Un estudio en invernaderos españoles revela que las hormigas alteran el equilibrio entre depredadores y parasitoides del pulgón.
La gestión del pulgón Aphis gossypii en pimiento bajo invernadero enfrenta un nuevo desafío. Investigadores del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (IFAPA) y la Universidad de Granada comprobaron que la presencia de hormigas mutualistas no solo protege a la plaga, sino que reconfigura toda la comunidad de enemigos naturales que intervienen en su control.
El estudio se desarrolló durante dos años en cuatro invernaderos experimentales de Almería, uno de los principales polos hortícolas de Europa. Allí se evaluó el impacto de la hormiga Tapinoma ibericum sobre el parasitoide Aphidius colemani, una de las herramientas más utilizadas en programas de control biológico en horticultura protegida.
Los ensayos incluyeron parcelas con exclusión de hormigas y otras donde se permitió su presencia. Cuando las hormigas fueron excluidas, el número de pulgones parasitados -las denominadas «momias»- aumentó un 22,2 %. El dato confirma que las hormigas interfieren en la acción del parasitoide. Sin embargo, esa reducción en el parasitismo no se tradujo en un incremento sostenido de la población total de pulgones en las parcelas con hormigas.
El trabajo revela un mecanismo más complejo que la simple protección directa de la plaga. Las hormigas modifican la distribución espacial de los pulgones dentro de la planta, promoviendo colonias más concentradas en determinados sectores. Esa reorganización altera la forma en que interactúan depredadores y parasitoides, generando un nuevo equilibrio biológico.
También se detectaron cambios en la composición de enemigos naturales. Disminuyó la presencia de crisopas, coccinélidos y del mírido Nesidiocoris tenuis, mientras que aumentó la abundancia del díptero depredador Aphidoletes aphidimyza en los sectores donde las hormigas estaban activas. Este hallazgo refuerza la idea de que no todos los agentes de control reaccionan del mismo modo frente a la presión de hormigas mutualistas.
En ese escenario, la combinación del depredador A. aphidimyza con el parasitoide A. colemani surge como una estrategia con mayor estabilidad. La acción complementaria de ambos organismos podría sostener niveles eficaces de control aun cuando la presencia de hormigas reduzca la eficiencia individual del parasitoide.
Desde el punto de vista productivo, los investigadores no detectaron diferencias significativas en el peso de los frutos de pimiento asociadas a la presencia de hormigas. El rendimiento final dependió más de la interacción entre especies que de la presencia aislada de un organismo en particular.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Insect Science y forman parte de un proyecto sobre plagas emergentes en horticultura protegida, financiado con fondos europeos y del sistema público de investigación agraria de España. La evidencia aporta información clave para productores que trabajan bajo esquemas de manejo integrado de plagas, donde la reducción de insecticidas exige comprender en detalle las redes ecológicas del invernadero.
En sistemas hortícolas intensivos, la presencia de hormigas no implica necesariamente un fracaso del control biológico, pero sí obliga a ajustar la estrategia. Identificar qué combinaciones de enemigos naturales funcionan mejor bajo presión de hormigas puede definir la estabilidad del cultivo y la eficiencia económica del sistema.

