En su cierre de año, Acsoja, Asagir, Argentrigo y Maizar respaldaron el rumbo económico, pero advirtieron que sin reformas estructurales -fiscal, laboral, logística y semillas- la competitividad no despegará. El sector recordó que ya aporta US$ 31.000 millones y pidió previsibilidad en retenciones.
Las cuatro cadenas que representan a los complejos de soja, trigo, maíz y girasol -Acsoja, Asagir, Argentrigo y Maizar- realizaron su tradicional encuentro de fin de año y trazaron una hoja de ruta para mejorar la competitividad del agro argentino. Aunque valoraron el rumbo económico general, insistieron en que «la competitividad no se decreta» y que requiere políticas concretas.
El dato que enmarcó el reclamo fue contundente: el sector generó US$ 31.000 millones en exportaciones, un aporte decisivo para el país que, sin embargo, convive con trabas históricas.
El documento conjunto pidió una reforma fiscal integral que deje atrás el esquema que «castiga la producción» y que pase a premiar la inversión, la innovación y el arraigo.
Plantearon la necesidad de un régimen que no sólo incentive grandes proyectos, sino que también fomente inversiones pymes, clave para expandir el empleo y mejorar la sostenibilidad del crecimiento.
Infraestructura: caminos, rutas, energía y logística
Las cadenas pusieron el foco en la infraestructura rural y logística, calificándola como la base esencial para la competitividad:
«Sin logística, el desarrollo es apenas una idea», remarcaron.
Pidieron más inversiones en caminos rurales, rutas, puertos, conectividad y energía, además de respaldar la licitación de la hidrovía y del ferrocarril como herramientas estratégicas.
Reforma laboral: adecuación al trabajo agroindustrial
Otro eje central fue la demanda de una reforma laboral adaptada a la realidad del trabajo agroindustrial, con dinámicas estacionales y regionales muy distintas.
Según las cadenas, «una ley moderna debe acompañar la diversidad de escalas económicas y fomentar la formalidad».
Ley de semillas: reglas claras e inversión en genética
También reclamaron avanzar en una ley de semillas actualizada que proteja la propiedad intelectual, garantice reglas claras y atraiga inversiones de obtentores y desarrolladores.
La modernización normativa sería clave para acelerar el salto tecnológico en los cultivos extensivos.
Biocombustibles y políticas ambientales
En relación con los biocombustibles, pidieron elevar los cortes a niveles comparables con países competidores, bajo un esquema de mercado más libre.
Además, respaldaron el proyecto de ley de presupuestos mínimos para fitosanitarios, elaborado por la Red BPA, con el fin de alinear criterios productivos y ambientales.
Uso de fertilizantes: una brecha que pesa en el rendimiento
Las cadenas también remarcaron la necesidad de impulsar políticas para mejorar el uso de fertilizantes, un componente crítico que explica buena parte de las brechas de rendimiento y calidad actuales.
«Estas no son demandas sectoriales, son condiciones básicas para que el país tenga oportunidades«, afirmaron, rechazando cualquier idea de privilegios o beneficios especiales.
Retenciones: pedido de previsibilidad
El documento volvió sobre uno de los puntos más sensibles para el agro: las retenciones.
«Hoy los derechos de exportación son el principal condicionante del desarrollo productivo«, señalaron.
Recordaron que la baja de enero -del 33% al 26% en soja, y luego a 0% en septiembre para todos los productos- fue un paso en la dirección correcta.
Sin embargo, insistieron en la necesidad de un camino previsible y progresivo de reducción, que dé transparencia al mercado y permita a los actores del sector operar con herramientas comerciales más eficientes.
«Con previsibilidad, las inversiones se concretarán«, concluyeron.

