Las exportaciones agroindustriales crecieron 16,2% en 2026 y aportaron USD 2.337 millones extra. Qué sectores impulsan la recuperación.
El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) informó este mes que las exportaciones agroindustriales alcanzaron los USD 16.804 millones entre enero y abril de 2026, un incremento del 16,2% respecto al mismo período de 2025. El dato, elaborado por la Bolsa de Cereales, representa un ingreso adicional de USD 2.337 millones para la economía argentina y confirma el papel estratégico del sector como principal generador de divisas del país.
La mejora en los números del comercio exterior refleja la consolidación de distintas cadenas productivas que lograron aumentar sus ventas al mundo en un contexto internacional desafiante. Según el informe, el acumulado exportador pasó de USD 12.218 millones al cierre de marzo a USD 16.804 millones en abril, mostrando una fuerte aceleración durante el cuarto mes del año.

Solo en abril, la agroindustria argentina exportó por USD 4.542 millones, cifra que representa USD 650 millones más que en abril de 2025, manteniendo una tendencia positiva que viene observándose desde el inicio del año.
Girasol, trigo y carne lideran el crecimiento exportador
El análisis por complejos productivos muestra que no todos los sectores avanzaron al mismo ritmo. Entre las cadenas que más contribuyeron al crecimiento de las exportaciones se destacaron girasol, trigo y carne vacuna junto con cuero bovino, que aportaron el mayor volumen adicional de divisas a la balanza comercial agroindustrial.

Trichoderma koningii impulsa la nueva agricultura resiliente desde el suelo
Este desempeño confirma la relevancia de los cultivos de invierno y de varias economías regionales que lograron aprovechar una mejora en los mercados internacionales y mayores niveles de competitividad para expandir sus negocios.

Por otra parte, algunos sectores mostraron un crecimiento porcentual particularmente acelerado. Los complejos porcino, girasolero y de legumbres encabezaron el ranking de expansión relativa frente al mismo período del año anterior, reflejando nuevas oportunidades para la diversificación exportadora argentina.
Los sectores que moderaron el avance general
A pesar de los buenos resultados globales, el informe también advierte que algunas actividades actuaron como factor de moderación del crecimiento.
Los complejos de soja, maní y producción avícola registraron desempeños más débiles o variaciones negativas en comparación con 2025. Esta situación redujo parte del impulso que generaron los sectores más dinámicos y evidencia las diferencias que hoy existen dentro de la cadena de valor agroindustrial.
Los especialistas destacan que las condiciones productivas, la evolución de los precios internacionales y la competitividad de cada actividad continúan siendo determinantes para explicar estas diferencias entre complejos exportadores.

Además de los resultados comerciales, el informe del CAA analizó las variables macroeconómicas que influyen sobre la competitividad exportadora. Entre ellas sobresale la evolución del Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) calculado por el Banco Central.
Durante abril de 2026, este indicador registró una caída del 2% respecto de marzo y quedó ubicado 1% por debajo del promedio observado durante 2025. Aunque el descenso fue moderado, el comportamiento del tipo de cambio continúa siendo uno de los factores más observados por el sector exportador debido a su impacto directo sobre la rentabilidad y la capacidad de competir en los mercados internacionales.

Desde el Consejo Agroindustrial Argentino señalaron que continuarán realizando un seguimiento mensual de la evolución de los mercados externos y del desempeño de las más de 60 cámaras que integran la entidad. El objetivo, remarcan, es impulsar políticas públicas orientadas a fortalecer el valor agregado, el empleo federal, la inversión productiva y el arraigo territorial.
Con un crecimiento superior al 16% en los primeros cuatro meses del año, la agroindustria vuelve a demostrar su capacidad para generar divisas, sostener la actividad económica y consolidarse como uno de los pilares centrales del desarrollo productivo argentino. El desafío hacia adelante será mantener esta dinámica en un escenario global cambiante y con variables macroeconómicas que seguirán siendo determinantes para la competitividad del sector.

