El USDA proyecta 7 millones de toneladas para la campaña argentina y el complejo girasol gana protagonismo en las exportaciones. Qué implica para el agro local.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectó en marzo de 2026 una producción récord de 7 millones de toneladas de girasol para Argentina, según un informe difundido por ASAGIR, lo que implica un crecimiento interanual del 25,2% y refuerza el rol del país en el mercado global de aceite vegetal. El dato importa porque el complejo girasol se consolida como uno de los segmentos más dinámicos de la agroindustria local y suma divisas en un contexto donde la competitividad exportadora vuelve a estar en debate.
La proyección surge del nuevo informe de coyuntura elaborado por el economista Jorge Ingaramo para la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR). Allí se destaca que, aun con estimaciones más conservadoras, el cultivo atraviesa una de sus campañas más sólidas en años. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene una previsión de 6,2 millones de toneladas, con rendimientos que superan los promedios históricos en varias regiones productivas.

Los datos más recientes muestran un avance sostenido de la campaña. Con 33,8% del área apta ya cosechada, el rendimiento medio nacional se ubica en 23 quintales por hectárea, un nivel considerado sólido para el cultivo.
Algunas zonas ya finalizaron su recolección con buenos resultados:
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NEA: rindes promedio de 22,4 qq/ha
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Centro-Este de Entre Ríos: 21,2 qq/ha
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Centro-Norte de Córdoba: picos de 28,1 qq/ha
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Norte de La Pampa y Oeste de Buenos Aires: hasta 27,7 qq/ha
Hasta comienzos de marzo ya se habían recolectado 2,08 millones de toneladas, lo que confirma el buen desempeño productivo del cultivo en varias regiones del país.
Más allá del volumen productivo, el dato que entusiasma al sector está en el comercio exterior. Según cifras del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), el complejo girasol exportó US$ 210,1 millones en enero de 2026, lo que representa un salto interanual del 173,2%. Este crecimiento se explica por varios factores: una demanda internacional firme, precios sostenidos y, sobre todo, cambios en la oferta global. El USDA estima que Argentina representará el 13,8% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol, ganando participación frente a la caída de Ucrania y Rusia, dos actores dominantes del mercado.

Aun así, el organismo advierte que el mercado global sigue ajustado: la relación stocks/consumo de aceite de girasol cayó al 13,5%, lo que mantiene presión sobre los precios internacionales. Los valores internacionales reflejan esa tensión entre oferta y demanda. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires registra precios CIF Rotterdam de hasta US$ 1.483,75 por tonelada para abril, mientras que el FOB local ronda los US$ 1.290 por tonelada para operaciones de marzo.
En el mercado interno, el precio Cámara Rosario del grano se ubica cerca de $534.660 por tonelada, equivalente a unos US$ 386, un nivel que mejora los márgenes del cultivo frente a campañas anteriores. Además, las compras de la industria muestran un fuerte dinamismo. Según la Secretaría de Agricultura, las adquisiciones de girasol de la campaña 2024-2025 alcanzan 3,92 millones de toneladas, un 37,9% más que el ciclo previo. Para la campaña 2025-2026, las compras anticipadas ya suman 2,91 millones de toneladas, con un crecimiento interanual del 69,3%.
En un contexto regional donde Brasil domina la soja y el maíz, el girasol aparece como un cultivo donde Argentina puede ampliar su protagonismo internacional, especialmente en el negocio del aceite. Desde ASAGIR destacan que la combinación de rendimientos altos, demanda global firme y mayor participación exportadora posiciona al cultivo como uno de los motores del agroindustrial argentino en el corto plazo.
El tema será uno de los ejes del Congreso Anual «Mar de Girasol», que se realizará el 16 de abril en Mar del Plata, donde productores, industriales y analistas del sector debatirán cómo consolidar estos mercados y agregar valor a la cadena. El escenario global de aceites vegetales abre una ventana para el girasol argentino. Con una cosecha que podría marcar un récord y exportaciones en fuerte expansión, el cultivo vuelve a posicionarse como una pieza estratégica dentro del mapa agroindustrial del país.

