorial creció 1,1% en 2025, con un expansión superior en lo que es estrictamente alimentos balanceados y concentrados. Los bovinos de carne son los de mayor potencial para expandirse.

La Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) presentó la actualización de su Coeficiente Equivalente Alimento (CEA).
Se trata de un indicador que permite dimensionar el mercado de nutrición animal de la Argentina bajo una misma unidad de medida y comparar sistemas productivos y formas de alimentación diferentes entre sí.
Argentina y Chile se unen contra dos malezas que amenazan los pastizales patagónicos
La expansión de dos especies invasoras del género Hieracium encendió la preocupación en la Patagonia Austral. Argentina y Chile pusieron en marcha un proyecto binacional para reforzar el monitoreo, la investigación y el manejo de estas malezas, que ya tienen presencia en Tierra del Fuego y Santa Cruz y pueden reducir la productividad de los pastizales utilizados por la ganadería extensiva.
La iniciativa es impulsada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, que buscarán conformar una red de trabajo permanente frente a una problemática que no reconoce fronteras.
El proyecto fue aprobado el 28 de agosto en el marco del Fondo Argentino de Cooperación Internacional (FO.AR) y apunta a generar estrategias comunes para el manejo adaptativo de Hieracium spp. en la Patagonia Austral.
El Estado se queda con el 58,2% de la renta agrícola, menos que en junio
El Índice FADA de septiembre mostró que 58,2 de cada 100 pesos de renta agrícola se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales. La participación del Estado cayó desde el 61,9% registrado en junio, principalmente por la suba de los precios de los granos y la fuerte baja del valor de la urea, y no por una reducción general de la carga impositiva.
La participación del Estado sobre la renta agrícola argentina bajó al 58,2% en septiembre, frente al 61,9% registrado en junio, de acuerdo con el nuevo Índice FADA. Esto significa que, una vez descontados los costos necesarios para producir, 58,2 de cada 100 pesos que genera una hectárea agrícola se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales.
La mejora alcanzó a los cuatro cultivos analizados —soja, maíz, trigo y girasol— y estuvo explicada principalmente por una recuperación en los precios de los granos y una fuerte baja del costo de la urea, uno de los fertilizantes clave para la producción.
Sin embargo, FADA advierte que la caída de 3,7 puntos porcentuales respecto de junio no respondió a una reducción general de los impuestos, sino fundamentalmente a cambios en las condiciones económicas que mejoraron la renta de los cultivos.
Cuánto se lleva el Estado en soja, maíz, trigo y girasol
El peso de los impuestos presenta diferencias según el cultivo.
En septiembre, la participación del Estado alcanzó el 60,7% en soja, el 53,8% en maíz, el 55,5% en trigo y el 56,8% en girasol.
Los cuatro cultivos mostraron una mejora frente a la medición anterior.
El trigo aparece como uno de los casos más significativos: la combinación entre la recuperación de su precio y la baja del valor de la urea permitió que el cultivo volviera a mostrar un resultado positivo antes del pago de impuestos.
En mediciones anteriores, el margen había quedado prácticamente en equilibrio o incluso podía resultar negativo.
Pese a esta recuperación, los precios del trigo y del maíz todavía se mantienen por debajo de sus promedios de los últimos cinco años.

