Salarios rurales: acuerdo del 9,2% y el peón llegará a $1,1 millones en mayo

La UATRE cerró una suba escalonada hasta mayo. Aunque mejora ingresos, advierten atraso histórico y cambios en la negociación salarial.

La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) anunció este viernes 27 de marzo de 2026 un acuerdo salarial del 9,2% para los trabajadores rurales, que se aplicará de forma escalonada hasta mayo y llevará el salario básico del peón general a casi $1,1 millones, en un contexto de atraso en los ingresos del sector y cambios en el esquema de negociación.

El entendimiento llega tras varios meses sin actualizaciones, ya que los salarios permanecían sin modificaciones desde enero. Con este ajuste, el sueldo mensual de referencia, que en febrero era de $1.000.908,17, pasará a $1.035.939,96 en marzo, $1.067.018,16 en abril y alcanzará los $1.093.693,62 en mayo, lo que representa una mejora nominal total de $92.785 en el período.

Desde el gremio valoraron el acuerdo como un avance en un escenario económico complejo, aunque remarcaron que resulta insuficiente frente al deterioro acumulado del poder adquisitivo. «El salario rural arrastra un atraso estructural histórico», señalaron, al tiempo que advirtieron que esta recomposición no logra revertir completamente esa situación.

El planteo se da en un contexto donde el campo argentino mantiene niveles elevados de producción y actividad en los agronegocios, pero con una marcada brecha respecto de los ingresos de los trabajadores rurales. Según la organización, la evolución del sector no se traduce en una mejora proporcional en los salarios, lo que profundiza tensiones dentro de la cadena de valor.

Otro punto central del reclamo está vinculado a los cambios en el sistema de negociación. La UATRE cuestionó que las actualizaciones salariales ya no se canalicen exclusivamente a través de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), sino que migren hacia esquemas de negociación colectiva bajo la Ley 14.250. Según el sindicato, esta transición generó demoras y debilita herramientas históricas de protección laboral.

En este sentido, alertaron que el trabajo rural continúa atravesado por problemáticas estructurales como la estacionalidad, la informalidad y la desigualdad, por lo que consideran clave sostener mecanismos específicos que contemplen estas particularidades. «Debilitar el rol de la CNTA implica reducir protección para los trabajadores rurales», afirmaron.

De cara a los próximos meses, la organización anticipó que mantendrá un seguimiento permanente de la evolución salarial y no descartó nuevas instancias de negociación. El objetivo, indicaron, es avanzar hacia una recomposición más profunda que permita recuperar el poder adquisitivo y equilibrar la distribución dentro del sector.

En un contexto de alta inflación y costos crecientes en el campo -desde insumos hasta logística-, el salario rural vuelve a ubicarse en el centro del debate, no solo por su impacto social, sino también por su incidencia en la sustentabilidad de toda la actividad agropecuaria argentina.

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