Mercosur-UE: Diputados aprobó el acuerdo y acelera la ratificación

Con amplia mayoría, la Cámara baja dio luz verde al tratado con la UE. La Argentina podría ser el primer país en ratificarlo.

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó anoche el Acuerdo de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción, con 203 votos a favor, 42 en contra y cuatro abstenciones. La decisión acerca a la Argentina a convertirse en el primer país de ambos bloques en ratificar el tratado, un paso clave que puede redefinir el mapa de las agroexportaciones nacionales y el posicionamiento estratégico frente a Brasil y otros socios regionales.

La votación se desarrolló sin mayores sobresaltos y, con semejante respaldo, todo indica que el Senado podría avanzar en su aprobación definitiva. El dato no es menor: mientras el Parlamento Europeo resolvió el mes pasado frenar el tratamiento y enviar el texto al Tribunal de Justicia de la UE, la Argentina acelera y busca tomar la delantera.

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Una oportunidad para la carne, una alerta para economías regionales

Desde la óptica del comercio agrícola, el acuerdo abre grandes oportunidades para los exportadores argentinos de carne vacuna y aviar, dos complejos que vienen peleando mercados en un contexto de retenciones, brecha cambiaria y costos logísticos elevados.

La posibilidad de mejorar el acceso al mercado europeo -uno de los más exigentes en trazabilidad y estándares sanitarios- representa un alivio para un sector que compite de lleno con Brasil y Uruguay en volumen y posicionamiento.

Sin embargo, no todo es ganancia. El tratado también genera preocupación en segmentos sensibles como quesos, vinos y aceite de oliva, donde la competencia europea puede presionar a productores locales que ya enfrentan costos internos altos y limitaciones estructurales.

La cláusula de salvaguardia y los productos sensibles

La cláusula de salvaguardia y los productos sensibles

El acuerdo incluye una cláusula de salvaguardia que permite a la UE aplicar medidas si un aumento de importaciones del Mercosur causa -o amenaza con causar- daño grave a sectores considerados sensibles.

Entre esos productos figuran maíz, sorgo, bioetanol y biodiésel, este último particularmente relevante para la Argentina. Las investigaciones en estos casos deberán resolverse en un plazo de cuatro meses y, en situaciones urgentes, podrán adoptarse medidas provisorias en apenas 21 días.

Para el complejo agroindustrial argentino, esto implica que el acceso no será automático ni lineal. La experiencia reciente con el biodiésel demuestra que Europa puede introducir cambios regulatorios que alteren el flujo comercial.

Validez bilateral: una ventana estratégica

Validez bilateral: una ventana estratégica

Uno de los puntos más novedosos es la posibilidad de validez bilateral. Esto significa que, si el Parlamento de la UE-27 y al menos un país del Mercosur ratifican el tratado, el acuerdo podría entrar en vigor entre esas partes sin esperar la aprobación de todos los miembros.

En ese escenario, la Argentina podría posicionarse estratégicamente frente a sus socios regionales. Si Brasil demorara su ratificación, el país podría ganar ventaja relativa en determinados nichos de mercado europeo.

¿Qué implica para la Argentina?

En términos de comercio agrícola regional, el tratado reabre el debate sobre el modelo de inserción internacional. Mientras Brasil avanza con una agenda agresiva de acuerdos y competitividad cambiaria, la Argentina busca equilibrar su matriz exportadora en un contexto interno marcado por retenciones y restricciones macroeconómicas.

El acuerdo con la UE no resuelve por sí solo los problemas estructurales del agro argentino -infraestructura, presión impositiva, brecha cambiaria-, pero sí ofrece una plataforma de previsibilidad comercial a largo plazo.

 

Para el sector, el desafío será claro: aprovechar las oportunidades en carne y granos con agregado de valor, mientras se protege y reconvierte a los sectores más expuestos. En un tablero global donde la demanda de alimentos crece pero las barreras paraarancelarias se multiplican, la Argentina tiene la chance de jugar fuerte. La clave será hacerlo con estrategia y reglas claras.

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