La soja volverá a convertirse en el principal sostén de la economía argentina con más exportaciones, más dólares y una fuerte suba de la recaudación.
La campaña sojera 2025/26 cerró con una producción de 50,1 millones de toneladas, prácticamente igual a la del año anterior, pero con un dato que impacta de lleno en la economía: el complejo sojero generaría US$ 21.192 millones en exportaciones y una recaudación fiscal de US$ 7.534 millones, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La noticia cobra relevancia porque la soja continúa siendo la principal fuente de ingreso de dólares, un factor determinante para la estabilidad económica, el nivel de reservas y la actividad productiva del país.
A pesar de una menor superficie sembrada, la recuperación de los precios internacionales de la soja permitió mejorar significativamente el valor económico de la campaña. El informe estima que la cadena aportará un Producto Bruto de US$ 19.106 millones, un incremento del 19% respecto del ciclo previo. En un contexto marcado por la necesidad de generar divisas y sostener el crecimiento económico, el desempeño del complejo sojero vuelve a colocar al campo en el centro de la escena.
Menos hectáreas sembradas, pero mejores rindes
La superficie implantada alcanzó las 16,8 millones de hectáreas, una caída del 8,7% interanual. Las mayores bajas se registraron en el NOA, el NEA y la región núcleo, reflejando las dificultades que enfrenta el sector entre costos, presión tributaria y cambios en las decisiones productivas. Sin embargo, los mejores rendimientos compensaron gran parte de esa reducción.

El rinde promedio nacional llegó a 31,3 quintales por hectárea, un nivel que supera en un 9% el promedio de las últimas campañas. Las lluvias registradas durante febrero fueron determinantes para recuperar la humedad de los suelos y sostener el potencial productivo. Esto permitió que la cosecha finalmente superara las primeras proyecciones y terminara confirmando un volumen cercano a los niveles históricos.
El informe destaca que el mayor salto se producirá en la recaudación fiscal, que aumentaría un 28% respecto del ciclo anterior. El incremento de los precios internacionales no solo mejoró el valor de la producción, sino también el aporte tributario derivado de las exportaciones y las retenciones.
Para la economía argentina, el dato resulta estratégico. Los más de US$ 21.000 millones en exportaciones representan un importante flujo de divisas en un momento en el que el ingreso de dólares continúa siendo una de las principales variables observadas por el mercado. El desempeño del agro también impacta en la actividad industrial, el empleo y la capacidad de financiamiento del Estado.
La mayor parte de la cosecha continuará destinándose a la industria. La molienda de soja se proyecta en 43,5 millones de toneladas, consolidando a la Argentina como uno de los principales exportadores mundiales de harina y aceite de soja.

Este perfil industrial sigue siendo una ventaja competitiva frente a otros países de la región. Mientras Brasil avanza en producción y expansión agrícola, la Argentina mantiene un liderazgo en el procesamiento y el agregado de valor, uno de los principales activos del complejo agroindustrial nacional.
La combinación entre mejores precios internacionales, elevados niveles de industrialización y una producción estable vuelve a posicionar al complejo sojero como el gran generador de dólares, exportaciones y recaudación, en un año que podría resultar clave para la economía argentina.

