Empresas internacionales avanzan con proyectos productivos en economías regionales con foco exportador y escala.
La agroindustria argentina vuelve a captar interés inversor internacional. La firma estadounidense Optimun Agriculture anticipa desembolsos por más de US$ 200 millones en proyectos vinculados a economías regionales, con foco en arándanos, pistachos, alfalfa y paltas, cadenas que hoy muestran fuerte demanda global y potencial de expansión local.
El anuncio surge en la antesala de una nueva edición de Agro Management, que se realizará el 4 de noviembre de 2026 en La Rural de Palermo, donde el vínculo entre capital, tecnología y gestión empresaria será uno de los ejes centrales.
Proyectos en análisis y foco exportador
Según explicaron desde la compañía, las inversiones —actualmente en etapa confidencial— estarán orientadas a empresas productivas con escala, incorporación tecnológica y acceso a mercados externos, un esquema alineado con la tendencia global hacia alimentos de mayor valor agregado.
El interés se concentra especialmente en regiones con ventajas agroecológicas y logística exportadora, donde estas producciones pueden crecer con rapidez frente a la demanda internacional sostenida.
El encuentro entre Raúl Cruz Moneta, organizador del congreso, y Gastón Marquevich, CEO de la compañía, permitió analizar el contexto productivo argentino y el nuevo escenario global del comercio de alimentos, marcado por cambios en acuerdos internacionales y reconfiguración de mercados.
Por qué importa para el productor
La llegada de capital externo a economías regionales suele traducirse en:
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Mayor demanda de superficie productiva
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Incorporación de tecnología y eficiencia operativa
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Desarrollo de nuevas plataformas exportadoras
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Integración de cadenas de valor locales
Esto genera oportunidades tanto para productores como para proveedores de servicios, contratistas y economías regionales que buscan escalar.
Contexto: un escenario global que empuja inversiones
El interés inversor en América Latina crece por la combinación de recursos naturales competitivos, contraestación productiva y demanda mundial creciente de alimentos, especialmente en nichos premium y productos saludables.
En ese marco, Argentina vuelve a posicionarse como destino atractivo para capital agroindustrial, particularmente en cadenas con menor desarrollo relativo pero alto potencial de crecimiento.