Por qué bajó el Índice FADA
El escenario internacional fue uno de los factores que modificaron los números de septiembre.
Según el análisis de FADA, las tensiones geopolíticas vinculadas con la guerra entre Rusia y Ucrania, junto con sus efectos sobre la logística internacional, contribuyeron a sostener una recuperación de las cotizaciones agrícolas.
El trigo aumentó su valor y quedó por encima del nivel registrado un año atrás. La soja también mostró una mejora, acompañada por cambios en las estimaciones de producción de Estados Unidos y una mayor demanda proveniente de China.
“En esta medición vemos cómo los movimientos del mercado internacional pueden modificar la renta agrícola. La mejora de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.
La urea bajó de US$ 730 a US$ 570 por tonelada
Uno de los cambios más importantes para la estructura de costos agrícolas se produjo en los fertilizantes.
El valor promedio de la urea cayó de US$ 730 por tonelada en junio a US$ 570 en septiembre, lo que mejoró considerablemente la relación entre el precio del insumo y la cantidad de grano necesaria para comprarlo.
En junio hacían falta 4 toneladas de maíz para adquirir una tonelada de urea. En septiembre esa relación bajó a 2,9 toneladas.
En trigo ocurrió algo similar: pasó de necesitarse 3,4 toneladas del cereal en junio a 2,4 toneladas en septiembre.
“La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
No bajaron los impuestos: mejoró la renta
La diferencia resulta clave para interpretar correctamente el nuevo índice.
La participación del Estado pasó del 61,9% en junio al 58,2% en septiembre, pero FADA señala que esta reducción no se produjo principalmente por modificaciones en el sistema tributario.
“La leve caída del índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional”, explicó Fiorella Savarino, economista de FADA.
“Por un lado, aumentaron los precios de los granos. Por otro, bajó el precio de la urea, uno de los principales insumos para producir. Es una doble influencia sobre la renta: mejora el ingreso por lo que se vende y se reduce el costo de un insumo clave”, agregó.
Semadeni remarcó que esta combinación permitió reducir el Índice FADA, pero sin cambiar el escenario de fondo.
“Aún con mejores precios y menores costos para algunos insumos, los impuestos representan más de la mitad de la renta agrícola”, señaló.
De cada $100 de renta, $14,50 quedan como resultado agrícola
El informe también permite observar cómo se distribuye actualmente la renta promedio generada por una hectárea.
Del total, 58,2% corresponde a impuestos, otro 27,3% al costo de la tierra y el 14,5% restante al resultado agrícola.
Así, por cada $100 de renta agrícola, $58,20 se destinan a impuestos, $27,30 corresponden al costo de oportunidad de la tierra y $14,50 representan el resultado de la actividad.
La composición marca una mejora frente a junio, cuando la participación estatal había alcanzado el 61,9%.
El flete sigue presionando los costos
La fuerte caída de la urea no se replicó en todos los componentes del costo productivo.
Los fletes aumentaron respecto de junio y muestran un incremento todavía mayor en la comparación interanual.
Su incidencia, además, cambia considerablemente de acuerdo con la ubicación geográfica del establecimiento: cuanto mayor es la distancia respecto de los puertos y centros de comercialización, mayor es el peso del transporte sobre el resultado final.
FADA ejemplifica esta situación con el maíz. En provincias como Córdoba, San Luis y La Pampa, aproximadamente el equivalente a 2 de cada 10 camiones producidos en una hectárea se destina a cubrir el costo del flete.
“El precio del grano no es el único elemento que define la renta agrícola. También importan los costos de producción, la distancia a los mercados, los rindes y la estructura impositiva de cada territorio. Son muchos los factores que entran en juego”, explicó Pisani Claro.
¿Quién se queda con los impuestos del agro?
La mayor parte de la carga tributaria medida por FADA corresponde a impuestos nacionales.
Los impuestos nacionales no coparticipables representan el 55,6% del total de impuestos que recaen sobre la renta agrícola.
Los tributos nacionales coparticipables explican otro 35,7%, mientras que los impuestos provinciales representan el 7,8% y los municipales apenas el 0,9%.
Entre los principales componentes nacionales aparecen los derechos de exportación o retenciones.
FADA señala que las reducciones de alícuotas aplicadas a los principales cultivos desde diciembre de 2023 disminuyeron su participación relativa dentro de la carga tributaria, mientras que ganaron peso otros impuestos vinculados al resultado económico, como Ganancias.
Entre Ríos supera el promedio nacional
El Índice FADA también muestra diferencias entre las principales provincias agrícolas.
Mientras el promedio nacional se ubicó en 58,2%, Entre Ríos alcanzó el 58,4%, el valor más alto entre las provincias incluidas en el relevamiento.
Le siguen Córdoba con 56,9%, Buenos Aires con 56,1%, San Luis con 55%, La Pampa con 54,7% y Santa Fe con 53,9%.
Estas diferencias no implican necesariamente que en una provincia se paguen más impuestos en pesos que en otra.
El índice surge de combinar múltiples variables, entre ellas los rindes, los precios de los granos, los costos de producción, los fletes y los impuestos provinciales y municipales que enfrenta cada región.
Bajó 3,7 puntos desde junio, pero sigue por encima del 50%
El nuevo Índice FADA deja así dos datos centrales.
Por un lado, la participación del Estado sobre la renta agrícola bajó 3,7 puntos porcentuales en apenas tres meses, al pasar del 61,9% de junio al 58,2% de septiembre.
La recuperación de los precios agrícolas y, especialmente, la caída del costo de la urea permitieron mejorar el resultado económico de los cultivos.
Pero, por otro lado, la medición mantiene una conclusión relevante para la ecuación productiva: más de la mitad de la renta generada por una hectárea agrícola continúa destinada al pago de impuestos.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Pronóstico Meteorológico para las Actividades Agropecuarias emitido el lunes 21 de septiembre de 2026.
Acuerdo Mercosur-UE: una puerta al mundo que le exige al agro argentino nuevas reglas
FARO 2026 reunirá el 7 de octubre en Rosario a Andrés Malamud, Maximiliano Díaz, Roberto Vassolo, Juan Pablo Cosentino y Santiago Giraud para analizar geopolítica, comercio, estrategia, tecnología y economía bajo el concepto «Campo G-Zero».

