Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Clima Lluvias Clima Domingo, 5 de abril de 2026 Lluvias extremas complican la cosecha y ponen en alerta al campo en plena campaña

Un ciclón traerá hasta 200 mm y fuertes vientos mientras la soja enfrenta excesos hídricos y frena la cosecha en la región núcleo.

El campo argentino enfrenta desde comienzos de abril un evento climático extremo con lluvias intensas, ráfagas superiores a 70 km/h y acumulados de hasta 200 mm, producto de una ciclogénesis que se desarrollará entre el lunes 6 y el miércoles 8 en el centro del país. El fenómeno, que afecta principalmente a Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, impacta de lleno en la cosecha de soja, en un momento clave de la campaña, y redefine las condiciones productivas y operativas del agro.

Un sistema ciclónico que agrava un escenario ya crítico

El inicio del mes ya había mostrado señales de inestabilidad, con tormentas severas en el AMBA, caída de granizo, daños estructurales y precipitaciones intensas en cortos períodos. A esto se suma la crecida del Río de la Plata, que rozó los 3 metros, reflejando la magnitud del evento.

Sin embargo, el foco ahora está en la consolidación de un ciclón extratropical, que alcanzará su máxima intensidad entre lunes y martes. Los modelos climáticos anticipan acumulados superiores a 150 mm e incluso picos cercanos a 300 mm en sectores del Litoral, junto con ráfagas que podrían superar los 100 km/h en zonas costeras.

El proceso de ciclogénesis alcanzará su maduración a comienzos de esta semana sobre el este del país.
El proceso de ciclogénesis alcanzará su maduración a comienzos de esta semana sobre el este del país.
 

Este escenario no solo genera alertas meteorológicas, sino que impacta directamente en la logística y la infraestructura del campo, especialmente en áreas donde los suelos ya no tienen capacidad de absorción.

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De la sequía al exceso: el giro que cambió la campaña

En paralelo, la región núcleo atraviesa un cambio abrupto en su balance hídrico. En apenas dos semanas, se pasó de condiciones de sequía a suelos saturados, con acumulados superiores a los 200 mm en Buenos Aires.

Durante marzo, las precipitaciones promediaron 161 mm, un 41 % por encima de lo normal, alterando completamente los perfiles de humedad. Este fenómeno generó un escenario de exceso hídrico generalizado, justo en el inicio de la cosecha gruesa.

Desde el punto de vista agronómico, las lluvias fueron beneficiosas: mejoraron la condición de los cultivos, especialmente la soja de segunda, y sostienen una proyección de producción de 48,5 millones de toneladas.

Pero el problema cambió de eje.

Lluvias extremas complican la cosecha y ponen en alerta al campo en plena campaña

Hoy, la principal limitante no es productiva sino operativa. La falta de piso impide el ingreso de maquinaria, frena el avance de la cosecha -que apenas alcanza el 5 % en el Núcleo Sur y el 9 % en el Núcleo Norte- y obliga a los productores a trabajar en ventanas cada vez más cortas.

En el terreno, la situación es clara: cada día sin lluvias se vuelve estratégico. Técnicos y productores coinciden en que la campaña se transformó en una carrera contrarreloj.

El contraste es evidente:

  • Rindes mejores a los esperados en varias zonas
  • Imposibilidad de recolectar en tiempo y forma

Este desfasaje aumenta el riesgo de pérdidas por deterioro de calidad, desgrane y problemas comerciales.

Clima, enfermedades y riesgo sobre la calidad del grano

A la saturación de los suelos se suma otro factor crítico: las altas temperaturas, con picos cercanos a los 37 °C, que generan condiciones propicias para enfermedades de fin de ciclo.

La combinación de exceso de agua + calor configura un escenario complejo que puede impactar no solo en el rinde final, sino también en la calidad del grano, afectando la comercialización y la rentabilidad.

Además, la persistencia de lluvias prevista para los próximos días implica que los suelos no tendrán margen para absorber nuevos aportes, agravando el cuadro en zonas bajas y lotes con problemas de drenaje.

Una semana clave para el agro argentino

El período entre lunes y martes será determinante. La evolución del ciclón y la intensidad de las precipitaciones definirán cuánto de la producción podrá efectivamente salir del lote.

En este contexto, el clima se consolida como el principal factor de riesgo para la campaña. Ya no se trata solo de producir, sino de poder cosechar en condiciones adecuadas.

El campo argentino vuelve a enfrentarse a un escenario de alta incertidumbre, donde la variabilidad climática condiciona la rentabilidad, la logística y el resultado final de la campaña agrícola.

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