Elecciones, el fantasma de una devaluación y qué pasó históricamente: «La corrida hacia el dólar en la previa electoral es casi un clásico»

A medida que se acercan las elecciones, la dolarización de carteras vuelve a ganar protagonismo entre los ahorristas argentinos

En un informe elaborado por Facundo Altamirano, analista de Research de fyo, se analiza cómo reaccionó históricamente la demanda de dólares en los meses previos a distintos procesos electorales y qué factores podrían incidir en la dinámica cambiaria de cara a los próximos comicios.

El estudio también pone el foco en el rol del agro, la minería y la energía como principales generadores de divisas para sostener la estabilidad del mercado cambiario.

Precio del dólar: se acercan las elecciones y el mercado reacciona

Altamirano señala que el mercado no esperó a octubre para empezar a cubrirse. Con la incertidumbre de las elecciones de medio término asomando en el horizonte, los ahorristas aceleraron la dolarización de sus carteras meses antes de la votación: las compras de dólares, que venían corriendo a USD 2.200 M mensuales, treparon a un promedio de USD 3.900 M en los cuatro meses previos a los comicios. Pasado el momento de tensión, la demanda volvió a bajar, incluso por debajo de los niveles previos.

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Esa búsqueda de cobertura también se vio del lado del Central, que salió a vender futuros y bonos dollar linked para contener saltos bruscos en el tipo de cambio (ofreció cobertura, absorbiendo pesos para que no vayan al dólar).

«Y no es la primera vez: la corrida hacia el dólar en la previa electoral es casi un clásico, es la forma que encontró históricamente el ahorrista para cubrirse ante el fantasma de una devaluación«, agrega Facundo Altamirano.

«Para no quedarnos con un solo dato, vale la comparación con las presidenciales de 2019, bajo el gobierno de Macri, un contexto a grandes rasgos parecido al actual, con un gobierno pro-mercado que había liberado el cepo cambiario y la cuenta financiera. El patrón se repitió: en los cuatro meses previos a las elecciones de 2019, los ahorristas acumularon en promedio USD 4.600 M mensuales, contra los USD 3.400 M que venían comprando en el año previo. La corrida se aceleró entre las PASO y las generales, y terminó en la vuelta del cepo en octubre: primero con un tope de USD 10.000 diarios por persona, después endurecido a apenas USD 200. La restricción se mantuvo hasta abril de 2025, cuando Javier Milei volvió a liberar el mercado cambiario», repasó el experto de fyo.

Yendo más atrás, a las legislativas de octubre de 2017, el comportamiento fue parecido: las compras mensuales de los ahorristas pasaron de USD 2.100 M en el año previo a USD 3.000 M en los cuatro meses antes de la elección, un salto del 43% que volvió a mostrar la lógica de cobertura ante la incertidumbre y el miedo a un regreso del cepo.

Con estos tres antecedentes sobre la mesa, el patrón es claro: en promedio, los ahorristas aumentan un 50% sus compras mensuales de dólares en los cuatro meses previos a una elección (contemplando sólo compras de dólar oficial, sin sumar otras vías de dolarización como bonos o futuros).

El fenómeno no es solo de monto, también de volumen: más gente empieza a comprar dólares cerca de las elecciones. En 2025 el número de compradores mensuales pasó de 1.000 a 1.500 millones en promedio; en la era Macri el salto fue parecido, de 1.000 a 1.600 millones. La corrida electoral no solo mueve más plata, también suma más jugadores.

Si comparamos los meses «calientes» contra los meses” tranquilos”, el patrón es claro: en tiempos normales la demanda de los ahorristas ronda un piso de USD 2.400 M mensuales, mientras que en la previa electoral se llega a un rango de USD 3.000 M a USD 4.700 M. Es decir, que los ahorristas, en promedio, aumentan entre un 47% y 70% sus compras de dólares en los meses previos a las elecciones, concentrándose estas compras en los cuatro meses previos.

Del lado de la oferta de dólares, los últimos datos del Balance Cambiario del BCRA confirman que el Agro, la Minería y la Energía siguen siendo el sostén: el ingreso de dólares que generaron estos tres sectores principalmente permitió alcanzar un superávit comercial de USD 2700 M en mayo, un monto que no sólo ayuda para cubrir las compras de los ahorristas, sino que todavía le da margen al Central para seguir comprando divisas en el mercado libre de cambios. El dato de mayo de intercambio comercial, recientemente publicado, es alentador en ese sentido, el saldo fue un superávit de USD 3500M, registrando un aumento del 30% contra el mes previo.

El equipo económico ya mostró que sabe surfear estos episodios. En octubre del año pasado contuvo la última corrida con una política monetaria bien restrictiva, que sigue vigente, más la intervención directa del Central vendiendo títulos en el mercado. De cara a 2027, la pregunta es si la oferta de dólares aguanta. Que Minería y Energía sostengan el ritmo exportador va a ser clave para que el gobierno no dependa únicamente del Agro a la hora de enfrentar una nueva escalada en la demanda camino a las presidenciales. Como complemento a la política monetaria dura, el Central también puede frenar sus compras de reservas en el mercado, o salir a vender cobertura, vía dollar linked o futuros, como ya hizo en otras corridas.

Ahora bien, qué tan fuerte y persistente sea la próxima corrida depende en buena medida del nivel de incertidumbre con el que se llegue a las urnas. Un buen termómetro es el índice de confianza en el gobierno medido por la Universidad Torcuato Di Tella, que suele anticipar la intención de voto del oficialismo: cuanto más cae, más cae la certeza sobre quién gobierna después, y más rápido se acelera la dolarización.

El último dato del índice fue de 2 puntos (sobre una escala de 1 a 5), en mínimos del gobierno actual, en línea con una intención de voto del oficialismo estimada en 40%. El gobierno tiene exactamente un año para sostener, o preferentemente mejorar, ese número si no quiere enfrentar otra corrida al dólar. Con la inflación, el déficit y la estabilidad macro como objetivos principales ya bastante encaminados, la imagen del oficialismo de acá en más va a depender de las nuevas inquietudes de los ciudadanos: actividad, empleo y corrupción.

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