Productores de Cojata y Palca comercializaron 1.477 quintales por más de S/3,3 millones, con certificación responsable y venta directa a la industria textil.
La fibra de alpaca vuelve a posicionar a Puno como uno de los polos textiles más relevantes del Perú. Durante las campañas 2025 y 2026, productores de los distritos de Cojata (Huancané) y Palca (Lampa) lograron acopiar y comercializar 1.477 quintales de fibra de alpaca de las razas Huacaya y Suri, generando ingresos superiores a S/3,38 millones y beneficiando directamente a 657 familias alpaqueras.
El resultado no solo refleja volumen, sino también mejora en calidad y organización productiva. El proceso contó con el acompañamiento técnico del Instituto Tecnológico de la Producción a través del CITEtextil Camélidos Puno, que fortaleció la gestión técnica y empresarial de las cooperativas locales.
Uno de los puntos centrales fue la mejora en el control de calidad de los vellones, la clasificación por raza y color, y el almacenamiento adecuado en sacos de yute, garantizando trazabilidad y homogeneidad del producto. Además, se promovieron buenas prácticas de esquila y acopio asociativo, elevando el estándar de la fibra destinada al mercado industrial.
El salto cualitativo permitió avanzar hacia la venta directa a la empresa Michell & Cía. S.A., una de las principales firmas textiles del país, eliminando intermediarios y capturando mayor valor para los productores. Tres de las cooperativas cuentan con la certificación RAS (Responsible Alpaca Standard), lo que les permitió alcanzar un precio promedio de S/23,80 por libra, frente a los cerca de S/20 que ofrece el mercado local a través de intermediación.
La diferencia representa un incremento cercano al 16% por libra comercializada, un impacto significativo en economías rurales de alta dependencia ganadera. En Cojata, tres cooperativas acopiaron 846 quintales de fibra fina entre enero y diciembre de 2025 y enero de 2026, generando más de S/3,27 millones para 616 criadores. En Palca, 41 socios lograron comercializar 47 quintales en diciembre de 2025, valorizados en más de S/109.000.
El esquema también contempla transferencia directa del pago a las cooperativas, reduciendo tiempos y fortaleciendo la liquidez de las organizaciones. Este mecanismo mejora la capacidad de planificación productiva y consolida relaciones comerciales más estables con la industria.
Más allá de los números, el modelo evidencia una transformación estructural en la cadena de valor alpaquera. La formalización y fortalecimiento de cooperativas impulsada por el CITEtextil permitió ordenar la oferta, mejorar estándares y responder a las exigencias del mercado textil internacional, donde la trazabilidad y la sostenibilidad ganan peso creciente.
La fibra de alpaca peruana, reconocida por su calidad, enfrenta competencia internacional, pero mantiene ventajas en finura, manejo tradicional y certificaciones responsables. En ese escenario, capturar valor agregado en origen y negociar en bloque se convierte en una estrategia clave para sostener ingresos y competitividad.
El caso de Puno confirma que la combinación de asistencia técnica, certificación y organización asociativa puede traducirse en mejores precios y mayor estabilidad para los pequeños productores. En un contexto global donde los mercados premium demandan fibras sostenibles y trazables, el modelo alpaquero puneño muestra una ruta de crecimiento con impacto directo en el desarrollo rural.

