Resistencia a fungicidas: alerta en trigo y cebada por fallas de control.

Una encuesta nacional revela que más del 56% detecta menor eficacia de fungicidas, pero sin cambios en el manejo. Preocupación en el agro.

El 1 de abril de 2026, una encuesta nacional liderada por la Facultad de Agronomía de la UBA reveló que más del 56,7% de los decisores en trigo y cebada perciben una menor eficacia de los fungicidas, un dato clave porque expone un problema creciente de resistencia en sanidad vegetal que amenaza la rentabilidad y la sustentabilidad del sistema productivo.

El estudio, basado en 104 respuestas de productores y asesores, muestra una preocupante brecha entre conocimiento y acción en el manejo de agroquímicos.

Percepción vs manejo: la gran brecha del sistema

Resistencia a fungicidas – Datos clave

 

Indicador Descripción Valor
Percepción de resistencia Productores que detectan señales de resistencia a fungicidas en trigo y cebada (2025) 56,7%
Manejo anti-resistencia alto Productores que alcanzan un nivel alto de manejo anti-resistencia 0%
Manejo nivel medio Productores con estrategias intermedias de manejo 60,6%
Manejo nivel bajo Productores con bajo nivel de manejo anti-resistencia 39,4%

 

El dato más contundente es que ningún encuestado alcanza un nivel alto de manejo anti-resistencia, lo que refleja una falta de adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA) pese a la evidencia del problema.

«El sistema tiene la información, pero no la traduce en decisiones«, advirtió Marcelo Carmona.

Más del 50% de los decisores en trigo y cebada advierte una señal crítica: los fungicidas ya no responden como antes.

Más del 50% de los decisores en trigo y cebada advierte una señal crítica: los fungicidas ya no responden como antes.

El uso de agroquímicos bajo la lupa

El patrón dominante sigue siendo la aplicación de mezclas tradicionales como estrobilurinas + triazoles, con creciente incorporación de carboxamidas. Sin embargo, muchas de estas combinaciones muestran pérdida de eficacia documentada, especialmente contra enfermedades como la mancha amarilla.

Un caso emblemático es la mezcla de azoxistrobina con cyproconazole, aún ampliamente utilizada pese a los niveles de resistencia detectados.

Además, los fungicidas multisitio, clave para estrategias anti-resistencia, prácticamente no se utilizan: el 65,4% de los productores nunca los aplica.

Manejo de semillas – Datos clave

 

Indicador Descripción Valor
Tratamiento de semilla Productores que realizan tratamiento antes de la siembra 95%
Análisis previo de semilla Productores que analizan la semilla antes de sembrar 21%
Análisis ocasional Productores que analizan la semilla de forma esporádica 37%
Sin análisis Productores que nunca analizan la semilla 25%

 

El estudio también revela una fuerte contradicción: el 95% trata la semilla, pero solo el 21% realiza análisis previo, lo que implica un manejo ineficiente y riesgos sanitarios.

«Tratar sin diagnosticar es una oportunidad perdida«, explicó Pablo Cortese, quien advirtió que la semilla infectada puede introducir cepas resistentes al sistema productivo.

Si bien comienzan a incorporarse alternativas como bioestimulantes, control biológico e inductores, su adopción sigue siendo limitada. Solo el 20,2% utiliza más de una estrategia alternativa, lo que evidencia una baja diversificación en el manejo.

La semilla infectada no solo dispara enfermedades: también introduce resistencia en el sistema, un problema que el control químico posterior muchas veces ya no logra revertir.

La semilla infectada no solo dispara enfermedades: también introduce resistencia en el sistema, un problema que el control químico posterior muchas veces ya no logra revertir.

Esto limita la capacidad del sistema para enfrentar el problema de manera integral, especialmente en un contexto de cambio climático y mayor presión sanitaria.

Agricultura
Biológicos vs bioestimulantes: claves para decidir en el agro moderno.

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Lo positiva es que el 91,3% de los encuestados apoya la creación de un sistema nacional de monitoreo de resistencia, lo que abre la puerta a estrategias colaborativas entre productores, técnicos e instituciones.

 

Sera importante consolidar una red que permita anticipar fallas y mejorar la toma de decisiones en el campo, fortaleciendo la trazabilidad y la sustentabilidad del sistema agrícola.

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