¿Hacienda o hectáreas? «Hoy se pueden vender tres vacas y comprar una hectárea en zonas ganaderas, antes se necesitaba el doble»

Con la hacienda en valores récord y el mercado de tierras aún rezagado, la relación de canje alcanzó niveles históricos

¿Hacienda o hectáreas? "Hoy se pueden vender tres vacas y comprar una hectárea en zonas ganaderas, antes se necesitaba el doble"

El productor ganadero enfrenta en 2026 un dilema: ¿Ss momento de vender vientres y capitalizar esa renta para comprar tierra? El debate forma parte de Contenidos CREA y surge de un análisis realizado por el economista Hernán Satorre, especializado en gestión financiera y empresarial.

La pregunta no es menor. Hoy, el negocio muestra una desincronización evidente entre el valor de la hacienda y el de los campos. Según los relevamientos recientes, el precio del ganado “coquetea con niveles récord”, superando la inflación acumulada y alcanzando techos históricos.

El novillito rompió la barrera de los $5000 por kilo, el ternero de invernada ronda los 4 dólares por kilo y una vaca con garantía de preñez nueva supera los $2 millones, con operaciones que en algunos casos exceden los US$ 2500. En paralelo, el mercado de tierras se mantiene firme, con consultas en aumento, pero todavía sin convalidar esa misma explosión de precios.

Este escenario generó un “poder de compra” inusual para el ganadero. Dependiendo de la región, la relación de canje en campos de cría oscila entre 1,14 y 1,56 vacas preñadas por hectárea. En zonas con potencial de invernada, la relación sube a entre 3,05 y 3,66 vacas por hectárea.

En promedio, hoy se pueden vender tres vacas y comprar una hectárea en zonas ganaderas. Hace algunos años, esa misma operación requería prácticamente el doble de capital hacienda. Es decir, se estaría vendiendo el activo en su techo para comprar otro que aún no arrancó su ciclo de recuperación.

Desde la óptica patrimonial, la oportunidad parece clara. Los campos ganaderos, históricamente relegados frente a otras actividades, quedaron baratos en términos relativos frente al valor de la vaca.

Por qué vender vientres y comprar tierras

  1. Relación de canje histórica. La ecuación es contundente: “promediando, hoy vendés tres vacas y te comprás una hectárea en zonas ganaderas”. Hace años, esta relación requería el doble de capital hacienda. Se estaría vendiendo el activo en su techo (hacienda) para comprar el activo en su piso o inicio de recuperación (tierra).
  2. Renta pasiva en dólares. Comprar campo hoy no es solo especulación de valorización. Según datos del Informe Ganadero de CREA, un campo adquirido a 3300 u$s/ha y alquilado a valores de mercado (60-70 kg de novillo/ha) está generando una renta neta en dólares del 3% al 4%, una cifra que compite con cualquier instrumento financiero internacional de bajo riesgo.
  3. Anticipación al ciclo. El mercado inmobiliario es lento. La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) advierte que la demanda está ganando terreno y los precios comenzarán a corregir al alza si la macroeconomía se estabiliza. Entrar hoy es capturar esa plusvalía futura.

El costo de vender la “fábrica”

Los números también pueden cerrar para el otro lado. Si la prioridad es el flujo operativo, la decisión cambia por completo. Descapitalizarse en un contexto de retención y escasez puede equivaler a vender la máquina de generar ingresos justo cuando el producto vale más.

  1. Escasez estructural de oferta. El Outlook Ganadero CREA 2026 es lapidario: se proyecta una caída de stock de 600.000 a 525.000 a terneros para este año. Hay menos terneros y la demanda sigue firme. Vender una vaca preñada hoy es renunciar a producir el bien más escaso de la economía agropecuaria argentina de los próximos dos años.
  2. Márgenes brutos en alza. Los modelos de cría (Cuenca del Salado) y ciclo completo muestran márgenes brutos muy superiores al promedio histórico y al año anterior, impulsados por la valorización del ternero y la vaca de refugio. La actividad ganadera per se está ofreciendo una rentabilidad operativa que justifica retener.
  3. Barrera de reingreso. Si se vende hoy para comprar tierra, volver a comprar esas cabezas podría ser más costoso a futuro. La reposición de vaquillonas o terneros tiene precios que asustan. El costo de oportunidad de vaciar el campo es perderse una eventual suba adicional en el ciclo 2026/27 y el flujo de fondos futuros que generaría, debido a una oferta que será insuficiente por varios años.

Las variables que inclinan la balanza

Más allá del panorama actual de precios, la decisión no debería tomarse solo por la relación de canje. Hay una serie de variables estratégicas que cada empresa debe poner sobre la mesa antes de vender o retener.

La mirada del empresario

El punto de partida es la propia expectativa: ¿cómo proyecta el negocio en los próximos años? Si estima que las principales variables, precios, demanda y macroeconomía, acompañarán, la decisión puede inclinarse hacia sostener el rodeo. Si, en cambio, prioriza asegurar capital ante un escenario incierto, la tierra aparece como refugio.

Horizonte de inversión

No es lo mismo buscar renta perpetua en hectáreas que maximizar flujo de caja en los próximos 24 meses. La cría hoy ofrece caja y márgenes; la tierra, estabilidad patrimonial y potencial de valorización. La estrategia depende del plazo.

Eficiencia productiva

Los números propios mandan. Si los índices de destete están por debajo de los promedios regionales, los precios actuales pueden ser una oportunidad para salir del riesgo biológico y capitalizarse en tierra. Pero en sistemas eficientes, con buenos indicadores productivos, la renta operativa puede superar a la inmobiliaria.

Costo de reposición

Vender es sencillo; recomponer stock no tanto. Con terneros en torno a los US$ 4 por kilo, el capital de trabajo necesario para reingresar al sistema es muy elevado. Además, las tasas de interés, especialmente en pesos, encarecen cualquier financiamiento. El costo de reposición puede transformar una decisión táctica en un problema estructural.

Calidad del activo

No toda tierra es oportunidad. La venta de hacienda debería justificarse solo si el campo a comprar tiene precio competitivo, potencial de revalorización o valor estratégico (por ejemplo, lindero a la explotación actual). Cambiar liquidez por tierras marginales o con problemas logísticos puede deteriorar la posición de largo plazo.

Expectativa macroeconómica

Si el empresario proyecta un proceso de normalización económica en la Argentina, la tierra podría tener mayor recorrido alcista que la hacienda, que ya alcanzó máximos históricos. En ese escenario, el capital inmobiliario tendría más margen para apreciarse.

Patrimonialista o empresario en expansión

Los números cierran para ambos lados dependiendo de las proyecciones futuras que se usen para las principales variables. Para el inversor con perfil patrimonialista, la actual relación de canje luce como una anomalía que el mercado tenderá a corregir, ya sea con suba de la tierra o baja de la hacienda. En ese caso, asegurar hectáreas puede ser la jugada estratégica.

Para el empresario ganadero en expansión, en cambio, la firmeza de la demanda y la escasez proyectada de oferta anticipan precios sostenidos. En un contexto de incertidumbre global, la vaca hoy funciona como moneda dura y generadora de flujo.

El dilema 2026 no tiene una única respuesta. La ventana está abierta, pero la decisión exige algo más que mirar precios: requiere estrategia.

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