El SAG extendió el área bajo control en Iquique y Alto Hospicio tras nuevas detecciones, con medidas que impactan la producción y el movimiento de productos agrícolas.
Chile decidió ampliar las áreas bajo regulación cuarentenaria en la región de Tarapacá tras nuevas detecciones de la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata), una plaga de alto impacto para la producción frutícola y el comercio agrícola. La medida fue oficializada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mediante la resolución 528, con foco en las comunas de Iquique y Alto Hospicio.
La decisión responde a la presencia reiterada de ejemplares adultos e inmaduros del insecto, detectados en distintos puntos de ambas comunas y en sectores intermedios, lo que obligó a redefinir el área de intervención. Las autoridades señalaron que la cercanía entre focos, con distancias menores a 2,25 kilómetros, llevó a integrar zonas previamente delimitadas en un solo polígono de control.

El nuevo perímetro establece un radio de 7,2 kilómetros para el mercado interno y de 27,2 kilómetros para exportaciones con destino a China, donde las exigencias fitosanitarias son más estrictas. Dentro de esta área, el movimiento de productos agrícolas, plantas y otros materiales queda sujeto a controles específicos para evitar la dispersión de la plaga.

Suelos vivos impulsan la rentabilidad agrícola y transforman el modelo productivo
Impacto en la producción y en el comercio agrícola
La mosca del Mediterráneo es considerada una de las plagas más dañinas para la fruticultura, ya que afecta la calidad de los productos y puede limitar el acceso a mercados internacionales. Chile mantiene históricamente el estatus de país libre de esta plaga, por lo que cada brote activa protocolos estrictos de control y erradicación.
Las medidas incluyen restricciones al traslado de frutas y vegetales, monitoreo intensivo, trampas de control y acciones de erradicación en terreno, lo que puede generar costos adicionales para productores y operadores logísticos en las zonas afectadas.

El origen del actual proceso se remonta a 2025, cuando se detectaron los primeros focos en Iquique y posteriormente en Alto Hospicio. A partir de entonces, el SAG implementó sucesivas ampliaciones del área de control, en función de nuevas capturas y de la evolución del brote.
La ampliación vigente busca contener la dispersión del insecto y evitar impactos mayores sobre la producción agrícola y las exportaciones. El cumplimiento de estas medidas resulta clave para sostener los estándares sanitarios del país y mantener el acceso a mercados internacionales que exigen condiciones fitosanitarias estrictas.

