La agroexportación liquidó un 13% menos de dólares en el primer semestre de 2026. El fin del dólar soja y la baja de los precios explican el fuerte retroceso.
La agroexportación argentina liquidó entre enero y junio de 2026 un total de US$13.378 millones, una cifra que representa una caída del 13% frente al mismo período del año pasado, según informó este 1 de julio la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). Si bien durante junio ingresaron US$ 3.007 millones, un 12% más que en mayo, la comparación con junio de 2025 reflejó un retroceso del 18%. El dato preocupa porque el complejo agroexportador es el principal generador de divisas de la Argentina y su desempeño tiene un impacto directo sobre las reservas del Banco Central, el mercado cambiario, la actividad económica y la disponibilidad de dólares para toda la economía.
Detrás de la caída aparece una explicación contundente. Los precios internacionales de los granos fueron inferiores a los del año pasado, pero además desapareció el principal incentivo que había acelerado la comercialización en 2025. Durante gran parte del primer semestre del año pasado estuvo vigente una reducción temporal de las retenciones, una medida que impulsó ventas récord y adelantó la liquidación de exportaciones. En 2026 ese beneficio ya no existió, por lo que el mercado volvió a un comportamiento considerado «normal», sin los efectos extraordinarios del denominado dólar soja, que había generado un fuerte adelantamiento de operaciones.
Los especialistas aseguran que este año el mercado volvió a la normalidad
Para Javier Preciado Patiño, de RIA Consultores, el comportamiento actual responde justamente a la ausencia de esos incentivos extraordinarios. El analista recordó que en mayo y junio de 2025 los productores aceleraron las ventas para aprovechar la baja temporal de las retenciones y que en septiembre la suspensión por 72 horas de los derechos de exportación permitió registrar operaciones por US$ 7.200 millones. Nada de eso ocurrió este año, por lo que la comercialización avanzó de manera más gradual. Incluso estimó que julio y agosto podrían mostrar un mejor desempeño respecto del año pasado y permitir una recuperación parcial del ingreso de divisas.

El presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, afirmó que el primer semestre reflejó «una comercialización históricamente normal», con ventas impulsadas por trigo, girasol y maíz, mientras que la soja mantiene un nivel de comercialización de entre 30% y 35%. Además, remarcó que los precios internacionales más bajos redujeron el valor de las exportaciones aun cuando los volúmenes comercializados mantuvieron un ritmo importante. Según el directivo, el segundo semestre podría mostrar un flujo de divisas más estable, con una evolución mensual más favorable frente a la comparación interanual.

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Los datos analizados, muestran que entre enero y junio las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) alcanzaron 48,2 millones de toneladas, frente a 39,1 millones del mismo período de 2025. El crecimiento fue impulsado por maíz, trigo y girasol, pero el complejo soja perdió protagonismo, justamente el sector que más dólares aporta a la economía argentina. Las exportaciones de poroto, harina y aceite de soja disminuyeron, mientras que también cayó el volumen comercializado con precio cerrado por parte de los productores. La combinación de menores precios internacionales, el fin del dólar soja y una menor participación del complejo sojero terminó provocando una pérdida superior a los US$ 2.000 millones en el ingreso de divisas, un dato que vuelve a poner en el centro del debate el impacto de las políticas comerciales sobre el principal motor exportador del país.