El mundo en el que el agro argentino produce, invierte y exporta está cambiando a una velocidad que obliga a revisar certezas. Las reglas del comercio internacional se reescriben, las exigencias de trazabilidad y sostenibilidad ganan peso, la tecnología redefine las cadenas productivas y las decisiones políticas tienen cada vez mayor impacto sobre los mercados.
En ese escenario, la tercera edición de FARO (Foro Agroindustrial Argentino) buscará poner sobre la mesa una pregunta central: ¿cómo tomar decisiones cuando el tablero global ya no tiene un árbitro claro?
Carne vacuna argentina: crecen las exportaciones mientras Brasil, Uruguay y Paraguay pierden ritmo
Argentina exportó 476.725 toneladas hasta agosto y facturó US$3.290,8 millones, mientras sus principales competidores regionales desaceleran.

Argentina llegó a septiembre con una dinámica exportadora diferente a la de sus principales competidores del Mercosur. Entre enero y agosto de 2026 exportó 476.725 toneladas de carne vacuna por US$ 3.290,8 millones, con un crecimiento interanual del 5,9% en volumen y del 39,8% en divisas. Según datos del INDEC analizados por Rosgan, agosto marcó el mayor registro del año, con 72.900 toneladas. El movimiento cobra relevancia porque Brasil, Uruguay y Paraguay desaceleraron sus embarques, generando una ventana comercial que podría favorecer a la carne argentina en mercados estratégicos como China y Europa.
Presión impositiva del campo: bajó al 58,2% sin una reducción de impuestos
El índice FADA cayó 3,7 puntos desde junio por mejores precios agrícolas y una urea más barata, aunque retenciones y fletes siguen pesando.

De cada $100 de renta generada por una hectárea agrícola en la Argentina, $58,20 se destinan al pago de impuestos, según el Índice FADA de septiembre de 2026. La participación cayó 3,7 puntos porcentuales frente al 61,9% registrado en junio, aunque la mejora no responde a una reducción general de los impuestos. Fundación FADA atribuyó el movimiento principalmente al escenario internacional, con mejores precios agrícolas y una baja del costo de la urea. Para el productor, el dato importa porque mejoró la ecuación económica, aunque la estructura tributaria continúa absorbiendo más de la mitad de la renta agrícola.
Continuar leyendo «Presión impositiva del campo: bajó al 58,2% sin una reducción de impuestos»
Mi SENASA se actualiza: ya se pueden consultar online los resultados de análisis de laboratorio
SENASA habilitó la consulta online de análisis de laboratorio para productores, empresas y profesionales a través de su renovado portal Mi SENASA.

Este 23 de septiembre, SENASA actualizó el portal Mi SENASA e incorporó la consulta online y autogestiva de resultados de análisis de laboratorio, una herramienta destinada a productores agropecuarios, empresas, profesionales, representantes y entidades relacionadas. La medida busca centralizar la información sanitaria y facilitar el acceso a los Informes de Ensayo sin trámites presenciales ni intermediaciones. Para el agro argentino, la novedad importa porque agiliza una gestión vinculada con los Programas Sanitarios y suma trazabilidad y acceso digital a documentación oficial. Así lo informó el organismo en la comunicación difundida este martes.
SENASA habilitó la consulta online de análisis de laboratorio
SENASA habilitó la consulta online de análisis de laboratorio para productores, empresas y profesionales a través de su renovado portal Mi SENASA.

