El consumo per cápita total de carnes alcanzó los 113,8 kilos por habitante, con subas en bovinos, pollos y cerdos; hubo una mejora en la ingesta de leche

El balance cárnico y lácteo de 2025 muestra una recuperación del consumo interno, acompañada por niveles productivos elevados en las principales cadenas de proteína animal. De acuerdo al informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el año cerró con mejoras tanto en carnes como en lácteos, en un contexto donde el mercado doméstico volvió a ganar protagonismo.
Durante 2025, el consumo interno de carnes mostró una mejora generalizada. En el caso de la carne bovina, el consumo per cápita se estimó en 48,6 kilos por habitante, lo que representa una suba interanual del 1,6%, aunque aún se mantiene por debajo del promedio de los últimos cinco años. La recuperación estuvo acompañada por una evolución positiva interanual de la actividad económica y del poder adquisitivo de los salarios registrados, pese a ciertas caídas en la comparación intermensual hacia la segunda mitad del año.
El mayor dinamismo se observó nuevamente en las carnes alternativas. El consumo de carne aviar alcanzó los 46,8 kilos por habitante, mientras que el de carne porcina llegó a 18,4 kilos, ambos máximos históricos, con incrementos del 3,6% y 7,5%, respectivamente. A la mejora del ingreso se sumó un claro efecto sustitución: el mayor encarecimiento relativo de la carne vacuna, impulsado por la demanda externa, favoreció el consumo de pollo y cerdo.
Más consumo de carne
En conjunto, el consumo total de carnes se recuperó hasta 113,8 kilos por habitante, unos 3,7 kilos más que en 2024, consolidando una tendencia de largo plazo hacia una matriz proteica más diversificada, con mayor participación de las carnes aviar y porcina.

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En el caso del sector lácteo, los datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestran que entre enero y octubre el consumo promedio se ubicó en 186 litros por habitante, un 8,8 % más que en igual período del año anterior. Si bien hacia el cierre del año se observó cierta desaceleración y una mayor dependencia de promociones, el balance anual confirma una recuperación del consumo de leche y derivados.

Desde el punto de vista productivo, la faena bovina entre enero y noviembre alcanzó los 12,4 millones de cabezas, con una leve caída interanual del 1,9%, aunque manteniéndose en niveles históricamente altos. Para todo 2025, se estima una faena cercana a 13,5 millones de animales. Gracias a un mayor peso promedio de las carcasas (231,3 kilos, casi 3 kilos más que en 2024), la producción total de carne bovina se mantendría alrededor de 3,1 millones de toneladas, prácticamente en línea con los registros recientes.
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En el sector aviar, la faena de pollos crecería un 1,9% interanual, con una producción estimada de 2,3 millones de toneladas, impulsada principalmente por el mayor consumo doméstico. Por su parte, la producción porcina continuó su sendero de expansión y alcanzaría unas 809.000 toneladas, marcando el decimoquinto año consecutivo de crecimiento.
Al consolidar las tres principales cadenas cárnicas, Argentina cerraría 2025 con una producción total cercana a 6,3 millones de toneladas, un 0,5% más que el año anterior, con un claro aporte del crecimiento porcino y la recuperación aviar.

En el sector lechero, la producción acumulada entre enero y noviembre llegó a 10.572 millones de litros, con un aumento interanual del 10,2%, explicado principalmente por una mayor productividad por vaca y una expansión del rodeo. Para el total del año, se proyecta una producción cercana a los 11.600 millones de litros, entre las más altas de la última década. También se destacó el crecimiento en la elaboración de productos industriales, como quesos, leches en polvo, yogures y manteca.
En un contexto internacional de oferta ajustada, los precios de exportación de la carne vacuna se mantuvieron elevados durante 2025. Si bien el volumen exportado cayó un 8,7% interanual, el fuerte aumento de los precios permitió que el valor exportado del complejo bovino alcance un récord histórico, con ingresos estimados en US$ 4.600 millones para todo el año.

El complejo lácteo también mostró un buen desempeño, con mayores volúmenes y valores exportados, mientras que en aves y cerdos las ventas externas tuvieron un peso menor frente al mayor dinamismo del mercado interno.
Este desempeño general estuvo acompañado por cambios normativos en materia de derechos de exportación, que redujeron la carga tributaria sobre las cadenas cárnicas y lácteas durante 2025, fortaleciendo la competitividad del sector.
