Con precios internacionales en baja y campaña récord, el trigo pierde poder de compra frente a insumos clave y la logística marca máximos históricos.
En la previa de la Mesa Nacional del Trigo que se realizará esta semana en Córdoba, la Cooperación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) presentó su informe Insumo-Producto y encendió una señal de alerta: el flete ya representa el 21% del valor del trigo, el nivel más alto de los últimos años. El dato, difundido el 13 de febrero de 2026, refleja cómo, en plena campaña récord 2025/26 y con precios internacionales en baja, el cereal pierde poder de compra frente a los principales costos. Importa -y mucho- porque afecta directamente el margen del productor y la competitividad argentina frente a la región.
La combinación es conocida pero no por eso menos preocupante: sojización previa, retenciones, brecha cambiaria y costos logísticos en alza. En este escenario, cada kilo de trigo vale menos frente a insumos estratégicos.

Logística en rojo: el transporte como cuello de botella
El informe marca que, para un recorrido promedio de 300 kilómetros, el costo del transporte se convirtió en uno de los principales factores de deterioro de la relación insumo-producto.
En términos interanuales, el productor necesita 5% más de trigo para pagar el flete y 5% más para comprar gasoil. Si se amplía la mirada al promedio de los últimos cinco años, el retroceso es aún mayor: hoy se requiere 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de combustible.
La logística -históricamente un talón de Aquiles argentino frente a Brasil o Estados Unidos- vuelve a impactar en la competitividad exportadora, en un contexto de barreras arancelarias, mayores exigencias de trazabilidad y presión sobre la huella de carbono.
El deterioro del poder adquisitivo se refleja con claridad en la comparación enero 2025 vs enero 2026:
Poder de compra del trigo (Ene-25 vs Ene-26)
| Insumo | Unidad | Ene-25 | Ene-26 | Variación en Cant. | Variación % |
|---|---|---|---|---|---|
| Semilla | kg por bolsa 40 kg | 94 | 102 | +8 | +8% |
| Urea | kg por kilo | 2,6 | 2,9 | +0,3 | +10% |
| Cosechadora | tn por unidad | 2.402 | 2.336 | -68 | -3% |
| Gasoil | kg por litro | 7,0 | 7,3 | +0,3 | +5% |
| Flete | kg por 300 km | 203,5 | 213 | +10 | +5% |
En rojo, los insumos que exigen más trigo; en verde, donde mejora la relación. La única mejora interanual se da en bienes de capital como la cosechadora (-3%), aunque en el análisis de mediano plazo la pérdida acumulada del poder de compra ronda el 35%.

Campaña récord, márgenes más ajustados
La campaña 2025/26 se perfila como una de las más importantes en volumen, pero convive con precios internacionales deprimidos. Esa combinación genera una paradoja: más producción, pero menor rentabilidad relativa.
En la comparación de los últimos cinco años, los mayores incrementos se observan en transporte y costos laborales (+57%). También se encarecieron inversiones como inmuebles (+10%) y camionetas (+18%), lo que restringe el agregado de valor y la capacidad de reinversión.
El trigo mejoró su relación frente a algunos insumos como glifosato o ciertos activos inmobiliarios, pero continúa perdiendo terreno frente a maquinaria, semillas y costos logísticos.
¿Dónde queda Argentina frente a la región?
Mientras Brasil consolida su infraestructura portuaria y Paraguay gana eficiencia logística, Argentina vuelve a enfrentar su histórica limitación: costos internos que erosionan competitividad externa.
Con retenciones vigentes y una estructura de transporte fuertemente camionera, el peso del flete impacta de lleno en el precio FAS que recibe el productor. En un mercado global donde cada dólar cuenta, esa diferencia puede definir mercados.
El mensaje que deja el informe es claro: el trigo argentino produce más, pero compra menos. El deterioro del poder adquisitivo frente a flete y gasoil revela que el problema no es sólo coyuntural sino estructural.
Para recuperar competitividad, el debate vuelve a girar sobre infraestructura, reducción de costos logísticos, previsibilidad macroeconómica y políticas que incentiven el agregado de valor. En un mundo que demanda alimentos pero paga menos por ellos, entender la relación insumo-producto ya no es un dato técnico: es la clave para sostener el negocio.

