Dólar en baja: riesgos para el agro latinoamericano y señales de cambio global

La caída del dólar en 2026 enciende alertas en el agro latinoamericano por su impacto en precios, exportaciones y competitividad regional.

El 11 de febrero de 2026, nuevos reportes financieros de UBS, Bank of America (BofA) e ING reavivaron el debate sobre el papel del dólar como moneda de reserva global. A pesar de que aún mantiene su condición de activo refugio, la confianza estructural en el dólar muestra signos de debilitamiento, una dinámica que podría tener efectos directos sobre el comercio agroalimentario de América Latina, fuertemente dolarizado.

Los analistas de UBS advirtieron que el índice DXY -que mide la fortaleza del dólar frente a otras divisas- cayó un 1% en lo que va de la semana, devolviendo todas las ganancias previas. La entidad proyecta que la Reserva Federal mantendrá las tasas estables hasta mitad de año, pero aplicaría dos recortes de 25 puntos básicos antes de septiembre, reduciendo la ventaja de tasa del dólar frente a otras monedas. ING coincide en que el apetito global por dólares está disminuyendo, mientras se observa un mayor interés por monedas pro-cíclicas como el euro, además del oro y otros activos reales. Desde BofA, sin embargo, aún se subraya la resiliencia económica estadounidense y su capacidad de atraer capitales globales, aunque se reconoce una creciente erosión en el uso del dólar como cobertura ante riesgos políticos domésticos.

Dólar en baja: riesgos para el agro latinoamericano y señales de cambio global

¿Por qué esto es relevante para el agro latinoamericano? Porque la mayoría de las exportaciones agrícolas de la región se negocian en dólares. Una depreciación sostenida puede traducirse en ajustes en los precios FOB, cambios en los márgenes de rentabilidad de los productores y nuevas presiones en la logística de exportación, especialmente en contextos de inflación local. Además, la volatilidad cambiaria impacta sobre los flujos comerciales, los contratos internacionales y las decisiones de inversión en tecnificación, infraestructura portuaria y trazabilidad agroalimentaria.

En países como Brasil, Argentina, México, Colombia y Chile, donde el agro tiene un peso estratégico en la balanza comercial, la dinámica del dólar influye en todo el sistema productivo, desde las cadenas de valor agroalimentarias hasta el acceso al financiamiento internacional. A esto se suman los efectos de la variabilidad climática, el proteccionismo creciente en algunos mercados, y los cambios en las tendencias de consumo global, que exigen más valor agregado y prácticas sustentables.

Dólar en baja: riesgos para el agro latinoamericano y señales de cambio global

La pérdida de interés de China en mantener bonos del Tesoro estadounidense, sumado al nuevo perfil de riesgo monetario hacia las elecciones de medio término en EE.UU., amplifican las dudas sobre el liderazgo del dólar. Una eventual depreciación abrupta -como advierte BofA- tendría efectos recesivos no solo en EE.UU., sino también en el resto del mundo. Para los países agroexportadores, esto representa una señal de alerta y una oportunidad estratégica: diversificar monedas de referencia, aplicar coberturas cambiarias (hedging) y profundizar en acuerdos comerciales multilaterales con foco en resiliencia monetaria.

 

El futuro del dólar está en disputa y el agro latinoamericano no puede darse el lujo de mirar hacia otro lado. En un contexto de transición global, donde las monedas ya no garantizan estabilidad, la gestión financiera del riesgo cambiario será tan crucial como la productividad rural. La región debe prepararse para competir en mercados donde el tipo de cambio será cada vez más inestable y los márgenes dependerán tanto del clima como del calendario monetario de la Reserva Federal.

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