El AMBA entra en una fase de clima extremo con riesgo de granizo, brusca baja de temperaturas y crecida del Río de la Plata durante el fin de semana.
Buenos Aires y el Área Metropolitana (AMBA) ingresaron este viernes 17 de julio en un período de alta inestabilidad climática, con tormentas de variada intensidad, probabilidad de caída de granizo y fuertes ráfagas de viento, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). El fenómeno se extenderá durante las próximas 48 horas y tendrá impacto no solo en la vida cotidiana de millones de personas, sino también en la logística, el transporte y diversas actividades económicas de la región. La situación cobra relevancia por el abrupto cambio tras varios días de temperaturas inusualmente elevadas para pleno invierno.
Las condiciones meteorológicas mostraron un comportamiento atípico para julio. Durante el jueves, las temperaturas alcanzaron entre 23 y 24 grados en el AMBA, casi diez grados por encima de los valores normales para esta época del año. Este viernes amaneció con registros cercanos a los 20 grados y elevados niveles de humedad, un escenario que favoreció la rápida formación de tormentas sobre el centro-este del país.
De acuerdo con los modelos meteorológicos, una perturbación atmosférica en niveles medios y altos de la troposfera avanza desde el oeste hacia el centro de Argentina, generando un ambiente propicio para el desarrollo de tormentas de rápido desplazamiento. El principal peligro no serían las lluvias abundantes, sino la posibilidad de granizo y ráfagas intensas, especialmente en el AMBA y el norte de la provincia de Buenos Aires.

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El Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta amarillo por tormentas fuertes, advirtiendo sobre la posibilidad de fenómenos localmente intensos durante la mañana. Hacia la tarde se espera una mejora temporaria, aunque persistirá la abundante nubosidad y el ambiente seguirá muy húmedo.

El cambio más marcado llegará durante el fin de semana. El ingreso de vientos del sudeste pondrá fin a esta «miniprimavera» invernal y provocará un importante descenso de temperaturas. Para el sábado se prevé un día gris, fresco e inestable, con máximas cercanas a los 18 grados y probabilidad de nuevas lluvias y tormentas aisladas hacia la segunda mitad de la jornada.
El domingo, jornada que tendrá una especial atención por la final del Mundial entre Argentina y España y la posible movilización masiva de personas, mantendría condiciones de abundante nubosidad y ambiente frío. Si bien las probabilidades de precipitaciones aparecen por ahora como bajas, las temperaturas seguirán descendiendo, con registros que oscilarán entre los 10 y 15 grados.
A este escenario se suma otro factor de preocupación: la crecida del Río de la Plata. La rotación del viento al sudeste impulsará un aumento gradual del nivel del agua. Para el sábado se espera una crecida leve, mientras que el domingo la pleamar podría superar los 2,50 metros en los puertos de Buenos Aires y San Fernando, generando posibles complicaciones en zonas costeras y actividades portuarias.

