Comercio regional: cómo el derrumbe de Venezuela golpeó al agro argentino

La crisis venezolana no solo fue política y social: también dejó una huella profunda en el comercio regional. Para el campo argentino, significó perder en poco más de una década a uno de sus principales destinos de exportación.

Durante años, Venezuela fue un socio estratégico para la agroindustria argentina. En 2012, las exportaciones hacia ese país alcanzaron su máximo histórico, con ventas por más de US$ 2.220 millones, impulsadas por una canasta diversa de alimentos y manufacturas de origen agropecuario. La Argentina le vendía leche en polvo, maíz, carne bovina, aceite de soja y hasta maquinaria agrícola, en un vínculo comercial que aportaba volumen, previsibilidad y agregado de valor a la producción local.

Doce años más tarde, el escenario cambió de manera drástica. En 2024, las exportaciones cayeron a US$ 317 millones, lo que representa un desplome del 85%, mientras que los datos provisorios de 2025 muestran un flujo todavía menor, de apenas US$ 101 millones. Venezuela pasó así de ser el quinto destino de exportación de la Argentina a ocupar un lugar marginal en el comercio exterior.

Comercio regional: cómo el derrumbe de Venezuela golpeó al agro argentino

El retroceso no fue solo bilateral. A comienzos de la década pasada, Venezuela era el segundo exportador de América Latina, detrás de Brasil, con ventas externas por US$ 85.000 millones. En 2024, sus exportaciones totalizaron solo US$ 14.040 millones, reflejando el colapso de su aparato productivo y comercial. Esa caída se trasladó de lleno a su capacidad de importar: de US$ 59.000 millones en 2012 a apenas US$ 15.500 millones el año pasado.

Para el campo argentino, el impacto fue directo. Según un informe de la consultora que dirige Gustavo Scarpetta, en 2012 la leche en polvo explicaba el 15% de las exportaciones a Venezuela, seguida por el aceite de soja (14%), la carne (9%) y el maíz (7%). Hoy, esa estructura prácticamente desapareció. El comercio quedó concentrado en el maíz, que representa 66 de cada 100 dólares vendidos, mientras se esfumaron los envíos de alimentos procesados, lácteos, carnes y bienes industriales.

«El comercio entre ambos países prácticamente desapareció», advierte Scarpetta. La combinación de aislamiento internacional, caída de exportaciones y bloqueos externos redujo la capacidad de compra venezolana, con efectos negativos sobre la inversión, la tecnología y el consumo de alimentos importados.

Comercio regional: cómo el derrumbe de Venezuela golpeó al agro argentino

En un contexto regional cada vez más competitivo, donde Brasil consolida su liderazgo y otros vecinos ganan terreno, el caso venezolano deja una enseñanza clara para la Argentina: perder mercados es rápido; recuperarlos lleva años. Una eventual recuperación de Venezuela sería una buena noticia para el agro, pero también un recordatorio de la importancia de sostener el comercio exterior, diversificar destinos y apostar al valor agregado para no quedar fuera del tablero regional.

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