Especialistas del INTA destacan cómo la multiplicación planificada de colmenas mejora la sanidad, la genética y la productividad de los apiarios.
Especialistas del INTA confirmaron que la multiplicación planificada de colmenas se consolida como una estrategia técnica clave para fortalecer la apicultura argentina, al permitir aumentar el número de colonias, mejorar el control sanitario y optimizar la productividad de los apiarios. La práctica cobra relevancia de cara a la planificación productiva de cada temporada y al crecimiento ordenado del sistema apícola.
La multiplicación de colonias dejó de ser una práctica basada exclusivamente en la experiencia acumulada para transformarse en una decisión técnica estratégica dentro del manejo apícola. Con conocimientos generados y validados por especialistas del INTA -a través del Programa Nacional Apícola (PROAPI)– esta herramienta permite aumentar el número de colmenas o reponer las pérdidas invernales de manera planificada, con mayor previsibilidad y control sobre los resultados.

Según explicó Ezequiel Bertozzi, investigador del INTA Casilda (Santa Fe), la multiplicación constituye una «herramienta clave» para alcanzar los objetivos productivos de cada campaña.
«Cuando planificamos la multiplicación y contamos con los insumos necesarios, minimizamos los riesgos porque conocemos el estatus sanitario, la genética y la vitalidad de las nuevas colonias», señaló el especialista.
Planificar para reducir riesgos productivos
Uno de los principales aportes de este enfoque técnico es ordenar el crecimiento de los apiarios, evitando depender de la captura de enjambres naturales, una práctica que históricamente fue común pero que implica incertidumbre.
Cuando los apiarios se expanden mediante enjambres de origen desconocido, se pierde información clave sobre sanidad y genética, lo que puede afectar el funcionamiento del sistema productivo en el mediano plazo.
En cambio, la multiplicación planificada permite mantener un control más preciso del material biológico, una variable crítica para la estabilidad productiva y sanitaria de los apiarios.

Definir objetivos productivos
Para lograr resultados exitosos, los especialistas recomiendan que la primera decisión sea definir el objetivo de la temporada.
Algunos productores priorizan maximizar la producción de miel, mientras que otros buscan incrementar el número de colmenas. Ambas metas pueden convivir, aunque requieren un manejo equilibrado según el ambiente, la disponibilidad de recursos y la capacidad operativa del apicultor.
También es fundamental identificar las limitantes del sistema productivo. Factores como la curva de floración y las condiciones climáticas determinan el ritmo de crecimiento de las colonias y el momento más adecuado para realizar la multiplicación.
A esto se suman otros elementos claves:
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Cantidad y estado sanitario de las colmenas disponibles
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Recursos materiales y logísticos del apiario
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Capacidad de manejo durante toda la temporada
El apiario como unidad de manejo
Bertozzi explicó que la planificación debe comenzar varios meses antes de la temporada productiva, considerando al apiario completo como unidad de manejo.
Esto implica que las prácticas sanitarias y productivas se realizan de manera coordinada en todas las colmenas, lo que exige conocer previamente el estado general del sistema.
«Apiarios con colmenas enfermas o que hayan sufrido estrés no deben multiplicarse», advirtió el investigador.
Otro aspecto clave es garantizar la provisión de reinas para los nuevos núcleos, ya sea mediante:
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celdas reales,
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reinas fecundadas,
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o reinas vírgenes.
En muchos ambientes productivos de Argentina, la primavera temprana suele ofrecer las mejores condiciones para multiplicar colmenas. Este momento permite que los nuevos núcleos se desarrollen lo suficiente para volverse productivos en la misma temporada, sin afectar significativamente el rendimiento de las colmenas madre.
Sin embargo, existe una condición biológica imprescindible: la presencia de zánganos maduros, necesaria para garantizar el éxito de la fecundación cuando se utilizan reinas vírgenes o celdas reales.
Además, los especialistas recomiendan trabajar únicamente con colmenas fuertes, con características mínimas como:
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cámara de cría completamente cubierta de abejas
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al menos siete cuadros de cría
Utilizar colonias débiles puede generar pérdidas importantes y comprometer el desarrollo de los nuevos núcleos.

Calidad antes que cantidad
Finalmente, desde el INTA destacan que el éxito de la multiplicación no debe medirse solo por el número de núcleos obtenidos, sino por la calidad y el desempeño productivo de las nuevas colonias.
El objetivo es que las nuevas colmenas se desarrollen rápidamente, alcancen buena productividad y se adapten al ambiente, sin perjudicar a las colmenas originales.
En un contexto donde la apicultura argentina busca mayor eficiencia productiva, sanidad y estabilidad en los sistemas, la multiplicación planificada se consolida como una herramienta estratégica para fortalecer la competitividad del sector.

