Detectaron rabia paresiante en Corrientes y Misiones tras 15 años. El Senasa activó protocolos y exige vacunación urgente para proteger la sanidad animal.
El Senasa confirmó el 12 de abril de 2026 dos casos de rabia paresiante en bovinos, uno en Corrientes y otro en Misiones, luego de 15 años sin registros en la región, lo que encendió una alerta sanitaria en el campo argentino por su impacto en la sanidad animal, la producción ganadera y la salud pública.
Según informó el organismo, el foco en Corrientes se detectó en un establecimiento de Gobernador Ingeniero Valentín Virasoro, donde un análisis de laboratorio confirmó la enfermedad tras la sospecha clínica. En paralelo, en Misiones el caso se registró en un predio rural de Aurora, en el paraje Londero, una zona donde no se reportaban positivos desde hacía más de una década, lo que refuerza la preocupación por una posible reemergencia.

Frente a este escenario, el Senasa desplegó un operativo sanitario en coordinación con productores y autoridades provinciales, con el objetivo de proteger el capital productivo del ganado bovino y evitar la propagación del virus. Las acciones incluyen la delimitación de áreas de riesgo, el monitoreo epidemiológico y la implementación de medidas preventivas.
La rabia paresiante es una enfermedad viral transmitida por murciélagos hematófagos, conocidos como vampiros, que actúan como principales vectores. Afecta principalmente a bovinos y otros herbívoros, generando síntomas como incoordinación, cambios de comportamiento, parálisis progresiva y muerte, lo que impacta directamente en el rinde productivo y la rentabilidad de los sistemas ganaderos.
Ante la confirmación de los casos, el organismo sanitario instó a los productores a vacunar y revacunar el rodeo, recomendando una segunda dosis a los 20 días y refuerzos anuales. Esta práctica resulta clave dentro de las buenas prácticas agropecuarias (BPA) para garantizar la trazabilidad y la sanidad del rodeo.

Además, se intensificaron las tareas de control sobre las poblaciones de murciélagos y se reforzaron las campañas de concientización en el territorio. El Senasa también recordó la importancia de notificar de inmediato la aparición de síntomas nerviosos en animales, evitar el contacto con ejemplares sospechosos y reportar la presencia de refugios de vampiros.

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El impacto de estos casos no solo se limita a la sanidad animal, sino que también plantea desafíos para la cadena de valor ganadera, en un contexto donde los costos de insumos, la logística y la necesidad de sostener la competitividad condicionan la rentabilidad. La reaparición de la enfermedad obliga a reforzar estrategias de prevención y vigilancia en regiones donde la actividad ganadera es un pilar económico.