Este 23 de septiembre, SENASA actualizó el portal Mi SENASA e incorporó la consulta online y autogestiva de resultados de análisis de laboratorio, una herramienta destinada a productores agropecuarios, empresas, profesionales, representantes y entidades relacionadas. La medida busca centralizar la información sanitaria y facilitar el acceso a los Informes de Ensayo sin trámites presenciales ni intermediaciones. Para el agro argentino, la novedad importa porque agiliza una gestión vinculada con los Programas Sanitarios y suma trazabilidad y acceso digital a documentación oficial. Así lo informó el organismo en la comunicación difundida este martes.
Continuar leyendo «SENASA habilitó la consulta online de análisis de laboratorio»
Inteligencia artificial acelera las biosoluciones agrícolas y redefine la innovación del agro
La IA entra al laboratorio agrícola: acelera la selección de candidatos y abre una nueva carrera por biosoluciones más precisas, estables y escalables.

La inteligencia artificial está comenzando a cambiar una de las etapas más complejas y costosas de la innovación agrícola: descubrir qué microorganismos, metabolitos, biomoléculas o compuestos naturales tienen posibilidades reales de convertirse en un producto comercial. Durante 2026, la combinación de IA, screening de alto rendimiento, automatización y análisis avanzado de datos ganó espacio dentro de los programas de investigación de la industria. El movimiento ya alcanza a biopesticidas, biostimulantes y otras biosoluciones, y puede tener un impacto especialmente relevante en Estados Unidos y América Latina, dos regiones donde la escala agrícola y el crecimiento de los bioinsumos están aumentando la demanda de nuevas herramientas.
La transformación ocurre en una etapa crítica. En un programa convencional pueden existir miles de candidatos iniciales, pero sólo una pequeña proporción justifica avanzar hacia caracterización, formulación, producción piloto y ensayos agronómicos. La IA no reemplaza esas pruebas: modifica la forma de llegar hasta ellas. Los modelos computacionales pueden relacionar grandes volúmenes de información biológica y experimental, identificar patrones y ayudar a priorizar candidatos antes de invertir recursos en etapas posteriores. A esa capacidad se suma el high-throughput screening, que permite evaluar más alternativas en menos tiempo y generar bases de datos cada vez mayores para alimentar nuevas decisiones.

1. De miles de candidatos a una biosolución capaz de llegar al campo
El cambio ya puede observarse en Estados Unidos. Corteva Agriscience informó en su reporte de impacto 2025 que utilizó inteligencia artificial para modelar 10.000 potenciales moléculas de protección de cultivos en apenas semanas, de las cuales surgieron decenas de candidatos prometedores. Pero el dato más interesante para el mercado de biológicos aparece más adelante: la compañía señala que la IA también puede acelerar el descubrimiento y optimización de soluciones biológicas mediante la predicción de la diversidad de biomoléculas producidas por microorganismos y la mejora de los procesos de fermentación.
El nuevo esquema de investigación puede resumirse de esta manera:
| Etapa del desarrollo | Qué pueden aportar IA y herramientas digitales | Qué todavía debe demostrarse |
|---|---|---|
| Descubrimiento | Analizar grandes bibliotecas y priorizar candidatos | Actividad biológica |
| Caracterización | Relacionar cepas, metabolitos y biomarcadores | Modo de acción |
| Fermentación | Analizar variables y optimizar condiciones | Productividad y reproducibilidad |
| Formulación | Comparar datos de estabilidad y compatibilidad | Vida útil y desempeño |
| Ensayos | Ordenar y analizar grandes volúmenes de datos | Eficacia agronómica |
| Registro | Estructurar información y documentación | Cumplimiento regulatorio |
La misma dirección aparece en biostimulantes. Syngenta mantiene una colaboración con TraitSeq para utilizar inteligencia artificial en la identificación de biomarcadores capaces de mostrar el estado celular de una planta y analizar su respuesta frente a factores de estrés abiótico. El objetivo es utilizar esas señales para orientar el desarrollo de una nueva generación de biostimulantes. El proyecto resulta significativo porque desplaza la IA desde el análisis general de datos hacia una pregunta agronómica concreta: determinar con mayor precisión qué solución biológica tiene posibilidades de provocar una respuesta útil en la planta.
En marzo de 2026 apareció otra señal de hacia dónde se dirige la inversión. Syngenta anunció US$130 millones para construir BioSTaR, un centro de investigación en biociencias agrícolas en Reino Unido que integrará ciencias biológicas, investigación molecular, analítica, innovación digital e inteligencia artificial. Está previsto que reúna a unos 300 científicos y que entre plenamente en operaciones en 2028. La estrategia muestra que la frontera entre biología, química y ciencia de datos comienza a hacerse menos rígida dentro de la investigación agrícola.

