Senamhi advierte por lluvias, calor y presión de plagas que podrían afectar rindes y manejo del maíz entre abril y junio
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) difundió el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de maíz correspondiente al trimestre abril-junio de 2026, con condiciones variables de lluvias, temperaturas elevadas y presión de plagas que podrían impactar tanto el desarrollo del cultivo como las labores de cosecha en distintas regiones del país.
En la costa, se prevé un escenario de temperaturas por encima de lo normal y lluvias entre normales y superiores, especialmente en abril y mayo, en un marco influenciado por el Niño Costero. Estas condiciones podrían acortar el ciclo vegetativo del maíz amarillo duro, elevar los requerimientos de riego y aumentar la presencia de plagas.

Para los lotes próximos a cosecha, las precipitaciones representan un factor a considerar, ya que pueden afectar la maduración y complicar las tareas en campo. Hacia junio, la reducción de lluvias favorecería la cosecha, aunque el aumento de temperaturas mantendría la presión de plagas como el gorgojo del grano.
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En la sierra norte, las condiciones se presentan más estables para abril y mayo, con lluvias que acompañarían las etapas de llenado y maduración del grano. Aun así, se mantiene la vigilancia sobre plagas y enfermedades, especialmente en siembras tardías o cosechas demoradas. En junio, el escenario seco facilitaría la cosecha, pero con mayor incidencia de insectos como el gusano mazorquero.
En la sierra central, el desarrollo del cultivo durante abril se vería favorecido por lluvias y temperaturas dentro de rangos esperados, aunque la combinación de humedad y calor podría impulsar focos sanitarios. A medida que avance el trimestre, las condiciones más secas facilitarán la cosecha, pero aumentarán los riesgos en lotes tardíos y la presencia de plagas en almacenamiento.

En la sierra sur, el escenario muestra una combinación de lluvias estacionales y temperaturas cálidas que acompañarían el llenado de grano. Sin embargo, la mayor radiación y la progresiva sequedad del ambiente incrementarán la incidencia de gorgojos, polillas y otras plagas, tanto en campo como en poscosecha, elevando los niveles de riesgo en algunas zonas.
En valles interandinos bajo riego, como Curahuasi, se anticipa un aumento en la demanda hídrica y mayor presión sanitaria, lo que exigirá ajustes en el manejo del cultivo.
En la región amazónica, las condiciones de abril y mayo -con alta humedad y temperaturas cálidas- favorecerían el desarrollo del maíz, con riesgos que se mantienen entre bajos y medios. Sin embargo, no se descartan afectaciones por exceso de agua en zonas bajas, así como la aparición de enfermedades.
Para junio, con cultivos en etapas finales, el riesgo general tendería a disminuir, aunque las temperaturas elevadas podrían seguir condicionando el comportamiento del cultivo en algunas áreas.
El panorama agroclimático plantea un trimestre de manejo fino para los productores, donde la combinación de variabilidad climática y presión de plagas obligará a ajustar decisiones en campo para sostener rendimientos y calidad del grano.

