Energía oficializó nuevos valores para el corte obligatorio en febrero, con impacto directo en costos, márgenes industriales y abastecimiento interno.
El Gobierno nacional fijó nuevos precios para el biodiésel y el bioetanol que se utilizan en el corte obligatorio con gasoil y nafta, una medida que fue oficializada este lunes 3 de febrero de 2026 por la Secretaría de Energía, dependiente del Ministerio de Economía. La decisión es clave porque incide directamente en los costos de la agroindustria, en la rentabilidad de las plantas productoras y en el abastecimiento del mercado interno de combustibles en un contexto de alta sensibilidad macroeconómica.
La actualización se formalizó a través de las Resoluciones 24/2026 y 25/2026, que establecen los valores de adquisición que regirán durante febrero para los biocombustibles producidos en el país y destinados al régimen de mezcla obligatoria. Desde el área energética explicaron que el ajuste responde a la necesidad de recomponer los costos de elaboración y evitar distorsiones de precios, en un escenario marcado por la suba de insumos, la logística y las tensiones propias del mercado de combustibles.

De acuerdo con la normativa publicada, el precio del biodiésel se fijó en $1.842.796 por tonelada, mientras que el bioetanol de caña de azúcar tendrá un precio mínimo de adquisición de $1.000,868 por litro, y el bioetanol de maíz quedó establecido en $917,323 por litro, ambos destinados a su mezcla con nafta. Estos valores aplican exclusivamente al corte obligatorio y se mantendrán vigentes hasta que se publique un nuevo precio que los reemplace.
La resolución también avanzó sobre las condiciones de pago, un punto sensible para la operatoria financiera del sector. Para el biodiésel, el plazo máximo de pago no podrá superar los 7 días corridos desde la fecha de facturación, mientras que para el bioetanol se estableció un plazo más extenso, de hasta 30 días corridos, atendiendo a las particularidades comerciales de cada segmento.

Desde la Secretaría señalaron que «las actuales condiciones del mercado de biodiésel ameritan la determinación de un nuevo precio«, mientras que en el caso del bioetanol se destacó la necesidad de fijar valores excepcionales que contemplen posibles desfasajes entre los costos reales de producción y los precios de implementación. Para la cadena agroindustrial, la medida vuelve a poner en foco el debate sobre previsibilidad, márgenes y competitividad, en un esquema donde los precios regulados conviven con costos crecientes y una macroeconomía todavía inestable.

