El Gobierno prevé una campaña histórica impulsada por el maíz y la recuperación del trigo. Lluvias demoran la cosecha, pero los rindes sostienen la rentabilidad.
El Gobierno nacional informó el 27 de abril de 2026 que la campaña agrícola 2025/26 alcanzaría 163,3 millones de toneladas, un récord histórico impulsado por el maíz y la recuperación del trigo. La estimación resulta clave para el agronegocio argentino porque impacta directamente en exportaciones, ingreso de divisas y rentabilidad, en un contexto de lluvias que ralentizan la cosecha pero favorecen los rindes.
El salto productivo, superior a 20 millones de toneladas interanuales, refleja una mejora estructural tras campañas afectadas por sequía. Informes técnicos de organismos como el INTA y la Bolsa de Cereales destacan la incidencia de la tecnificación, la siembra directa y la recuperación hídrica en el desempeño de los cultivos.

Maíz: principal motor del crecimiento
El maíz encabeza la expansión productiva, con una proyección de 67,6 millones de toneladas sobre 11,2 millones de hectáreas. La mejora responde a un aumento del área sembrada cercano al 7% y a un rinde promedio de 71 qq/ha.
El relevamiento oficial indica que el 80% de los cultivos presenta condiciones buenas a muy buenas, lo que consolida al cereal como eje central de la campaña y del sistema de agronegocios.
Soja: ajuste de área y producción
La soja muestra un escenario más moderado, con una producción estimada en 49 millones de toneladas, lo que implica una caída del 4,1% respecto al ciclo anterior. La superficie sembrada descendió a 16,5 millones de hectáreas, reflejando decisiones estratégicas de rotación y costos.

Suelos vivos impulsan la rentabilidad agrícola y transforman el modelo productivo
Sin embargo, el cultivo mantiene un buen estado sanitario: el 83% de los lotes está en condiciones favorables, lo que atenúa el impacto productivo.
Trigo y girasol: recuperación y diversificación
El trigo argentino alcanza 27,9 millones de toneladas, consolidando una recuperación significativa y posicionándose entre los mejores registros históricos, con rindes promedio de 41 qq/ha.
El girasol, en tanto, registra una expansión relevante con 7,3 millones de toneladas, fortaleciendo su rol dentro de esquemas de diversificación y sustentabilidad.

Impacto climático en la cosecha
Las lluvias frecuentes son el principal factor condicionante de la campaña. Si bien favorecieron el desarrollo de los cultivos, también generan demoras en las labores y complicaciones logísticas, afectando el ritmo de cosecha en distintas regiones productivas.
El informe oficial remarca que el avance de las tareas se da con interrupciones, lo que exige una mayor planificación operativa y uso eficiente de maquinaria.

Otros cultivos y dinámica regional
La cebada cerró con una producción de 5,6 millones de toneladas, con buenos rindes pero menor superficie. El sorgo, por su parte, continúa en retroceso con 2,6 millones de toneladas, condicionado por factores económicos y climáticos.
En cultivos regionales, el arroz alcanza 1,4 millones de toneladas con demoras en cosecha, mientras que el maní (1,2 Mt) y el algodón (795.000 t) reflejan un escenario de presión por costos e incertidumbre de precios.