Pero descubrir una cepa o identificar una biomolécula prometedora es apenas una parte del problema. En los productos microbianos, la fermentación determina si una innovación científicamente interesante puede fabricarse de manera repetible y a escala comercial. Temperatura, pH, concentración de oxígeno, duración del proceso, condiciones de mezcla, luz y esterilidad interactúan entre sí. La información técnica que sustenta esta investigación muestra precisamente esa multiplicidad de variables: controlar el proceso es fundamental para conseguir que el microorganismo producido industrialmente mantenga las características buscadas durante el desarrollo.
| Variable de fermentación | Por qué resulta crítica | Qué debe conseguir la industria |
|---|---|---|
| pH | Condiciona crecimiento y actividad microbiana | Mantener un rango estable |
| Temperatura | Influye sobre metabolismo y viabilidad | Evitar pérdida de actividad |
| Oxígeno | Modifica procesos metabólicos | Controlar su disponibilidad |
| Tiempo | Determina evolución de la fermentación | Identificar el punto óptimo |
| Mezcla | Afecta homogeneidad del sistema | Reproducir condiciones a escala |
| Luz | Puede alterar determinados procesos biológicos | Controlar exposición |
| Esterilidad | Evita organismos no deseados | Mantener pureza del proceso |
Aquí aparece una de las oportunidades menos visibles de la IA aplicada a biosoluciones. Un proceso de fermentación genera numerosas variables simultáneamente y pequeñas modificaciones pueden alterar rendimiento, estabilidad o composición. Los sistemas de análisis avanzado pueden ayudar a relacionar esos datos, detectar combinaciones y orientar experimentos. Corteva reconoce precisamente ese campo al señalar que la IA puede utilizarse para agilizar procesos de fermentación de soluciones biológicas. La consecuencia es importante: la competencia tecnológica no se limitará a quién encuentre el mejor microorganismo, sino también a quién consiga producirlo de forma consistente, económicamente viable y reproducible a escala industrial.
La formulación agrega otro nivel de complejidad. Los desarrollos de nueva generación buscan combinar microorganismos, sustancias de origen vegetal y otros componentes sin que pierdan actividad durante almacenamiento, transporte y aplicación. Esto está impulsando tecnologías como encapsulación y formulaciones bifásicas, destinadas a proteger ingredientes sensibles o mantener separados determinados componentes hasta el momento de utilización. En otras formulaciones, la innovación consiste en conseguir que partículas sólidas, gotas emulsionadas y una matriz líquida permanezcan físicamente estables y permitan una aplicación homogénea.
| Desafío de formulación | Tecnología utilizada | Objetivo agronómico |
|---|---|---|
| Ingredientes sensibles | Encapsulación | Proteger actividad |
| Componentes incompatibles | Sistemas bifásicos | Separarlos hasta la aplicación |
| Microorganismos vivos | Formulación estabilizada | Preservar viabilidad |
| Partículas sólidas | Sistemas de suspensión | Mantener homogeneidad |
| Mezclas complejas | Matrices y emulsiones | Mejorar estabilidad |
| Almacenamiento | Protección físico-química | Extender vida útil |
Esta etapa explica por qué más velocidad en descubrimiento no significa automáticamente más velocidad de llegada al mercado. Una herramienta digital puede descartar candidatos poco prometedores mucho antes, pero el seleccionado deberá conservar estabilidad, demostrar eficacia, poder fabricarse industrialmente, soportar condiciones de almacenamiento y ofrecer resultados consistentes en diferentes cultivos y ambientes. Para la industria de bioinsumos, ese cambio puede trasladar parte del cuello de botella: de encontrar organismos con actividad interesante a convertirlos en productos robustos.

