Agro en alerta: shock energético dispara commodities y fertilizantes y presiona costos globales

La suba de energía impulsada por la guerra en Medio Oriente eleva insumos clave y redefine el escenario del agro y el comercio global.

El Banco Mundial alertó el 28 de abril de 2026 sobre un shock histórico en los mercados de energía y commodities, provocado por la guerra en Medio Oriente, con subas proyectadas del 24% en energía y del 16% en materias primas, un escenario que impacta directamente en los costos agrícolas y la competitividad global.

La disrupción del suministro, especialmente en el estrecho de Ormuz -clave para el comercio marítimo energético-, genera una restricción crítica en los flujos comerciales globales, afectando desde el petróleo hasta los fertilizantes y alimentos.

Energía, fertilizantes y agro: una cadena de impacto directo

El informe describe una caída cercana a 10 millones de barriles diarios en la oferta de petróleo, configurando la mayor disrupción en décadas. Este shock llevó al Brent de US$ 72 a US$ 118 en marzo, con una proyección promedio de US$ 86 para 2026 y escenarios que podrían alcanzar hasta US$ 115 por barril.

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En paralelo, el gas natural muestra fuertes incrementos: en Europa subiría 25%, mientras que el GNL en Asia se disparó 94% en un solo mes. El carbón, como sustituto, también subiría 20%, en un contexto donde la producción global de petróleo caería 1,5%.

Este encarecimiento energético se traslada de forma directa a los fertilizantes, pieza clave en las cadenas de valor agroalimentarias. El Banco Mundial proyecta:

  • Aumento del 31% en el índice de fertilizantes en 2026.
  • Suba del 60% en la urea, altamente dependiente del gas natural.
  • Deterioro en la asequibilidad de insumos a niveles críticos desde 2022.

Esto implica mayores costos de producción, presión sobre márgenes agrícolas y cambios en decisiones de siembra, especialmente en América Latina, una región altamente integrada a los mercados globales de commodities agrícolas.

Commodities agrícolas, metales e inflación: un efecto en cadena

A pesar del shock energético, los alimentos muestran una dinámica más moderada. El índice global subiría apenas 2% en 2026, apoyado en una oferta estable de granos. Sin embargo, los aceites vegetales -como soja y palma- aumentarían 8%, impulsados por la demanda de biocombustibles.

El informe advierte que el encarecimiento de fertilizantes podría reducir rendimientos agrícolas en algunas regiones, introduciendo riesgos para la seguridad alimentaria y la estabilidad de los mercados en el mediano plazo.

Agro en alerta: shock energético dispara commodities y fertilizantes y presiona costos globales

En paralelo, los metales industriales registran subas significativas, con un aumento proyectado del 17%. El cobre alcanzaría US$ 12.000 por tonelada, el aluminio US$ 3.200 y el estaño US$ 41.000, impulsados por restricciones de oferta y la demanda estructural vinculada a la transición energética.

Los metales preciosos, en tanto, subirían 42% en 2026, con el oro y la plata en niveles cercanos a cuatro veces sus promedios históricos recientes, reflejando la incertidumbre geopolítica.

El impacto macroeconómico refuerza el escenario: la inflación en economías en desarrollo alcanzaría el 5,1% en 2026, mientras el crecimiento se desacelera por el aumento de costos energéticos. Además, la interconexión entre mercados amplifica el fenómeno:
un aumento del 10% en el petróleo eleva el gas en 7% y los fertilizantes en más de 5%, consolidando un efecto cascada sobre toda la economía.

Agro en alerta: shock energético dispara commodities y fertilizantes y presiona costos globales

Las proyecciones del organismo reflejan este nuevo equilibrio de precios elevados: petróleo Brent en US$ 86, gas europeo en US$ 15, soja en US$ 441 por tonelada y oro en US$ 4.700 para 2026, evidenciando un cambio estructural en los mercados globales de commodities.

Banco Mundial advierte que los riesgos permanecen claramente inclinados hacia precios más altos, condicionados por la evolución del conflicto y la normalización de las rutas logísticas internacionales.

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