El stock de préstamos al sector superó los US$ 1.100 millones al cierre de 2025 y marcó el segundo nivel más alto en 20 años. Crece fuerte la deuda en moneda extranjera.
El financiamiento bancario a la ganadería argentina alcanzó al 31 de diciembre de 2025 los US$ 1.133 millones, con un 42% de la deuda nominada en dólares, según datos del BCRA analizados por Rosgan. El dato marca un salto interanual del 33% y configura el segundo mayor nivel de endeudamiento del sector en dos décadas. Importa -y mucho- porque refleja un cambio estructural en la forma en que el negocio ganadero se apalanca para invertir, en un contexto donde la brecha cambiaria y las condiciones macro juegan fuerte.
El informe del mercado ganadero rosarino subraya que el nivel actual solo es superado por el pico de 2017, cuando los préstamos totalizaron US$ 1.406 millones. Pero el dato más relevante no es solo el monto: es la composición. La deuda en moneda extranjera pasó de representar apenas el 9% en 2023 y el 22% en 2024, al 42% en 2025.

Evolución del crédito: segundo récord en 20 años
El siguiente cuadro muestra la evolución de los préstamos totales al sector ganadero (saldos finales en millones de dólares):
| Año | Total (USD millones) |
|---|---|
| 2006 | 210 |
| 2007 | 378 |
| 2008 | 441 |
| 2009 | 582 |
| 2010 | 766 |
| 2011 | 972 |
| 2012 | 1.100 |
| 2013 | 1.189 |
| 2014 | 1.153 |
| 2015 | 1.049 |
| 2016 | 1.055 |
| 2017 | 1.406 |
| 2018 | 1.018 |
| 2019 | 816 |
| 2020 | 863 |
| 2021 | 1.084 |
| 2022 | 959 |
| 2023 | 457 |
| 2024 | 852 |
| 2025 | 1.133 |
El rebote desde el piso de 2023 (US$ 457 millones) fue contundente. En apenas dos años, el financiamiento más que se duplicó. La pregunta de fondo es si este crecimiento responde a una estrategia de inversión genuina -retención de vientres, mejoras en infraestructura, agregado de valor- o si es simplemente una reacción a nuevas condiciones financieras más atractivas en dólares.
Al cierre de 2025, del total de US$ 1.133 millones, US$ 474 millones correspondían a préstamos en moneda extranjera, mientras que US$ 659 millones estaban en pesos.
Históricamente, la ganadería fue más conservadora que la agricultura en materia financiera. A diferencia del modelo agrícola más asociado a la sojización y al uso intensivo de capital de trabajo, la cría vacuna opera con ciclos largos y menor rotación. Sin embargo, el acceso a líneas en dólares -generalmente ligadas a inversión de largo plazo- empieza a modificar esa lógica.

En un país con antecedentes de volatilidad cambiaria, la decisión de endeudarse en dólares no es menor. Si bien puede ofrecer tasas más competitivas, también implica riesgos en caso de una nueva ampliación de la brecha cambiaria o cambios regulatorios.
Endeudamiento por cabeza: todavía bajo
Rosgan también analizó la relación entre deuda y stock ganadero. El indicador de pasivos por animal mostró un crecimiento sostenido en los últimos años:
| Año | Stock ganadero (millones de cabezas) | Pasivos por cabeza (USD/cab.) |
|---|---|---|
| 2015 | 53,1 | 20 |
| 2016 | 54,2 | 19 |
| 2017 | 54,8 | 26 |
| 2018 | 55,0 | 19 |
| 2019 | 54,5 | 15 |
| 2020 | 53,5 | 16 |
| 2021 | 53,4 | 20 |
| 2022 | 54,2 | 18 |
| 2023 | 52,8 | 9 |
| 2024 | 51,6 | 17 |
| 2025* | 51,4 | 22 |
*2025 estimado.
En 2025, el endeudamiento llegó a US$ 22 por cabeza, con un rodeo estimado en 51,4 millones de animales. Aun así, el nivel de apalancamiento sobre el valor total del capital ganadero -estimado en US$ 53.500 millones- apenas ronda el 2,1%.
El contraste con la agricultura es marcado: mientras el financiamiento sobre el valor de la producción agrícola supera el 10%, la ganadería sigue rezagada.
El dato deja una doble lectura. Por un lado, el mayor acceso al crédito -sobre todo en dólares- puede ser la palanca necesaria para consolidar una fase de retención y recomposición del stock, clave para recuperar peso exportador frente a Brasil, Uruguay y Paraguay.
Por otro, la dolarización del pasivo abre interrogantes. En un contexto donde Argentina busca estabilizar su macroeconomía y redefinir su esquema de retenciones e incentivos, la sustentabilidad financiera será determinante.

La brecha con otras actividades agropecuarias muestra que la ganadería todavía tiene margen para crecer en inversión y agregado de valor, siempre que cuente con instrumentos adecuados y reglas claras.
En definitiva, el crédito volvió al negocio ganadero. Ahora la discusión pasa por cómo usarlo: si como puente hacia una mayor competitividad regional o como un riesgo adicional en un país que todavía no termina de domar sus ciclos económicos.