La automatización de ensayos y el monitoreo de plantas permiten generar grandes volúmenes de datos que, combinados con inteligencia artificial, aceleran la selección y validación de nuevas biosoluciones agrícolas.
2. Estados Unidos y América Latina se convierten en mercados decisivos para la nueva carrera
América Latina adquiere una relevancia especial porque combina grandes superficies agrícolas, diversidad de ambientes productivos y una adopción creciente de herramientas biológicas. Brasil es actualmente uno de los mejores ejemplos de esa expansión. El Ministerio de Agricultura y Pecuaria informó que durante 2025 fueron liberados 162 productos clasificados como bioinsumos, el mayor número registrado hasta ahora en el país. La categoría comprende productos formulados biológicos, microbiológicos y bioquímicos, extractos vegetales, reguladores de crecimiento y semioquímicos, incluidos productos destinados a agricultura orgánica.
Ese crecimiento convierte a Brasil en un mercado especialmente relevante para tecnologías capaces de acelerar investigación, selección y validación. Al mismo tiempo, muestra la magnitud del desafío regulatorio: el país cerró 2025 con 912 registros concedidos en el conjunto de categorías contempladas por MAPA, mientras avanzó en la modernización del sistema y la priorización de productos de menor impacto. Para una industria que está generando cada vez más candidatos mediante plataformas digitales, la capacidad de organizar datos y construir expedientes regulatorios puede terminar siendo tan estratégica como el descubrimiento inicial.
| Indicador de Brasil en 2025 | Resultado | Lectura para biosoluciones |
|---|---|---|
| Registros totales concedidos | 912 | Mercado regulatorio de gran escala |
| Productos técnicos | 323 | Amplia actividad industrial |
| Bioinsumos liberados | 162 | Récord histórico |
| Nuevos productos técnicos | 6 | Renovación tecnológica |
| Formulados con activos nuevos | 19 | Incorporación de nuevas herramientas |
Argentina también está modificando el escenario. El Senasa actualizó durante 2025 los procedimientos aplicables al registro de bioinsumos, tanto para protección vegetal como para otras categorías contempladas por la regulación. La normativa incluye requisitos para quienes elaboren, importen, exporten, fraccionen, distribuyan o comercialicen estos productos y establece procedimientos específicos para su inscripción. Esto cobra importancia frente a la aceleración tecnológica: cuanto mayor sea el número de nuevos candidatos generado por investigación digital, mayor será también la necesidad de convertir datos experimentales en evidencia regulatoria verificable.
Estados Unidos presenta una oportunidad adicional por la integración entre biotecnología, agricultura digital y grandes compañías de I+D. Allí, la IA empieza a utilizarse no sólo en descubrimiento sino también en análisis de información de campo y preparación de documentación regulatoria. Corteva sostiene que sus herramientas basadas en IA pueden colaborar en la elaboración de dossiers y documentación de respaldo, buscando mejorar consistencia y reducir retrabajos, aunque mantiene el juicio científico y la responsabilidad en especialistas regulatorios. Es una señal de que la digitalización comienza a extenderse a prácticamente todo el recorrido de una innovación agrícola.
El proceso puede observarse como una cadena tecnológica mucho más amplia que el algoritmo:
| Nueva cadena de desarrollo | Función principal | Factor que define el éxito |
|---|---|---|
| IA y bioinformática | Detectar patrones y candidatos | Calidad de los datos |
| Screening automatizado | Evaluar más alternativas | Capacidad experimental |
| Microbiología | Identificar actividad | Consistencia biológica |
| Fermentación | Producir a escala | Reproducibilidad |
| Formulación | Proteger el activo | Estabilidad |
| Ensayos agronómicos | Comprobar desempeño | Resultados a campo |
| Regulación | Demostrar calidad y seguridad | Evidencia científica |
