El nuevo esquema arancelario de Estados Unidos excluyó a los principales productos argentinos. Especialistas advierten oportunidades para el agro, aunque algunos sectores perderían competitividad.
Estados Unidos puso en marcha un nuevo esquema arancelario que comenzó a regir este 25 de julio y, pese a endurecer su política comercial, dejó fuera del gravamen a los principales productos que Argentina exporta a ese mercado. La decisión beneficia a sectores estratégicos como el petróleo, la carne bovina, los metales preciosos y el aluminio, que representan más del 77% de las ventas argentinas a EE.UU. La medida cobra relevancia porque preserva la competitividad de las exportaciones nacionales en uno de los mercados más importantes para el país y podría incluso generar ventajas frente a competidores internacionales que sí enfrentarán mayores costos de ingreso.
El Gobierno estadounidense eliminó el régimen transitorio del arancel global del 10% que estuvo vigente durante los últimos 150 días y estableció un nuevo esquema diferenciado. Argentina mantendrá un recargo del 10%, mientras que buena parte de los demás países deberán afrontar un arancel del 12,5%. Sin embargo, la diferencia más importante radica en que el nuevo impuesto no será generalizado, ya que Washington decidió excluir de su aplicación a productos considerados estratégicos, críticos o insuficientemente producidos dentro de Estados Unidos. Esa decisión modifica el escenario para el comercio bilateral y reduce el impacto que inicialmente se esperaba sobre las exportaciones argentinas.

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Los productos que concentran las exportaciones quedaron exceptuados
El director de la consultora Unexar, Jorge Berciano, explicó que ninguna de las diez principales mercaderías exportadas por Argentina a Estados Unidos durante el primer semestre de 2026 quedó alcanzada por el nuevo arancel. Según el especialista, la exclusión responde tanto al interés económico estadounidense como al Tratado sobre Comercio e Inversiones (ARTI) firmado entre ambos países el pasado 5 de febrero en Washington. El acuerdo permitió preservar beneficios comerciales para bienes considerados esenciales dentro de la relación bilateral y evitar un impacto negativo sobre el intercambio.
Top 10 de exportaciones argentinas a Estados Unidos
| Producto | Valor (US$ millones) | Participación |
|---|---|---|
| Aceites crudos de petróleo | 1.555 | 32,6% |
| Piedras y metales preciosos y semipreciosos | 736 | 15,4% |
| Carne bovina, congelada, deshuesada | 375 | 7,9% |
| Aluminio y sus manufacturas | 356 | 7,5% |
| Pinturas y dibujos de antigüedad < 100 años | 176 | 3,7% |
| Naftas (excluidas para petroquímica) | 131 | 2,8% |
| Miel natural | 107 | 2,2% |
| Fundiciones de hierro y acero | 95 | 2,0% |
| Carne bovina, deshuesada, fresca o refrigerada | 84 | 1,8% |
| Vinos no espumosos en envases < 2 litros | 69 | 1,5% |
| Otras mercaderías | 1.085 | 22,8% |
| Total | 4.769 | 100% |
Berciano sostuvo que la decisión de Washington podría transformarse en una ventaja competitiva para las empresas argentinas. Mientras buena parte de los productos provenientes de terceros países deberán ingresar pagando aranceles más elevados, las exportaciones argentinas exceptuadas conservarán mejores condiciones comerciales. Para los importadores estadounidenses esto implica menores costos relativos y podría traducirse en una mayor demanda de productos nacionales, especialmente en sectores vinculados con la energía, la minería y la producción agroalimentaria.
Desde la consultora Abeceb, la directora de Operaciones Natacha Izquierdo coincidió en que los grandes complejos exportadores quedaron protegidos, aunque advirtió que Argentina perderá competitividad frente a algunos socios comerciales. Explicó que el 10% aplicado al país se suma al arancel de Nación Más Favorecida ya existente, mientras que para la Unión Europea el nuevo esquema establece un techo del 10%. Esa diferencia puede deteriorar la posición relativa de algunos productos argentinos frente a competidores europeos.

Las mayores dificultades podrían concentrarse en las economías regionales y determinados sectores industriales. Entre ellos aparecen los vinos, la pesca, las golosinas y algunas manufacturas, que compiten directamente con exportadores europeos o suizos beneficiados por un tratamiento arancelario relativamente más favorable. En cambio, productos estratégicos como el petróleo, el litio, la carne bovina, el oro, el aluminio y los farmacéuticos mantendrán las condiciones preferenciales que ya poseían, limitando el impacto sobre la balanza comercial argentina.
El entendimiento comercial alcanzado entre los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei durante 2026 aparece como uno de los principales factores detrás de las exenciones. El acuerdo busca fortalecer la cooperación económica, ampliar el comercio bilateral y facilitar las inversiones mediante reglas más transparentes. Entre sus compromisos se encuentran la reducción de barreras no arancelarias, la apertura de mercados para productos estratégicos y un mayor acceso recíproco para bienes industriales, farmacéuticos, tecnológicos y agropecuarios.
Si bien los grandes complejos exportadores argentinos conservaron su posición en el mercado estadounidense, el desafío ahora será aprovechar esa ventaja para diversificar mercados, agregar valor a las cadenas agroalimentarias y mejorar la competitividad de aquellas economías regionales que sí enfrentarán una competencia más intensa en los próximos meses.

