La Bolsa de Cereales ajustó área y proyecciones. Mejora el girasol, pero el sorgo pierde superficie y volumen.
La campaña agrícola 2026 registró un giro en las proyecciones: el girasol aumenta su producción por una mayor superficie sembrada, mientras que el sorgo cae y obliga a recortar el volumen nacional, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires al 30 de marzo. Este cambio impacta directamente en el esquema productivo del campo y en la planificación comercial de los granos.
El informe refleja un escenario mixto dentro de la producción de granos en Argentina. Por un lado, el girasol muestra una mejora impulsada por un aumento de 150.000 hectáreas en el área sembrada, lo que eleva la proyección de producción a 6,4 millones de toneladas. Este ajuste se da en un contexto donde la oleaginosa gana protagonismo dentro de la rotación, en busca de diversificación y estabilidad en los agronegocios.

Sin embargo, la dinámica de la cosecha evidencia algunos condicionantes. El avance alcanza el 61,1% del área apta, con un retraso de -10,2 puntos porcentuales respecto al promedio histórico, explicado por las lluvias recientes y las demoras en lotes de siembra tardía. A pesar de esto, los rindes en la mayoría de las regiones se ubican por encima del ciclo previo, consolidando una mejora productiva.

Las excepciones se registran en el centro y sudeste bonaerense, donde el déficit hídrico del verano afectó el potencial de rinde, reflejando el impacto del clima sobre la campaña y la importancia de la gestión agronómica.
En contrapartida, el sorgo atraviesa un escenario más complejo. La superficie sembrada se redujo en 150.000 hectáreas, lo que llevó a recortar la proyección de producción a 2,9 millones de toneladas. Este ajuste responde a decisiones productivas vinculadas a la rentabilidad y al contexto de precios relativos dentro de la cadena de valor.

La cosecha de sorgo granífero avanza lentamente y alcanza el 9,8% del área nacional, con un rinde promedio de 44,4 quintales por hectárea. En cuanto al estado de los cultivos, se observa una marcada heterogeneidad: mientras en el centro y sur los lotes evolucionan entre floración y madurez fisiológica en condición normal a buena, en el norte la variabilidad de fechas de siembra genera estadios más dispares.
Este escenario refleja cómo las decisiones de siembra, condicionadas por el clima, los costos de insumos y las expectativas de mercado, redefinen el mapa productivo. El girasol gana terreno como alternativa dentro de la rotación, mientras que el sorgo pierde superficie en un contexto de menor atractivo económico.

