Brucelosis: una enfermedad prevenible que impacta en la sanidad animal y la salud pública

La brucelosis es una zoonosis prevenible que afecta al ganado y a las personas. Prevención, controles y vacunación son claves para reducir riesgos.

La brucelosis continúa siendo una de las principales zoonosis de importancia sanitaria en Argentina, con impacto directo tanto en la producción pecuaria como en la salud pública. Se trata de una enfermedad bacteriana que puede manifestarse de forma aguda o crónica si no se diagnostica y trata a tiempo, y que afecta a bovinos, caprinos, ovinos, porcinos, animales domésticos, fauna silvestre e incluso a las personas.

Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) remarcan que la prevención es la herramienta más eficaz para reducir la prevalencia de la enfermedad. La transmisión a humanos ocurre principalmente por el consumo de leche sin pasteurizar o productos elaborados con leche cruda, como algunos quesos, así como por el contacto directo con animales infectados, especialmente durante abortos, o por inhalación de aerosoles en ámbitos laborales específicos.

Para disminuir los riesgos en la población, se recomienda consumir únicamente lácteos pasteurizados y verificar que cuenten con el rotulado correspondiente. En el ámbito rural, las medidas sanitarias cobran un rol central: el uso de elementos de protección personal, junto con la realización de controles serológicos periódicos, al menos dos veces al año, resulta fundamental para garantizar la sanidad de los rodeos.

En bovinos, el control y la erradicación de la enfermedad se apoyan en la Determinación Obligatoria del Estatus Sanitario (DOES), implementada por el SENASA a través de la Resolución 67/2019 y su modificatoria 77/2021. Este sistema permite detectar animales infectados, avanzar en el saneamiento de los establecimientos y evitar la propagación de la brucelosis. A su vez, se subraya la importancia de extremar los cuidados en el manejo de animales positivos y de los fetos producto de abortos, además de la correcta desinfección de las áreas contaminadas.

En regiones donde la enfermedad es endémica, la vacunación se consolida como una estrategia sanitaria clave. En el caso de los bovinos, es obligatoria la vacunación de terneras de 3 a 8 meses con cepa 19, realizada durante las campañas antiaftosa y antibrucélica, con el objetivo de reducir la infección y su diseminación.

A esto se suma la Resolución SENASA 936/2025, que amplía las alternativas de manejo mediante la vacunación estratégica con cepas DELTAPGM y RB51, destinada a vacas adultas que ya hayan sido vacunadas como terneras. Esta opción está disponible para establecimientos con estatus sanitario definido y que formen parte del Plan Nacional de Control y Erradicación de Brucelosis Bovina.

 

La brucelosis es una zoonosis prevenible, cuyo control depende de la detección temprana, el cumplimiento de las normativas vigentes y la adopción de buenas prácticas sanitarias. Cuidar la salud de las personas y preservar la sanidad animal es una condición indispensable para sostener la producción ganadera, la seguridad alimentaria y el desarrollo del sector agropecuario argentino.

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