Juntaron datos de 1.000.000 de hectáreas y los procesan con IA para tomar mejores decisiones agronómicas

La ingeniera agrónoma Rita Robledo, explicó cómo AAPPCE conecta datos de cientos de asesores y más de un millón de hectáreas para detectar tendencias, mejorar decisiones agronómicas y generar alertas tempranas antes de cada campaña

Durante años, el monitoreo de plagas, enfermedades y malezas comenzó siempre de la misma manera: un asesor recorriendo un lote con un cuaderno en la mano. Hoy, ese mismo trabajo genera millones de datos que pueden analizarse mediante inteligencia artificial para anticipar problemas y mejorar la toma de decisiones.

Ese fue uno de los ejes que desarrolló Rita Robledo, ingeniera agrónoma, socia fundadora y expresidenta de AAPPCE, durante el encuentro anual de la asociación. La especialista repasó en La Posta de Agrofy News Live cómo evolucionó la gestión de la información dentro de la entidad y los desafíos que implicó pasar del registro manual a un sistema digital capaz de integrar información proveniente de distintas plataformas.

«Siempre tuvimos muy claro que los datos eran un activo estratégico. Pero el verdadero desafío era transformarlos en información y, finalmente, en conocimiento que sirviera para tomar mejores decisiones», explicó.

Aprender de los errores para construir una red

El camino no fue lineal. Robledo reconoció que el primer intento de desarrollar una plataforma propia no dio el resultado esperado.

«Nos costó muchísimo trabajo y fue una experiencia que no llegó a donde queríamos. Entendimos que no alcanzaba con desarrollar una herramienta si después los usuarios no la adoptaban», señaló.

La dificultad no era solamente tecnológica. Cada asesor ya trabajaba con sus propios sistemas, planillas o aplicaciones, por lo que imponer una única plataforma resultaba inviable.

En lugar de obligar a todos a utilizar el mismo software, AAPPCE desarrolló una API que funciona como un puente entre las distintas plataformas utilizadas por sus socios. De esa manera, cada profesional continúa trabajando con sus herramientas habituales mientras la información se integra automáticamente en una misma base de datos.

Actualmente, la red reúne información proveniente de más de un millón de hectáreas bajo asesoramiento y alrededor de 500.000 hectáreas con monitoreo sistemático semanal.

Del dato al conocimiento

Para Robledo, el valor no está únicamente en acumular información.

«El objetivo es que esos datos dialoguen entre sí, se conviertan en información y luego en conocimiento para respaldar cada decisión agronómica», afirmó.

Ese proceso permite construir una trazabilidad de las decisiones tomadas en cada lote y comprender los criterios técnicos que justifican cada intervención.

Con esa base, la asociación comenzó a incorporar herramientas de inteligencia artificial para desarrollar tableros dinámicos y sistemas de análisis cada vez más complejos.

«Esto nunca termina. Siempre aparecen nuevos objetivos, nuevas preguntas y nuevas herramientas para responderlas», sostuvo.

Anticiparse a los problemas

Uno de los principales beneficios de compartir información es la posibilidad de anticipar la aparición de enfermedades o malezas antes de que lleguen a una región determinada.

Robledo explicó que los asesores pueden observar qué ocurre en otras zonas productivas y utilizar esa información para planificar los monitoreos de la semana siguiente o definir estrategias de manejo.

También destacó el valor de contar con datos históricos sobre la dinámica de emergencia de malezas para mejorar el posicionamiento de herbicidas preemergentes y optimizar toda la planificación de la campaña.

La fuerza del trabajo colaborativo

La experiencia reciente con la chicharrita del maíz mostró, según los integrantes de AAPPCE, el potencial del trabajo en red.

Gracias al intercambio entre asesores distribuidos en distintas regiones del país y la articulación con otras instituciones, fue posible construir rápidamente una red nacional de monitoreo que hoy funciona como un sistema de alerta para los productores antes de cada campaña.

Para Robledo, ese intercambio permanente constituye el principal valor de la asociación.

«Somos asesores independientes y muchas veces trabajamos solos. Formar parte de una red te permite saber que siempre hay un colega al que podés recurrir. Esa generosidad para compartir conocimiento es lo que realmente potencia a todos», concluyó.

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