Ganadería: por qué conocer el subsuelo antes de perforar puede ahorrar miles de dólares

Bebedero ganadero abastecido por agua subterránea con rodeo bovino en segundo plano, en un establecimiento del norte argentino.
Especialistas del INTA y del SPAP advirtieron que los acuíferos formoseños presentan grandes diferencias de calidad y disponibilidad. Recomiendan estudios previos, análisis periódicos y planificación para evitar pérdidas productivas.

El acceso a agua segura para el ganado no depende únicamente de realizar una perforación. En Formosa, donde los acuíferos presentan comportamientos muy variables según la región, especialistas del INTA El Colorado y del Servicio Provincial de Agua Potable (SPAP) alertaron sobre la importancia de conocer las características del subsuelo antes de invertir en un pozo destinado a la actividad ganadera.

Los técnicos remarcaron que la calidad y la disponibilidad del agua subterránea pueden variar significativamente incluso entre establecimientos vecinos, por lo que cada proyecto debe sustentarse en información específica del lugar y no en experiencias de otras zonas.

Un recurso estratégico, pero muy variable

Mabel Amarilla, ingeniera hídrica e investigadora del INTA El Colorado, explicó que existe la creencia de que cualquier perforación garantiza encontrar agua apta para el consumo animal, una idea que no siempre se cumple en la realidad.

Según indicó, factores como el tipo de sedimentos, la profundidad del nivel freático, el espesor de la zona no saturada y la influencia de sistemas hídricos superficiales determinan tanto la calidad como la cantidad de agua disponible. Esto provoca que un pozo pueda entregar agua dulce mientras otro, ubicado a pocos metros, presente niveles elevados de salinidad.

Las diferencias son especialmente notorias dentro de la propia provincia. Mientras que en el oeste formoseño predominan materiales finos y zonas no saturadas de más de 15 metros de espesor, en áreas cercanas a la capital provincial los acuíferos se encuentran más próximos a la superficie y asociados a materiales más permeables que favorecen una mayor infiltración y retención de agua.

El comportamiento del pozo también debe medirse

Desde el SPAP señalaron que perforar no es suficiente. El ingeniero en perforaciones Raúl Sosa destacó que resulta indispensable conocer parámetros como el nivel estático, nivel dinámico, capacidad de recuperación y caudal disponible para dimensionar correctamente el sistema de extracción.

De acuerdo con el especialista, los ensayos de bombeo permiten determinar si el pozo podrá abastecer la demanda del establecimiento sin generar sobreexigencias, fallas operativas o inversiones ineficientes en equipos de bombeo.

Las recomendaciones para evitar errores costosos

Los especialistas coincidieron en una serie de pasos básicos antes de utilizar agua subterránea en ganadería:

  • Realizar estudios de prospección para identificar las características del acuífero.
  • Solicitar análisis físico-químicos completos del agua.
  • Ejecutar ensayos de bombeo para conocer el rendimiento real de la perforación.
  • Calcular correctamente el consumo hídrico del rodeo.
  • Repetir controles de calidad durante el año.
  • Complementar el abastecimiento con reservorios de agua de lluvia cuando sea posible.

Además, remarcaron que durante períodos de altas temperaturas un bovino puede requerir entre 80 y 100 litros diarios de agua, por lo que una estimación incorrecta de la demanda puede comprometer el funcionamiento de todo el sistema

La planificación gana protagonismo frente a la variabilidad climática

Los investigadores destacaron que la gestión del agua debe abordarse como parte de un sistema integral que contemple sequías, lluvias intensas, pulsos hídricos, características del suelo y comportamiento de los acuíferos. En ese contexto, combinar perforaciones confiables con almacenamiento de agua de lluvia aparece como una de las estrategias más eficientes para garantizar seguridad hídrica.

La articulación entre el INTA y el SPAP busca acercar estas herramientas a los productores para mejorar la toma de decisiones. En una provincia donde el agua puede estar presente, pero no siempre disponible en cantidad y calidad adecuadas, conocer el subsuelo antes de perforar puede marcar la diferencia entre una inversión exitosa y un problema productivo de largo plazo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *