Siembra al voleo: más forraje sin pisar el suelo ni usar sembradora

Forrajeras al voleo, drones y aviones: la técnica que mejora pasturas y cultivos sin remover el suelo ni frenar la producción.

La incorporación de forrajeras templadas sin utilizar sembradoras tradicionales gana terreno en sistemas mixtos y ganaderos. La técnica, impulsada por el Ing. Agr. Óscar Bertín, permite sumar especies anuales, bianuales y perennes mediante siembra al voleo, usando aviones, drones o intersembradoras, sin remover el suelo. El dato importa porque mejora pasturas degradadas, optimiza cultivos de servicio y evita daños en lotes donde no hay «piso» o el acceso es complejo.

Numerosas especies presentan capacidad de resiembra natural o intersiembra, es decir, pueden germinar y desarrollarse sin necesidad de ser enterradas. Entre las anuales se destacan avena, raigrás anual, centeno, triticale, cebada forrajera, nabos y vicias; entre las bianuales, la cebadilla criolla; y entre las perennes, trébol blanco, lotus, melilotus y agropiro alargado.

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Drones y aviones: la nueva frontera de la implantación forrajera

La técnica puede aplicarse en cultivos en pie como maíz o soja en estadios R7-R8, cuando comienzan a desprender hojas y permiten cobertura suficiente para proteger la semilla. También es útil en la mejora de pastizales naturales o pasturas ralas, donde faltan plantas útiles o predominan especies de bajo valor forrajero.

La utilización de aviones agrícolas para verdeos de invierno es una práctica histórica y efectiva si se realiza a fines del verano, con temperaturas moderadas y adecuada humedad del suelo.

En los últimos años, los drones agrícolas con tolvas de hasta 50 kg se posicionan como alternativa flexible. Permiten sembrar sin compactar el suelo ni dañar cultivos, aunque su capacidad operativa es menor frente a equipos terrestres o aeronaves. La limitante principal es la duración de la batería y la carga disponible, especialmente en especies de mayor peso como vicia sativa, centeno o avena. Además, aún faltan regulaciones claras para su uso como sembradoras aéreas.

Claves técnicas para lograr implantaciones exitosas
Claves técnicas para lograr implantaciones exitosas

Las intersiembras requieren semilla de calidad, peleteada, con fungicidas, insecticidas e inoculantes en leguminosas, y condiciones ambientales favorables: alta humedad, temperaturas templadas y baja radiación.

En términos de eficiencia, la implantación al voleo suele registrar menor número de plantas logradas respecto a la siembra tradicional, por lo que se recomienda aumentar la densidad en al menos un 20%. También es clave evitar la estratificación cuando se usan mezclas de semillas de diferente peso.

Un punto crítico es la competencia con gramíneas perennes vigorosas, que pueden limitar el desarrollo de las plántulas por competencia de luz, agua y nutrientes, especialmente durante la primavera.

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Recuperar suelos y mejorar la productividad

La técnica se adapta a situaciones donde no es posible ingresar con maquinaria: suelos muy húmedos, terrenos desparejos o áreas bajas. En estos casos, especies como agropiro alargado y melilotus permiten recuperar productividad forrajera sin alterar la estructura del suelo.

Las tres alternativas –avión, intersembradora terrestre y dron– se presentan como herramientas complementarias en una estrategia de manejo que apunta a mejorar la eficiencia del sistema ganadero y agrícola.

 

En un contexto donde el cuidado del suelo y la reducción de costos operativos son prioridades, la siembra al voleo de forrajeras aparece como una práctica en expansión, con margen para seguir creciendo y ajustándose a las necesidades productivas del agro argentino.

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