La inflación perforó el 2% en junio y reabre el debate sobre dónde invertir. Productores y empresas agropecuarias evalúan estrategias financieras para preservar capital y financiar la próxima campaña.
La desaceleración de la inflación en Argentina volvió a modificar el escenario financiero para empresas y productores agropecuarios. Según informó el Indec este martes 15 de julio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio se ubicó en 1,9% mensual, perforando por primera vez en mucho tiempo la barrera del 2% y llevando la variación interanual al 33,5%. El dato fue recibido con optimismo por el mercado, que comenzó a analizar nuevas estrategias de inversión en pesos y el eventual regreso del carry trade, una herramienta que puede resultar clave para administrar excedentes de liquidez en el sector agroindustrial.
De acuerdo con un informe de Adcap, la baja de la inflación mejoró el panorama para los instrumentos en moneda local. La entidad destacó que la desaceleración de la inflación núcleo confirma que el proceso de desinflación continúa, favoreciendo tanto a los bonos a tasa fija como a los títulos ajustados por CER. Para el agro, este escenario abre una ventana de oportunidad para quienes cuentan con liquidez luego de la comercialización de granos o están planificando la financiación de la campaña 2026/27. Una inflación más baja reduce la incertidumbre y permite proyectar estrategias financieras de mediano plazo con mayor previsibilidad.

Los analistas mantienen una visión favorable sobre la curva CER y consideran que algunos instrumentos todavía ofrecen rendimientos atractivos. Entre ellos aparecen el TZXD6 y el TZXD7, este último con retornos reales cercanos al 7%. También se mantiene el interés por bonos a tasa fija como el T30A7, especialmente si la inflación logra converger hacia niveles cercanos al 1,5% mensual. Para empresas agropecuarias y contratistas, estos activos pueden convertirse en una herramienta para preservar capital mientras se definen decisiones de inversión en maquinaria, tecnología o ampliación de la capacidad productiva.

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¿Vuelve el carry trade y qué puede hacer el productor?
El debate de fondo es si vuelve a ser negocio apostar por instrumentos en pesos frente al dólar. Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, considera que el carry trade sigue vigente, aunque de manera selectiva y condicionado a la estabilidad cambiaria. Según el especialista, las tasas en pesos aún superan el rendimiento implícito del dólar futuro para algunos vencimientos, especialmente a partir de noviembre. Esto significa que, en determinados escenarios, mantener posiciones en pesos podría generar mayores retornos que una estrategia puramente dolarizada.
Para el sector agropecuario, acostumbrado históricamente a refugiarse en el dólar o en activos físicos, el nuevo contexto obliga a repensar estrategias. Con una inflación en descenso, menores expectativas de devaluación y la necesidad de financiar inversiones productivas, aparecen alternativas que van desde instrumentos financieros hasta la compra anticipada de insumos, tecnología de precisión, sistemas de riego o maquinaria agrícola. La clave estará en combinar cobertura cambiaria con inversiones que mejoren la productividad y permitan capturar valor agregado en un mercado cada vez más competitivo.

Brasil continúa ganando protagonismo en los mercados internacionales y donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia, la estabilización macroeconómica podría representar una oportunidad para el agro argentino. Sin embargo, especialistas advierten que la consolidación de este proceso requerirá mantener la disciplina fiscal, reducir la volatilidad cambiaria y generar reglas de juego previsibles. Para el productor, el desafío no pasa únicamente por dónde colocar los pesos, sino por cómo transformar esa estabilidad en más inversión, mayor productividad y mejores condiciones para competir en el escenario global.
Para un productor agropecuario, el carry trade consiste en vender parte de la cosecha, quedarse en pesos e invertir esos fondos en instrumentos que paguen tasas superiores a la suba esperada del dólar. En un escenario como el actual, con inflación en torno al 2% mensual y expectativas de menor depreciación cambiaria, la estrategia vuelve a ganar atractivo.
¿Cuándo le sirve al productor?
1. Para administrar liquidez de corto plazo
Si un productor vendió soja o maíz y no necesita esos fondos inmediatamente para comprar insumos, puede colocar el dinero en Lecap, fondos money market o bonos de corto plazo.
Ejemplo: si las tasas en pesos rinden entre 2,3% y 2,7% mensual y el dólar se mueve por debajo de esos niveles, el productor obtiene una ganancia real.
2. Para financiar la campaña de trigo y gruesa
Muchos productores aprovechan períodos de estabilidad cambiaria para hacer rendimientos financieros y luego destinar esos recursos a:
- Compra anticipada de fertilizantes.
- Semillas y fitosanitarios.
- Pago de alquileres.
- Renovación de maquinaria.
En este caso, el carry funciona como una herramienta para mejorar el capital de trabajo.

El principal riesgo: una devaluación
El problema histórico en Argentina es que el carry trade puede terminar abruptamente si ocurre una corrección cambiaria. Por eso, en el agro suele aplicarse una estrategia mixta:
- Una parte en dólares o granos.
- Otra parte en instrumentos en pesos.
- Coberturas mediante futuros de dólar o granos.
¿Qué hacen hoy muchas empresas agropecuarias?
Con inflación bajando y mayor previsibilidad macro, algunas empresas están optando por:
- Mantener soja física como reserva de valor.
- Hacer carry con excedentes de caja.
- Invertir en activos productivos.
El carry también puede financiar inversiones en el campo
Si la estabilidad continúa, podrían aparecer oportunidades para:
- Compra de maquinaria con financiación en pesos.
- Incorporación de agricultura de precisión.
- Construcción de silos y mejoras en infraestructura.
- Sistemas de riego y agregado de valor.
Para el agro, el carry trade sirve mientras el dólar permanezca relativamente estable y las tasas reales sigan siendo positivas. No reemplaza al grano como cobertura patrimonial, pero puede transformarse en una herramienta financiera para mejorar márgenes y financiar inversiones productivas.
La gran pregunta para el productor es: ¿conviene esperar una suba del dólar o aprovechar las tasas actuales para generar renta y reinvertir en el establecimiento? Si la desinflación se consolida, el carry podría volver a ser un aliado del negocio agropecuario durante los próximos meses.