| Producción comercial | Llevar la solución al mercado | Escala y costo |
Este punto resulta central para entender qué está cambiando. La IA puede hacer más eficiente la búsqueda, pero la agricultura continúa siendo el filtro final. Un candidato seleccionado mediante modelos computacionales tendrá que responder frente a temperaturas variables, radiación, humedad, características de suelo, mezclas, métodos de aplicación y diferentes presiones de plagas o enfermedades. En América Latina, donde una misma tecnología puede enfrentarse a condiciones productivas muy distintas entre el Cerrado brasileño, la región pampeana argentina, cultivos intensivos de México o sistemas tropicales de Colombia, esa validación adquiere todavía mayor importancia.
La regulación también podría convertirse en una de las grandes discusiones de los próximos años. Las empresas que desarrollan biosoluciones se encuentran con requisitos, clasificaciones y procedimientos diferentes según cada país, aun cuando el producto sea esencialmente el mismo. Brasil avanzó en 2025 con mecanismos de protocolo y trazabilidad regulatoria, mientras Argentina actualizó sus procedimientos para bioinsumos. La digitalización puede ordenar información y facilitar expedientes, pero no elimina esas diferencias nacionales. Para una compañía que pretende lanzar un biológico simultáneamente en varios mercados, esa fragmentación puede condicionar la velocidad comercial tanto como la propia investigación.
Por eso, el impacto de la inteligencia artificial probablemente se vea primero en la calidad de las decisiones de I+D antes que en una reducción uniforme de los años necesarios para desarrollar un producto. El valor está en descartar antes, priorizar mejor, interpretar más información y concentrar recursos experimentales sobre los candidatos con mayores posibilidades. Esa lógica puede resultar especialmente importante en biológicos, donde la variabilidad natural es considerable y la relación entre microorganismo, formulación, cultivo y ambiente es mucho más compleja que una simple selección digital.
Para las empresas de América Latina aparece además una oportunidad estratégica. La región posee biodiversidad, enormes superficies agrícolas, ecosistemas productivos muy diferentes y un mercado de bioinsumos en expansión. Si esas capacidades se combinan con secuenciación, bioinformática, automatización, IA y plataformas modernas de fermentación, países como Brasil y Argentina pueden ocupar un espacio que vaya más allá de adoptar tecnologías desarrolladas en otros mercados. La oportunidad consiste en participar en el descubrimiento, validación, escalado y producción de soluciones diseñadas desde el comienzo para sistemas agrícolas regionales.
La competencia por la próxima generación de biosoluciones agrícolas ya no pasa, entonces, únicamente por disponer de una colección de microorganismos o encontrar una nueva sustancia natural. El activo estratégico empieza a ser la plataforma completa: datos biológicos + inteligencia artificial + microbiología + fermentación + formulación + validación agronómica + regulación. Quien consiga conectar esas piezas podrá reducir experimentos innecesarios, tomar decisiones más tempranas y concentrar capital y tiempo en los desarrollos con mejores perspectivas.
Y esa puede ser la verdadera transformación que la IA introduzca en el sector. No un laboratorio autónomo que reemplaza científicos o ensayos de campo, sino un nuevo sistema de investigación capaz de aprender de cantidades de información que hasta hace pocos años eran difíciles de procesar en conjunto. La carrera recién comienza, pero las inversiones globales, los proyectos estadounidenses y la expansión de los bioinsumos en Brasil y Argentina muestran que la convergencia entre inteligencia artificial y biología agrícola ya está saliendo del terreno conceptual. El próximo desafío será mucho más exigente: convertir esa capacidad digital en productos estables, registrables, escalables y, sobre todo, capaces de demostrar resultados en el lote


