Se crió en el sur de Buenos Aires, pero a los 18 años ya partió a trabajar al extremo sur del país. Después de fundirse y cometer errores, logró consolidar un esquema productivo y comercial que hoy integra cinco carnicerías en Río Grande y dos feedlots.

Esta historia bien podría comenzar con “Había una vez…”, porque parece de cuentos, de las historias fantásticas de superación.
“Lo que no tenemos es miedo. Avanzamos. Nos hemos equivocado, sí, pero vamos para adelante”, cuenta Alejandro Alonso.







Las cosechadoras están a la cabeza del crecimiento sectorial







