El inicio de la campaña 2025/26 muestra un mercado de granos activo pero prudente. Las compras internas y las DJVE avanzan a distinto ritmo según el cultivo, en un contexto marcado por precios ajustados, márgenes finos y expectativas sobre el rumbo económico.
El cierre de diciembre dejó una radiografía clara del mercado agrícola argentino: la campaña 2025/26 arrancó, pero sin euforia. Los datos oficiales de compras y Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) confirman que tanto productores como compradores se mueven con cautela, condicionados por un escenario de incertidumbre macroeconómica, costos elevados y definiciones pendientes en materia de retenciones y tipo de cambio.
En soja, el comportamiento es el más conservador. Las compras acumuladas apenas superan las 4,6 millones de toneladas, lo que equivale a menos del 40% del volumen intercampaña y representa una caída muy marcada frente al promedio de los últimos cinco años. El productor, una vez más, aparece reacio a vender, mientras la industria aceitera compra lo justo y necesario. Las DJVE acompañan esa lógica: si bien se ubican levemente por encima del nivel intercampaña, quedan por debajo del promedio histórico, reflejando una exportación que no logra despegar.
Compras y DJVE acumuladas (Datos al 31/12/2025)

Fuente: Elaboración propia en base a Sagyp
El maíz muestra un escenario algo más dinámico, aunque lejos de ser holgado. Con 9 millones de toneladas compradas, el cereal alcanza cerca del 73% del nivel intercampaña, pero todavía se mantiene muy por debajo del promedio quinquenal. Las DJVE exhiben una mejora interanual, sostenidas por la demanda externa, aunque los números confirman que la competitividad está cada vez más ajustada, especialmente por los costos logísticos y la presión fiscal.
En contraste, el trigo aparece como uno de los cultivos con mejor desempeño relativo. Las compras avanzan a buen ritmo y las DJVE superan tanto los registros intercampaña como el promedio de los últimos años. La demanda internacional sigue sosteniendo al cereal argentino, que mantiene su lugar en los mercados externos pese a la competencia creciente y a un contexto global más volátil.

Fuente: Elaboración propia en base a Sagyp
El girasol, aunque con volúmenes más modestos, también muestra señales firmes. Las compras y las DJVE se ubican por encima de los promedios históricos, consolidando al cultivo como una alternativa rentable dentro de las rotaciones, con buen respaldo de la industria.
En conjunto, los números dejan un mensaje claro: el agro argentino sigue generando oferta, pero el mercado no convalida precios ni acelera decisiones. La comercialización avanza con el freno de mano puesto, a la espera de señales más claras. Mientras otros países de la región operan con reglas estables, en Argentina el potencial productivo convive con un esquema que invita a la cautela. El desafío vuelve a ser el mismo: transformar capacidad productiva en competitividad sostenida.

