La Bolsa de Cereales proyecta una campaña histórica impulsada por trigo, maíz y girasol. El agro aportaría más divisas en 2026.
La Argentina se encamina a una cosecha récord de 147,9 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 13% más que el ciclo anterior, según estimaciones difundidas este 13 de marzo por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El volumen, impulsado por trigo, maíz y girasol, generaría exportaciones por más de US$36.000 millones, un dato clave para el Gobierno de Javier Milei por el ingreso de divisas y su impacto en el superávit fiscal.
El relevamiento, elaborado por el economista Ramiro Costa, analiza el desempeño de los seis principales cultivos del país: soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada. En conjunto, el volumen estimado se ubica muy cerca de la meta simbólica de 150 millones de toneladas que el sector agroindustrial viene señalando desde hace años como objetivo productivo. De confirmarse la proyección, la campaña superaría el anterior récord de 140,1 millones de toneladas alcanzado en el ciclo 2018/2019.
Uno de los motores de la mejora productiva fue el trigo, cuya campaña ya finalizó en diciembre con 27,8 millones de toneladas, un crecimiento del 49% respecto al ciclo anterior. La recuperación del cereal respondió principalmente a mejores rendimientos y una expansión en el área sembrada, en un contexto de clima más favorable que el de campañas previas afectadas por la sequía.

Este volumen permitió consolidar al trigo como uno de los pilares del repunte productivo de la campaña agrícola. Otro de los cultivos con fuerte protagonismo será el maíz, cuya producción se proyecta en 57 millones de toneladas, lo que representaría una mejora del 16% interanual.
En la zona núcleo agrícola se registraron muy buenos niveles de productividad, aunque el panorama no es uniforme. Algunas regiones sufrieron falta de lluvias durante enero, lo que redujo parte del potencial de rinde. El girasol, en tanto, también muestra un fuerte crecimiento. Se espera una producción de 6,2 millones de toneladas, lo que implica un aumento del 24% frente al ciclo anterior, impulsado por rendimientos sólidos en varias regiones productivas.
En paralelo, la cosecha de soja comenzará en las próximas semanas, en lo que será uno de los momentos clave de la campaña gruesa. Con una mayor producción también crecerá el volumen disponible para exportar. Según la Bolsa de Cereales, las ventas externas alcanzarían 106,79 millones de toneladas, un 8% más que en la campaña pasada.
Entre los principales complejos exportadores se destacan:
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Trigo: 17,3 millones de toneladas exportadas (+37%)
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Maíz: 37,5 millones de toneladas (+25%)
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Aceite de girasol: 1,51 millones de toneladas (-4%)
En el complejo soja, en cambio, el comportamiento sería más moderado tras el fuerte desempeño del ciclo previo. Las exportaciones de poroto de soja caerían a 7,2 millones de toneladas (-42%), mientras que el aceite de soja bajaría levemente a 6,72 millones (-1%). La harina de soja se mantendría estable en 28,54 millones de toneladas.

Si los precios internacionales se mantienen en niveles similares a los actuales, el valor total exportado por los complejos agrícolas alcanzaría US$36.386 millones. Esto representaría un aumento del 7,3% respecto a la campaña anterior, con un ingreso adicional cercano a US$2464 millones.
Sin embargo, el monto no alcanzaría el récord histórico de divisas del ciclo 2021/22, cuando las exportaciones agrícolas llegaron a US$39.843 millones, impulsadas por precios internacionales excepcionalmente altos. El mayor volumen de cosecha llega en un momento relevante para la macroeconomía argentina. El Gobierno apuesta a que el agro vuelva a ser una fuente clave de divisas para fortalecer el equilibrio fiscal y mejorar la posición del Banco Central.
Para los productores, sin embargo, el escenario sigue siendo más complejo desde el punto de vista económico. Aunque hubo una leve reducción de retenciones -del 26% al 24% en soja y del 9,5% al 8,5% en maíz-, los márgenes siguen ajustados. En particular, quienes producen en campos alquilados dependen de rindes muy altos para lograr resultados positivos, en un contexto donde los precios internacionales venían deprimidos, aunque recientemente mostraron cierta recuperación por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

