La industria láctea enfrenta un conflicto creciente: trabajadores denuncian sueldos impagos, plantas detenidas y un escenario que compromete a más de 700 familias.
La situación en la empresa Lácteos Verónica, una de las tradicionales firmas de la industria láctea argentina, atraviesa un momento crítico marcado por plantas paralizadas, salarios adeudados y un fuerte conflicto laboral que mantiene en alerta al sector productivo y sindical.
Según denunciaron representantes gremiales, todas las plantas de la compañía se encuentran actualmente sin actividad, mientras los trabajadores advierten un deterioro de las condiciones laborales y la falta de respuestas por parte de la empresa.
La compañía cuenta con establecimientos industriales en Clason, Lehmann y Suardi, en la provincia de Santa Fe, donde alrededor de 700 empleados dependen directamente de la actividad de la firma.
De acuerdo con dirigentes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), el conflicto se profundizó en las últimas semanas debido a atrasos en el pago de salarios, reducción de la actividad industrial y falta de definiciones sobre la continuidad operativa de las plantas.

Los representantes sindicales señalaron que la situación ya genera un fuerte impacto social en la región, donde la industria láctea constituye una de las principales fuentes de empleo vinculadas a la producción agropecuaria.
Además del conflicto salarial, los trabajadores denuncian problemas en el funcionamiento cotidiano de los establecimientos, incluyendo falta de mantenimiento, deficiencias en servicios básicos y dificultades para sostener las tareas productivas.
Incluso se señaló que en algunos casos los propios sindicatos debieron asistir a los empleados con elementos básicos, ante la falta de provisión dentro de las instalaciones.
La crisis también se refleja en la falta de materia prima para procesar, ya que la empresa prácticamente dejó de recibir leche para industrializar. Según indicaron fuentes gremiales, ni siquiera los propios productores asociados a la firma estarían entregando actualmente su producción, lo que paralizó por completo la actividad.
Frente a este escenario, los trabajadores decidieron mantener presencia en las inmediaciones de las plantas para evitar un eventual cierre de las instalaciones o el retiro de equipamiento industrial.
La medida fue adoptada en medio de un clima de creciente incertidumbre laboral, marcado por negociaciones sin avances y una progresiva reducción de la actividad productiva.
Otro elemento que agrava el panorama es que la empresa tendría interrumpida la cobertura de la ART, lo que obligaría a los empleados a continuar sus tareas sin protección ante posibles accidentes laborales.
En paralelo, trascendió que la firma mantiene deudas millonarias con proveedores y empresas vinculadas a la logística, lo que complica aún más la continuidad operativa del negocio.
En el plano institucional, el sindicato presentó una denuncia formal ante el Ministerio de Capital Humano, donde planteó la posibilidad de que exista un lockout patronal, además de incumplimientos salariales y presuntas irregularidades en los aportes laborales.

La presentación también advierte que los trabajadores no cobraron los salarios correspondientes a enero y febrero de 2026, además de registrar atrasos en el pago de la segunda cuota del aguinaldo correspondiente al año pasado.
En ese contexto, la empresa habría reducido jornadas laborales y aplicado recortes de hasta el 50% en los salarios, una medida que el gremio considera equivalente a una suspensión encubierta.
La crisis también alcanza a una planta que la firma posee en Boulogne, provincia de Buenos Aires, donde trabajadores denunciaron situaciones similares de atrasos salariales y reducción de la actividad.
Mientras tanto, desde el gobierno provincial se sigue el conflicto con atención, aunque las autoridades remarcan que se trata de un conflicto entre actores privados, por lo que la resolución dependerá principalmente de las negociaciones entre la empresa y los trabajadores.
No obstante, trascendió que se evalúan mecanismos de asistencia social para las familias afectadas, ante el impacto que el conflicto podría generar en las economías regionales vinculadas a la producción láctea.
La situación de Lácteos Verónica se suma a un contexto desafiante para la cadena láctea argentina, donde los costos industriales, la presión financiera y la volatilidad del mercado impactan cada vez con mayor fuerza en las empresas del sector.

