Hay insumos para 30 a 60 días, pero el conflicto global ya impacta en precios y genera dudas sobre el abastecimiento futuro.
Argentina cuenta con stock de fertilizantes suficiente para cubrir entre 30 y 60 días, en medio de una fuerte suba de precios globales impulsada por el conflicto en Medio Oriente, según datos relevados al 30 de marzo de 2026. Empresas del sector aseguran que el abastecimiento está garantizado en el corto plazo para el inicio de la campaña de trigo, aunque advierten que la situación podría complicarse en los próximos meses y afectar la planificación del productor.
El escenario actual combina disponibilidad inmediata de insumos con una creciente incertidumbre hacia adelante. Parte del abastecimiento se sostiene por la producción local -como la urea de Profertil, que cubre cerca del 60% del mercado-, pero el sistema depende en gran medida de importaciones. Esto vuelve al país especialmente sensible a cualquier alteración en el comercio internacional.
En ese contexto, el foco comienza a desplazarse hacia el segundo semestre. El mercado local de urea, que ronda las 2,2 millones de toneladas, necesitará reforzar compras externas en un momento donde las operaciones avanzan con lentitud y el escenario global presenta mayores riesgos logísticos y comerciales.

Mientras tanto, el impacto más evidente ya se da en los precios. La urea registró subas de hasta el 50% a nivel internacional, pasando de valores cercanos a US$490 por tonelada a unos US$665, mientras que en la Argentina se ubica en torno a los US$850. En el caso de los fertilizantes fosfatados, los aumentos oscilan entre el 15% y el 20%, en línea con una tendencia global alcista.
Detrás de estas subas aparecen factores estructurales. El conflicto en Medio Oriente afecta directamente rutas comerciales clave: por el Estrecho de Ormuz circula el 34% de las exportaciones mundiales de urea y el 12% de fosfato monoamónico, lo que amplifica la sensibilidad del mercado ante cualquier interrupción.
A esto se suman mayores costos energéticos y logísticos, con subas del gas en Europa cercanas al 60%, incrementos de hasta el 70% en los fletes marítimos y menor disponibilidad de buques. En paralelo, la Argentina mantiene una dependencia significativa del Golfo, de donde proviene alrededor del 37% de las importaciones de urea.

El impacto de este contexto no se limita a la disponibilidad, sino que golpea directamente la rentabilidad del productor. Actualmente, con el mismo volumen de grano, se puede adquirir entre un 30% y un 50% menos de fertilizante que en el promedio de los últimos tres años, lo que condiciona decisiones clave de manejo y tecnología en el campo.
A diferencia de otros momentos de crisis, la demanda se mantiene más pausada. Muchos productores todavía no tomaron posición en el mercado, lo que genera cierta tensión en la cadena comercial ante la posibilidad de una concentración de compras más adelante.
Desde el sector comienzan a recomendar anticipar decisiones de compra y asegurar parte de los insumos para la campaña fina. No solo por el nivel de precios, sino también para garantizar disponibilidad en el momento de la siembra, en un contexto donde la logística y el comercio internacional siguen mostrando alta volatilidad.

