Tras varias décadas proyectando un planeta en contante expansión demográfica, en gran parte del globo la tendencia se frenó y ahora hay una fuerte desaceleración. Esto obliga a repensar las estrategias agrícolas, aunque Argentina permanece con enormes oportunidades.

Durante años, lustros o décadas nos cansamos de escuchar la misma canción: que para 2050 íbamos a ser no sé cuántos miles de millones de habitantes, que entonces la disponibilidad de tierra agrícola iba a caer por debajo de un umbral límite y que por consecuencia la única posibilidad era aumentar geométricamente los rendimientos de los cultivos.






















