Cimbronazo en los frigoríficos: por qué parte de la industria quedó al borde del colapso

Fin del «rulo» financiero, tasas altas y hacienda cara expusieron debilidades en frigoríficos. Crecen deudas, paradas de planta y conflictos laborales.

La industria frigorífica argentina atraviesa un momento de fuerte tensión, con empresas en cesación de pagos, plantas paralizadas y conflictos laborales, en un contexto donde el nuevo escenario macroeconómico dejó al descubierto problemas estructurales largamente acumulados. Según especialistas del sector, la estabilidad monetaria, las tasas reales positivas y el fin de los arbitrajes cambiarios terminaron de asfixiar a firmas que sobrevivían más por ingeniería financiera que por eficiencia productiva.

Durante años, la inflación alta y la multiplicidad de tipos de cambio funcionaron como un amortiguador que disimuló ineficiencias operativas. Sin embargo, el ordenamiento monetario y el fin del llamado «rulo» financiero -que permitía dejar dólares en el exterior e ingresarlos vía contado con liquidación (CCL)– eliminó una fuente clave de oxígeno para muchas empresas exportadoras.

Cimbronazo en los frigoríficos: por qué parte de la industria quedó al borde del colapso

«Varios de los frigoríficos que hoy están en problemas arrastraban debilidades desde hace años y quedaron más expuestos con el cambio de reglas», explicó el consultor ganadero Víctor Tonelli. «Los que se administraron bien no tienen problemas. La estabilidad monetaria no perdona«, resumió.

El golpe se siente especialmente en un negocio donde el principal insumo es el ganado en pie, cuyo precio suele adelantarse al resto de la economía. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA)en los últimos doce meses el valor de la hacienda subió en promedio un 76,3 %, impulsado por novillitos, novillos y vaquillonas. Esa suba, combinada con márgenes históricamente ajustados, comprimió la rentabilidad de las plantas que no lograron trasladar costos.

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A este escenario se suma el peso del financiamiento. «En 2025 la industria soportó costos financieros de hasta el 120 % anual. Aunque hoy las tasas bajaron, el efecto retardado de esos intereses se siente ahora«, explicó una fuente del sector. Con materia prima cara, costos laborales e impositivos elevados y crédito más restringido, incluso precios internacionales relativamente favorables resultan insuficientes para compensar el descalce.

Para el analista ganadero Darío Colombatto, el momento obliga a un reordenamiento profundo puertas adentro. «Ahora todo depende de la eficiencia: cómo armás contratos de exportación, cómo integrás actividades y cómo colocás cada corte en el mercado adecuado«, señaló. Sin mejoras de competitividad y alivio fiscal, advirtió, «va a haber más apretones».

Ese combo de variables ya se tradujo en casos concretos. El frigorífico HV SA, ubicado en Bernasconi, quedó virtualmente paralizado, dejó de pagar salarios y acumuló deudas millonarias. Más de 100 trabajadores quedaron en la incertidumbre tras el ingreso de Metatech SA, que se hará cargo de las instalaciones sin asumir pasivos ni antigüedades, en un proceso que derivó en despidos, conflicto gremial e intervención del Estado provincial.

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También Frigorífico General Pico SA, propiedad de la familia Lowenstein, suspendió su producción y licenció a unos 500 empleados en sus plantas de General Pico y Trenel. La empresa acumula deudas superiores a los $34.000 millones, entre pasivos bancarios, cheques rechazados, documentos impagos e incumplimientos fiscales y previsionales.

El mapa de alertas se completa con Euro SA, que ingresó este año a la Central de Deudores del Banco Central con cheques rechazados por más de $662 millones y opera con producción intermitente, y con Frigorífico Maneca SA, que registra cheques rechazados por más de $41 millones.

 

«Hoy el negocio no cierra por una sola causa, sino por la suma de todas las variables: tipo de cambio, precios internacionales, valor de la hacienda, costos laborales, impuestos y financiamiento», sintetizó un empresario del sector. En la nueva etapa, coinciden los especialistas, solo sobrevivirán los frigoríficos que logren competir por eficiencia real, en un mercado donde la inflación ya no tapa los errores.

AgroLatam.com

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