Menos área y diversidad de planteos
Del total sembrado, el sorgo granífero concentra el 56% de la superficie, con unas 31.000 hectáreas. El resto —cerca de 24.000 hectáreas— corresponde a planteos de doble propósito o forrajeros, lo que refleja una diversificación en el uso del cultivo.
Avance de cosecha y rindes
Las labores de cosecha alcanzan aproximadamente el 40% del área, con un rendimiento promedio provincial que se ubica en torno a los 4.000 kilos por hectárea.
Sin embargo, la variabilidad es marcada. A nivel de lote, los rindes oscilan entre 2.000 y 6.000 kg/ha, evidenciando el impacto de las condiciones ambientales y sanitarias sobre el cultivo.
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Problemas en campo: vuelco y enfermedades
Uno de los principales inconvenientes reportados por técnicos y productores es la presencia de plantas caídas, lo que dificulta la cosecha y puede generar pérdidas.
El problema estaría asociado a cuadros de podredumbre en la base del tallo, vinculados a patógenos de suelo como Fusarium y Macrophomina.
Este escenario tiene su origen en el estrés hídrico que afectó al cultivo durante la floración, especialmente en enero. Bajo estas condiciones, las plantas movilizan reservas desde el tallo hacia el grano, debilitando su estructura.
A esto se suma el impacto del pulgón amarillo, que contribuye al deterioro del cultivo y facilita el ingreso de enfermedades. Como consecuencia, se reduce la resistencia del tallo y aumenta el riesgo de vuelco.
Un cierre de campaña con desafíos
Con la cosecha en pleno desarrollo, el sorgo entrerriano enfrenta un cierre de campaña condicionado por factores climáticos y sanitarios.
Si bien los rindes promedio se mantienen en niveles aceptables, la caída del área y los problemas en los lotes plantean un escenario más ajustado para el cultivo en la provincia.
Fuente: Bolsa Cereales de Entre Ríos