El aumento del combustible impacta en plena cosecha gruesa. Suben costos, tarifas y crece la incertidumbre en el transporte y contratistas.
La suba del gasoil registrada en marzo de 2026 ya impacta en el campo argentino en pleno inicio de la cosecha de soja y maíz, obligando a contratistas y transportistas a ajustar tarifas y generando preocupación en más de 6500 pymes, en un contexto donde los costos suben y la rentabilidad se ve presionada.
El aumento del combustible, impulsado por el encarecimiento del petróleo a nivel internacional, comenzó a trasladarse a toda la estructura del agro justo en el momento de mayor actividad. Durante la cosecha gruesa se consumen cerca de 440 millones de litros de gasoil, con un fuerte movimiento de maquinaria en los lotes y camiones hacia los puertos.

En este escenario, los contratistas rurales ya empezaron a actualizar sus valores. Aplicaron subas de entre 2% y 5% en los servicios de recolección, en línea con el incremento del gasoil, que en el último mes rondó el 29%. La estrategia del sector es realizar ajustes más frecuentes para evitar aumentos bruscos. Por eso, comenzaron a revisar tarifas cada dos semanas.
El peso del combustible dentro de los costos explica esta dinámica. En una cosecha de maíz, el gasoil representa entre el 18% y el 25% del costo de una cosechadora, mientras que el resto corresponde a salarios, mantenimiento, repuestos y amortización de la maquinaria. Por eso, el traslado a precios es parcial: una suba del 10% en el gasoil impacta en torno al 2,5% en la tarifa.

Mientras tanto, el avance de la cosecha todavía es incipiente. El maíz progresa de manera lenta en la zona núcleo y la soja recién comienza, con menos del 5% del área recolectada. Esto modera por ahora la presión sobre el abastecimiento de combustible, donde no se registran faltantes.
Sin embargo, el panorama es más complejo en el transporte de cargas. El sector advierte que el aumento del gasoil ya impacta de lleno en su estructura de costos, donde el combustible representa cerca de un tercio del total. En marzo, los precios subieron entre 20% y 25%, con varias actualizaciones en pocas semanas.
El gasoil grado 2, el más utilizado por los camiones, supera los $2100 por litro, y todo indica que el mes cerrará con el mayor incremento en dos años. Frente a esto, desde el sector remarcan que la actualización de tarifas es inevitable.

La preocupación se centra especialmente en las 6.500 pymes del transporte, que operan con márgenes ajustados y baja actividad en algunos rubros. Sin una recomposición de precios, muchas podrían optar por dejar de trabajar para no operar a pérdida, justo en un momento clave donde el ingreso de granos a los puertos se intensifica.
Según estimaciones del sector, cada aumento del 10% en el gasoil genera un impacto de al menos 3,5% en los costos operativos del transporte de media y larga distancia, lo que tensiona toda la logística del agro.

