Con 160 Mt proyectadas, el campo argentino será clave para la economía en 2026. La guerra en Medio Oriente impacta en insumos y precios.
La Argentina se encamina a una cosecha de 160 millones de toneladas en la campaña 2025/26, mientras la escalada del conflicto en Medio Oriente impacta en los mercados globales de energía y fertilizantes. El fenómeno, conocido como «efecto Ormuz», elevó la volatilidad internacional y el costo de los insumos agrícolas, pero al mismo tiempo podría sostener los precios de los granos y convertir al campo en una fuente clave de divisas para el Gobierno de Javier Milei en 2026.
El detonante fue el inicio de operaciones militares de Estados Unidos en Irán, que puso en riesgo el comercio a través del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula el 25% del petróleo mundial y cerca de un tercio de los fertilizantes del planeta. Este escenario geopolítico alteró la dinámica de los mercados agrícolas y energéticos.

El conflicto generó un efecto dominó en los mercados internacionales, con subas en el precio del petróleo, el gas natural y los fertilizantes. Para el agro, el impacto es directo: el gas natural explica cerca del 80% del costo de producción de la urea, uno de los fertilizantes más utilizados en los cultivos extensivos. Además del encarecimiento de los insumos, los fletes marítimos y los seguros internacionales también registraron aumentos, lo que suma presión a la estructura de costos de los agronegocios globales.
En paralelo, los mercados financieros reaccionaron rápidamente. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los fondos especulativos en Chicago realizaron compras netas por 540.000 contratos en apenas 30 días, buscando refugio en commodities agrícolas ante la incertidumbre geopolítica. Este movimiento contribuyó a sostener las cotizaciones internacionales, incluso en un contexto en el que la oferta global de granos no presenta restricciones severas.

Mientras el escenario global se vuelve incierto, la producción agrícola argentina se prepara para un ciclo histórico. De acuerdo con las estimaciones de la BCR, la campaña 2025/26 alcanzaría las 160 millones de toneladas, consolidando una fuerte recuperación tras los años de sequía.
La cosecha fina ya mostró resultados contundentes:
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Trigo: 29,5 millones de toneladas
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Cebada: 5,6 millones de toneladas
Las proyecciones para la cosecha gruesa también son optimistas:
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Maíz: 62 millones de toneladas (récord histórico)
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Soja: 48 millones de toneladas
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Girasol: 6,6 millones de toneladas, el mayor registro del siglo
Este repunte productivo refleja la resiliencia del campo argentino, apoyada en tecnología, siembra directa, mejoras genéticas y la adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA).

A pesar de las subas internacionales, el mercado doméstico enfrenta una presión bajista por la abundancia de oferta. El caso del maíz es ilustrativo: en el mercado de Rosario llegó a negociarse cerca de u$s170 por tonelada, niveles que representan mínimos de ocho años en términos reales si se ajustan por inflación.
Este fenómeno responde a la clásica dinámica de los mercados agrícolas: cuando la oferta local crece con fuerza, los precios internos tienden a comprimirse, incluso si el contexto internacional es favorable. Para los productores, el desafío pasa por optimizar la comercialización y utilizar herramientas como el mercado de futuros o coberturas financieras para proteger la rentabilidad.
El verdadero impacto de esta campaña se verá en la macroeconomía. Con una producción récord, las exportaciones agrícolas podrían alcanzar 113 millones de toneladas, generando ingresos por u$s34.530 millones. Este flujo de divisas es fundamental para el equilibrio cambiario y fiscal del país, especialmente en un contexto de normalización macroeconómica.

En términos fiscales, el Estado nacional recibiría aproximadamente u$s4.650 millones en Derechos de Exportación (DEX) provenientes de los seis principales complejos agroindustriales. El aporte por cadena productiva sería:
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Complejo soja: u$s3.420 millones
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Maíz: u$s720 millones (30% más interanual)
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Trigo: u$s300 millones
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Girasol: u$s115 millones, con un crecimiento del 60%
Otro dato relevante es el nivel de stocks finales, estimados en 21 millones de toneladas, lo que indica un abastecimiento holgado. Si bien esta situación puede limitar las subas de precios, también fortalece la competitividad de Argentina en el comercio global. Según el análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario, esto implica que el mercado argentino tiene un alto «poder de fuego» para abastecer la demanda internacional, ofreciendo grandes volúmenes a precios competitivos.
De cara a los próximos meses, la atención estará puesta en dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y la logística de la cosecha gruesa en Argentina. Con el ingreso de la producción a partir de marzo, se espera una aceleración en la liquidación de divisas del complejo agroexportador, que podría ubicarse por encima del promedio de los últimos cinco años.

