Mar Negro: la guerra sostiene la firmeza del trigo, maíz y girasol y abre oportunidades para Argentina

La continuidad del conflicto entre Rusia y Ucrania mantiene en tensión al mercado global de granos y fortalece los precios. Argentina gana espacio en aceite de girasol.

La prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania continúa condicionando el comercio internacional de granos y aceites vegetales, impulsando la firmeza de los precios del trigo, el maíz y el girasol. El conflicto, que ya supera los cinco años, volvió a afectar infraestructura portuaria y plantas vinculadas al procesamiento de oleaginosas en Ucrania durante las últimas semanas, alterando la oferta global. Para la Argentina, este escenario representa una oportunidad para fortalecer sus exportaciones, especialmente de aceite de girasol, en un mercado que busca proveedores confiables y con capacidad de cumplir contratos.

Los ataques rusos sobre instalaciones estratégicas vinculadas al comercio de granos y oleaginosas en Ucrania mantienen bajo presión a uno de los principales polos exportadores del mundo. Rusia y Ucrania concentran el liderazgo global en exportaciones de trigo y aceite de girasol, mientras que también ocupan un lugar determinante en el mercado internacional de maíz. Cada interrupción logística o reducción en la capacidad de procesamiento genera incertidumbre sobre la oferta disponible, lo que sostiene la tendencia alcista de las cotizaciones internacionales. En este contexto, los compradores buscan diversificar sus proveedores para reducir riesgos comerciales.

Argentina aprovecha la demanda de aceite de girasol y gana nuevos mercados

Uno de los sectores donde la Argentina encuentra una oportunidad concreta es el del aceite de girasol. Rusia exporta unas 5,2 millones de toneladas, Ucrania alrededor de 4,4 millones, mientras que la Argentina participa con 1,5 millones de toneladas, detrás de la Unión Europea. Los ataques contra Kernel Holding, la principal empresa exportadora ucraniana del sector, redujeron la capacidad de procesamiento y embarque del país europeo. Esta situación permitió que la industria aceitera argentina incremente sus envíos hacia nuevos destinos, respaldada por la continuidad del abastecimiento y el cumplimiento de los compromisos comerciales.

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El trigo y el maíz mantienen una tendencia firme en los mercados

El impacto del conflicto también se refleja en el comercio internacional de trigo. Rusia exporta cerca de 47,5 millones de toneladas y Ucrania otras 14,5 millones, volumen que representa aproximadamente el 29% del comercio mundial. Cualquier alteración en esa oferta repercute rápidamente sobre las cotizaciones internacionales. En el mercado argentino, los futuros de trigo negociados en A3 Mercados muestran una estructura de precios creciente para las posiciones de la nueva campaña, reflejando expectativas de firmeza. En maíz ocurre un fenómeno similar: aunque los valores retroceden levemente con la llegada de la cosecha 2027, las bajas son reducidas, señal de un mercado que continúa sostenido.

Además del conflicto bélico, los factores climáticos y la evolución de la oferta y la demanda global continúan influyendo sobre el comportamiento de los mercados agrícolas. Sin embargo, la guerra en la región del Mar Negro sigue siendo uno de los principales motores de la volatilidad y de la firmeza de los precios internacionales. Para la Argentina, el escenario representa una oportunidad para consolidar mercados y aumentar su participación en productos de alto valor agregado, aunque el desafío seguirá siendo mantener competitividad frente a otros grandes exportadores como Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea en un contexto internacional cada vez más exigente.

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