La producción de leche marcó un récord en 2026, impulsó las exportaciones y generó ingresos históricos para una cadena clave del agro.
La lechería argentina alcanzó durante el primer cuatrimestre de 2026 su mayor nivel de producción de la última década, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El sector produjo 3,5 millones de litros, un volumen récord desde que comenzaron los registros en 2015, mientras que las exportaciones alcanzaron máximos desde 2012. El dato cobra relevancia porque consolida a la actividad como una de las cadenas agroindustriales que más divisas está generando para la economía argentina en un contexto de fuerte necesidad de dólares.
El trabajo de la BCR destacó que la producción nacional de leche se ubicó 9,3% por encima del promedio de la última década para esta altura del año, estableciendo una nueva marca histórica para el sector. Detrás de este crecimiento aparece un fenómeno que viene transformando a la actividad: la mejora en la productividad de los establecimientos. Durante el período analizado, la producción promedio por tambo alcanzó 3.287 litros diarios, una cifra que se ubicó 27% por encima del promedio registrado en los últimos cinco años.

Según el informe, este salto productivo responde tanto a mejoras tecnológicas y de manejo como a un proceso de concentración de la actividad en establecimientos de mayor escala, capaces de lograr mejores niveles de eficiencia y competitividad.
En un escenario donde la rentabilidad sigue siendo un desafío para muchos productores, los mayores volúmenes permitieron mejorar el desempeño general de la cadena.
La distribución geográfica de la producción volvió a confirmar el liderazgo de las principales cuencas lecheras argentinas. Córdoba se mantuvo como la provincia de mayor aporte al volumen nacional, con casi un millón de litros producidos, mientras que la cuenca central de Santa Fe explicó cerca del 25% de toda la producción argentina.
Por su parte, Buenos Aires mostró una particularidad relevante: aunque registró el menor número de tambos informados, alcanzó la mayor producción diaria por establecimiento, reflejando una fuerte eficiencia productiva. Estos datos muestran cómo la actividad continúa evolucionando hacia modelos más tecnificados y de mayor escala, una tendencia que también se observa en otros grandes países productores.
El fuerte avance de la producción tuvo un correlato directo en el comercio exterior. De acuerdo con la BCR, las exportaciones lácteas argentinas alcanzaron su nivel más alto desde 2012. Hasta abril, el país exportó 130.000 toneladas de productos lácteos, con la leche en polvo como principal producto exportado al representar más de un tercio de los despachos totales.
El gran protagonista del crecimiento fue Brasil, que se consolidó como el principal destino de los productos lácteos argentinos. Según la entidad rosarina, se enviaron al mercado brasileño más de 60.000 toneladas, un volumen que superó en 40% los registros del año pasado y que más que duplicó el promedio histórico de exportaciones hacia el país vecino.
La demanda brasileña volvió a convertirse en un factor clave para sostener la expansión de la cadena láctea nacional y reforzar el ingreso de divisas.
El desempeño exportador tuvo un impacto directo en la generación de ingresos para el país. Durante los primeros cuatro meses de 2026, las exportaciones lácteas generaron US$ 455 millones en valor FOB, la cifra más alta desde 2014.

Además, el monto superó en 50% el promedio registrado durante la última década, reflejando no solo mayores volúmenes comercializados sino también una mejora en los precios internacionales de algunos productos. Para la economía argentina, el dato resulta especialmente relevante porque muestra el potencial de una cadena que combina agregado de valor, producción federal y capacidad exportadora.

Más eficiencia y menos incertidumbre: la apuesta que busca proteger el potencial del cultivo
Los números del primer cuatrimestre dejan una señal positiva para la lechería argentina. La combinación de récord productivo, mayor eficiencia y exportaciones en máximos históricos posiciona al sector como uno de los motores más dinámicos del agro. Sin embargo, el desafío hacia adelante será sostener estos niveles de crecimiento en un contexto internacional competitivo y aprovechar la demanda regional, especialmente la de Brasil, para seguir generando inversiones, empleo y divisas.

