Más ovejas y menos corderos: así cambia el negocio ovino en Uruguay

La faena ovina crece en 2026 impulsada por categorías adultas, en un escenario de exportaciones concentradas en Brasil, Israel y Egipto, y sin UE ni EE.UU.

El mercado ovino uruguayo muestra en el inicio de 2026 una mayor actividad industrial, pero con un cambio relevante en el perfil de los animales que llegan a faena y en los destinos que hoy explican la demanda externa. Los datos disponibles a fines de enero permiten trazar una lectura clara: crece la faena total, pero el impulso proviene de categorías más adultas, no del cordero.

Al 24 de enero, la faena de ovinos alcanzó 52.000 reses, lo que representa un incremento del 7% frente a igual fecha de 2025, cuando se habían faenado 48.500 animales. El volumen también supera al registrado en 2024, que rondaba las 49.000 cabezas, confirmando un arranque de año más activo para la industria.

La diferencia aparece al analizar la composición de esa faena. En lo que va del año se procesaron unas 20.000 ovejas, un volumen casi 30% superior al de 2025 y también por encima de 2024. En cambio, la faena de corderos se redujo a 22.700 animales, frente a los 25.000 registrados en los dos años anteriores. La brecha entre ambas categorías se achicó de forma notoria.

Las restantes categorías mantienen un peso menor. Los capones se ubican en torno a 5.000 cabezas, mientras que los borregos rondan las 4.000, cifras similares a las de campañas previas. El dato central es que el aumento de la faena se explica casi exclusivamente por animales adultos, una señal que no pasa desapercibida para el sector.

Si se observa la evolución de los últimos años, el fenómeno se inscribe en una tendencia más amplia. Entre 2015 y 2020, la faena de ovejas representaba entre 20% y 23% del total. A partir de 2021, ese porcentaje se elevó de forma sostenida, ubicándose entre 28% y 33% hasta 2024. En 2025 descendió levemente al 27%, y en 2026 vuelve al entorno del 28%, retomando niveles similares a los de los años de mayor participación de categorías adultas.

Exportaciones: precios con altibajos y destinos más concentrados

En paralelo, las exportaciones de carne ovina atraviesan un período de volatilidad en los precios, aunque con señales recientes de recuperación. El índice medio de exportación pasó de US$ 7.267 por tonelada a mediados de diciembre a US$ 6.600 hacia el cierre de 2025, y descendió en enero a un rango de US$ 6.100-6.300.

Sin embargo, el indicador semanal mostró en las últimas semanas una mejora significativa, al recuperarse desde valores cercanos a US$ 4.800 hasta ubicarse nuevamente en torno a US$ 7.800 por tonelada. Este movimiento abre la posibilidad de que el promedio móvil a 30 días vuelva a corregirse al alza, luego de un tramo bajista.

Más determinante que el precio es el cambio en los destinos de exportación. En 2026, las ventas externas de carne ovina se concentran principalmente en Brasil, Israel y Egipto, mercados que demandan carne de animales adultos y explican buena parte del perfil actual de la faena. En contraste, no se registran operaciones con la Unión Europea ni con Estados Unidos, destinos históricamente asociados a cortes de mayor valor y a una mayor participación del cordero.

Esta nueva configuración ayuda a entender por qué el negocio muestra mayor interés por ovejas y categorías adultas, mientras el cordero pierde protagonismo relativo. La demanda externa está marcando el ritmo y condiciona las decisiones productivas e industriales.

Para el productor ovino, el escenario combina más actividad con limitaciones estructurales. La ausencia de mercados premium restringe la valorización del cordero, mientras que el foco en destinos alternativos prioriza volumen y categorías con menor requerimiento de especificaciones comerciales.

 

En un contexto de stock ovino ajustado, costos elevados y competencia con otros rubros ganaderos, la evolución de los destinos de exportación será clave para definir si este patrón se consolida o si el negocio vuelve a reequilibrarse hacia categorías más jóvenes. La eventual reaparición de la UE o EE.UU. podría modificar nuevamente las señales del mercado. Hasta entonces, la faena y la demanda parecen alinearse con un nuevo orden en la carne ovina uruguaya.

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