El Gobierno actualizó la Cuota Hilton y lanzó nuevos contingentes con la UE, redefiniendo el negocio exportador y las reglas para la carne premium.
El Gobierno nacional redefinió la Cuota Hilton y puso en marcha nuevos contingentes de exportación agroindustrial el 30 de abril de 2026, a través de las resoluciones 53/2026 y 50/2026 de la Secretaría de Agricultura. La medida alcanza a la exportación de carne bovina premium hacia la Unión Europea y el Reino Unido, un segmento estratégico del agronegocio argentino, y resulta clave por su impacto en la rentabilidad del ganado bovino y el posicionamiento internacional del país.
La normativa establece un nuevo marco para la asignación y gestión de este contingente arancelario, que permite exportar carne enfriada y deshuesada de alta calidad con beneficios arancelarios. Al mismo tiempo, incorpora nuevos cupos negociados en el acuerdo interino entre el Mercosur y la Unión Europea, ampliando el alcance de la comercialización agroindustrial y generando nuevas oportunidades dentro de la cadena de valor.

Un negocio clave para el campo y la exportación
La Cuota Hilton sigue siendo uno de los negocios de mayor valor agregado para la Argentina, orientado a mercados exigentes que demandan calidad, trazabilidad y cumplimiento sanitario bajo estándares internacionales definidos por el SENASA. En esta actualización, se ratificó un cupo de 29.389 toneladas para la Unión Europea y 111 toneladas para el Reino Unido, manteniendo su relevancia dentro del esquema exportador.
El esquema de distribución conserva su lógica histórica: hasta el 90% del volumen será asignado a la industria frigorífica y hasta el 10% a proyectos conjuntos, promoviendo el asociativismo entre productores y empresas exportadoras. Este modelo busca sostener la competitividad de los grandes jugadores sin excluir iniciativas integradas dentro del campo.
Uno de los puntos centrales de la resolución es el criterio de asignación, basado en el desempeño exportador de los últimos tres años, con una ponderación del 50% para el período más reciente, 30% para el anterior y 20% para el tercero. A su vez, se consideran tanto las exportaciones totales como las destinadas específicamente a Europa y el Reino Unido, consolidando un esquema que premia la continuidad y la eficiencia comercial.

Nuevos cupos y reglas más exigentes para el agronegocio
En paralelo, el Gobierno avanzó con la implementación de nuevos contingentes arancelarios para productos agropecuarios en el marco del acuerdo Mercosur-UE, que comenzará a regir desde mayo. Estos incluyen carnes, lácteos, miel, arroz y derivados industriales, ampliando el universo exportador argentino y generando nuevas ventanas de negocio.

Suelos vivos impulsan la rentabilidad agrícola y transforman el modelo productivo
En el caso de la carne bovina, se habilitan contingentes adicionales de:
- 9.075 toneladas de carne enfriada y 7.425 toneladas de carne congelada, con incrementos progresivos en los próximos años.
La normativa también introduce mayores exigencias operativas. Se fijan límites para evitar concentración -con un máximo del 15% por empresa o grupo económico- y pisos mínimos de asignación que garantizan la viabilidad comercial. Además, se refuerzan los controles mediante sistemas como el Siace y la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino, avanzando en la tecnificación, trazabilidad y transparencia del comercio exterior.

Otro aspecto relevante es el endurecimiento de las penalidades: quienes no cumplan con al menos el 60% del cupo asignado antes del 1 de febrero perderán el volumen no exportado, mientras que también se mantienen sanciones para quienes no ejecuten o no renuncien a tiempo. A esto se suma la prohibición de transferir cuotas entre empresas, consolidando un esquema más ordenado y competitivo.
Finalmente, la reglamentación incorpora el crecimiento progresivo de los nuevos cupos derivados del acuerdo con Europa, que podrían superar las 50.000 toneladas anuales en carne enfriada y 44.000 en congelada, ampliando significativamente el acceso del Mercosur a ese mercado. En este escenario, el desafío para el campo argentino será sostener la eficiencia productiva, la sanidad animal y la calidad, en un contexto donde la demanda global de alimentos y la seguridad alimentaria continúan en expansión.