Desde el Mar Negro fluye una ola alcista: maíz y soja, con los mejores precios a cosecha en 4 años
Los planetas están bastante alineados con Argentina: varios factores sostienen firmes las cotizaciones, sobre todo del maíz. Pero no es cuestión de dejar pasar estos precios, dado que una expectativa de solución en la guerra de Ucrania tendería a erosionar los valores.

Las circunstancias del mercado global han llevado a que, en el ámbito local, A3, la cotización del maíz nuevo se ubique por encima de los 200 dólares.
Más precisamente, la posición abril ronda los 209 dólares, lo que marca un incremento de 17% respecto del valor que tenía en setiembre de 2025 para la nueva campaña, y de 16% respecto del promedio de las últimas tres campañas, para esta misma fecha.

Otro costo logístico: la preocupación por el “peaje” que quieren aplicar en Ramallo llegó al campo
La Sociedad Rural advirtió por el impacto negativo que puede tener la intención del municipio de Ramallo de cobrar un monto a los vehículos de transporte de carga que van hacia los puertos. La entidad recordó que el agro ya sufre por los elevados costos logísticos.

“Manifestamos nuestra preocupación por la implementación de nuevos cargos aplicados al tránsito de camiones en el partido de Ramallo (Buenos Aires), y advertimos sobre las consecuencias que esta medida puede generar sobre las actividades productivas, comerciales y logísticas de la región”, señaló este martes la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Dólar y campo: a un año del apoyo de EE.UU., qué cambió realmente para el agro argentino
El dólar se estabilizó y bajaron las retenciones, pero la apreciación del peso vuelve a poner la competitividad del agro argentino bajo la lupa.

El 22 de septiembre de 2025, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el respaldo de Washington a la Argentina en medio de una fuerte tensión financiera previa a las elecciones legislativas. El apoyo se transformó semanas después en un acuerdo de estabilización cambiaria por US$ 20.000 millones entre el Tesoro estadounidense y el Banco Central, que incluyó una operación swap por US$ 2.500 millones en octubre. Un año después, para el agro la pregunta es diferente: ¿aquella estabilización mejoró realmente la competitividad del productor argentino?
Romagnoli
El acuerdo comercial de Milei con EE.UU. enfrenta trabas y el agro mira con atención
El pacto con Estados Unidos enfrenta obstáculos para avanzar en el Congreso. Carne, aranceles y acceso a mercados ponen al agro en alerta.

El acuerdo comercial firmado por Argentina y Estados Unidos el 5 de febrero de 2026 enfrenta dificultades para avanzar hacia su ratificación, mientras el Gobierno de Javier Milei habría planteado a la administración de Donald Trump la necesidad de revisar sus condiciones, según informó Bloomberg este martes 22 de septiembre. El Ejecutivo argentino habría transmitido que no cuenta actualmente con los votos necesarios en el Congreso. La discusión importa especialmente para el agro porque el entendimiento contempla cambios arancelarios, apertura de mercados y condiciones de acceso que pueden modificar el negocio de distintas cadenas exportadoras.
Campaña gruesa 2026/27: Argentina proyecta 157,9 millones de toneladas y exportaciones por USD 41.497 millones
La nueva campaña apunta a otra cosecha récord y a mayores exportaciones. Retenciones, inversión y competitividad vuelven al centro del debate.

La Bolsa de Cereales presentó este 22 de septiembre en Buenos Aires las primeras proyecciones de la campaña gruesa 2026/27, con una producción argentina que podría alcanzar 157,9 millones de toneladas, apenas por encima de los 157,1 millones del ciclo previo. El dato importa porque el país podría volver a moverse en niveles récord mientras mejora el aporte económico de la agroindustria: la entidad calcula exportaciones por USD 41.497 millones, 6,9% más que en la campaña anterior, en un escenario atravesado por la reducción de los derechos de exportación y la discusión sobre cómo recuperar competitividad.
La carne brasileña gana lugar en la industria argentina: las importaciones se dispararon 141%
Las compras externas vienen creciendo con fuerza, estiman que el año cerraría con un ingreso de 30 mil/tn con aportes también de Paraguay.
(NAP) Las importaciones de carne vacuna comienzan a adquirir mayor relevancia en el mercado argentino, aunque todavía representan un volumen reducido frente al tamaño del consumo interno.
De acuerdo con datos de comercio exterior, entre enero y agosto de 2026 Argentina importó desde Brasil 18.420 toneladas de carne vacuna, frente a las 7.650 toneladas del mismo período de 2025. El incremento fue del 141%.

Recuperan casi 200 variedades criollas de tomate que estaban en bancos de germoplasma del exterior
Se epatriaron semillas de materiales recolectados en Argentina entre 1920 y los años 80. Ahora evalúan su adaptación agronómica y su potencial productivo.
(NAP) Un proyecto de investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA, el Conicet y el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires permitió recuperar casi 200 variedades criollas de tomate que habían sido recolectadas en Argentina durante el siglo XX y que permanecían conservadas en bancos de germoplasma de Estados Unidos y Alemania.
Los materiales habían sido colectados entre 1920 y los años 80, pero con el tiempo dejaron de formar parte de los circuitos productivos y tampoco estaban disponibles en la red de bancos de germoplasma estatales del país.



